10 enero, 2012. Por

Extracción de la…

La Puerta Estrecha. Madrid
La Puerta Estrecha reprograma Extracción de la piedra de locura, de Alejandra Pizarnik
Extracción de la…

La luz mala se ha avecindado y nada es cierto. El silencio, el silencio siempre. Allí, yo, ebria de mil muertes, hablo de mí, conmigo; sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba… Nada debajo de la aurora de velos negros. Mi oficio es conjurar y exorcizar. Así plañida, clama, reza, cuando no gruñe y sacraliza con un soplo trémulo y telúrico, Eva Varela Lasheras dramatizando los apabullantes e hipnóticos versos de Alejandra Pizarnik, la poeta argentina marcada por el dolor de lo, para sí, inenarrable. Uno que se cuela hierático y desafiante en su empeño literario durante su corto paseo por este incómodo mundo extraño y que empapa toda su obra de torrentes poemáticos con los que moldea, afanada, la semántica y la sustancia viscosa y simbólica del lenguaje que sudan su frente y manos. Llagadas de estigma y hastío en busca de regocijo expiativo. Y que le abocan al umbral de la locura, rebasando límites, aproximándose a lo otro, en una escritura patológica donde plectro y designio convergen en un mismo sitio donde todo es anhelo: la psicosis como si(g)no. La psicosis que evacúa sobre los sintagamas y la aventura de una expresión oscura y prieta, dañina, en desgarraduras que son elegías constantes supurantes hasta la catarsis. Ésas que abultan Extracción de la piedra de locura y transportan a un trance visionario que alterna la digresión onírica del surrealismo y el vértigo de una divagación casi chamánica tanto a la que vuela, gatea, se detiene, se ahoga y se entierra, como a los que en hemiciclo asistimos a este magnífico ritual de arte dramático. Un nuevo conjuro como éxtasis de la palabra y su rizo. Un regalo excesivo y peligroso de Rodolfo Cortizo, gran buceador de la mácula y de textos tormentosos, gemebundos e inadjetivablemente líricos y evocativos que nos arrima al vacío y nos enseña el semblante del otro lado. Como ajeno, por inclinación de la porteña al psicoanálisis, enajenado, comprometido y resbaladizo era esa lava creativa de la que halló en su propia entonación el camino del suicidio. La otra que eres se desea otra.

Congregados en esa media luna, pues noches delectantes de elixires fueron las de Pizarnik muchas, rodeamos una circunferencia en este lugar tan extraordinario como atávico que es La Puerta Estrecha. Con la luz que se hace la respiración fuerte de Eva, poseída por una Alejandra colmada de sí misma (y de esos roces relumbrantes de anfetamínicos y somníferos a los que era adicta) que aparece escorando la sala. Lentamente, implosión y explosión contenidas se traducen en un ejercicio alucinante (por lo alucinógeno) de gestos graves y solemnes donde, en la representación de este poema largo de aciago fatum, hasta el sonido del agua que rompe y el del caer de esa tierra visceral en la que se funde la actriz, portan una vibración sublime que se convierte en Arte de lo Dramático. En fascinación confinada en apenas una hora y media y cuatro metros cuadrados de una escenografía adyacente que deviene apéndice de lo ominoso. En un tiempo del lugar y un lugar del tiempo donde la razón muestra la salida del escenario. Allí oscila envilecida en lo animático y en lo corpóreo. En su vaivén embriagado donde nuevamente escribo para que no me suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea, asistimos a una lobotomía densa donde se escupe melancolía, silencio, reclusión, temblor, delirio, entraña, soledad, confusión, sombra, aislamiento, bilis y poesía. Donde muerte, locura y suicidio danzan al mismo son en un límite excelso, humillante y luctuoso donde empieza lo que acaba en la nada del yo que soy. Perdida, por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra. Habla del dolor incesante de tus huesos…, habla del silencio. No quiero más que el silencio para mí y las que fui. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu. Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades.

Extracción de la…

+ INFO

Nombre del montaje: Extracción de la piedra de locura

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Rodolfo Cortizo

Autor: Alejandra Pizarnik

Reparto: Eva Varela Lasheras

Escenografía, vestuario y atrezo: Taller Las Manos
Iluminación: La Puerta Estrecha
Diseño Gráfico: José Gonçalo Pais
Producción: Peldepa S.L.L.

D�nde: La Puerta Estrecha

Direcci�n: Amparo, 94. Madrid

Hasta: 31.03

Horario: Martes y miércoles a las 20.30h. Sábados a las 23.30h.

Precio: 15€

Venta de entradas: www.entradas.com