9 noviembre, 2010. Por

Carol López

El teatro de las relaciones humanas
Entrevistamos a la directora artística de La Villarroel
Carol López

Se dió a conocer al gran público con V.O.S. (Versió Original Subtitulada), en el Teatre Lliure (2005), una pieza que cuatro años más tarde Cesc Gay trasladó al cine. Pero el gran éxito llegó en 2008 con Germanes, estrenada en La Villarroel, con más de 200 funciones, aclamada por público y crítica y premiada con el Premio Max a la Mejor Autoría Teatral en catalán, el Premio Butaca al Mejor Montaje Teatral de la temporada y al Mejor Texto Teatral y el Premio de la Crítica de Barcelona a la Mejor Dirección. Es Carol López, dramaturga y directora de teatro.

Notodo: ¿Es posible seguir adelante tras un éxito tan bestial como el de Germanes?
Carol López:
¡Sí! También me pasó con V.O.S. Fue mi primer éxito y mucha gente me dijo que ya no podría hacer nada mejor, pero después vino Last Chance, que es una de mis preferidas, y tres años después llegó Germanes. Es decir que, aunque es difícil, seguro que vuelve a pasar. Más nos vale.

NTD: ¿Eras consciente al preparar esta pieza que podía generar esa espiral de emociones?
C.L.:
Con Germanes flipé mucho con la reacción del público, no sólo en Cataluña sino también en el resto de España. Antes de estrenarla hice un pase de ensayo en el que vinieron actores y dramaturgos y ya vi la reacción y pensé que podía funcionar muy bien, pero no me esperaba tanto éxito. Yo pensaba que podías reír, que te podía emocionar, pero es que he visto gente llorar, gente que ha repetido. Fue un fenómeno del cual no sé si nos recuperaremos.

NTD: Recientemente has empezado a rodar la película de Germanes ¿Qué podemos esperar de la versión? ¿Cómo afrontas el salto al cine?
C.L.:
De entrada hemos querido huir de hacer teatro filmado, porque si no no está adaptado al lenguaje del cine y después se hace lento. He cambiado escenas, he añadido otras y hay diferentes localizaciones reales. 

“Creo que lo que ha hecho más daño al teatro ha sido la tele. La gente se sienta en el teatro como si estuviera en el sofá de su casa”

NTD: De tus obras se ha dicho a menudo que son muy cinematográficas. ¿Piensas lo mismo ahora? 
C.L.:
Es verdad, todo el mundo siempre me ha dicho que mis obras son muy cinematográficas. Pero ahora que estoy empezando a hacer cine me doy cuenta que los recursos del cine que acostumbro a utilizar, como la cámara lenta, la cámara rápida, los flashbacks, que para mi funcionan muy bien en teatro, cuando intentas repetirlos en la película no funcionan. Es muy curioso.

NTD: ¿Es el cine una de tus fuentes e inspiración?
C.L.:
Yo he visto más cine que teatro, y me gusta más el cine que el teatro, aunque quede mal decirlo. El cine es algo que llevas mucho más tiempo “mamando”, eres mucho más tolerante. No dejas de ir al cine por una mala película, pero en cambio al teatro no se le perdona. Mucha gente me dice que el teatro es un coñazo y a veces no les puedes llevar la contraria porque según la obra que hayas enganchado, estás muerto si dices lo opuesto.

NTD: ¿A qué dificultades se enfrenta actualmente el teatro?
C.L.:
Creo que lo que ha hecho más daño al teatro ha sido la tele. La gente se sienta en el teatro como si estuviera en el sofá de su casa, comentando la jugada y sobre todo en días muy particulares, como los domingos por la tarde, en los que te encuentras público mayor que comenta toda la obra a tonillo. Al final te sacan la mala leche…Yo al público le pediría especialmente educación. Debemos educar al público de teatro.

NTD: Falta cultura de teatro…
C.L.:
Sí. Estuve en Berlín y flipé con el público. Todos los teatros a tope y desde la abuela al joven con la chupa de cuero. Cuando el público viene con ganas de reír y hay demasiada predisposición se puede romper la progresión dramática de la historia, el clímax. A mí la comedia es un género que me gusta, pero claro, la comedia inteligente. Una cosa es que la gente necesite reír y distraerse y otra es hacer paridas.

“La Villarroel no debería ser un teatro tanto para el oficio como para los creadores”

NTD: ¿Qué diferencias ves entre el teatro de Barcelona y Madrid?
C.L.:
Donde veo mayor diferencia entre Madrid y Barcelona es en el teatro comercial. Aquí intentamos hacer un teatro comercial trabajado, de calidad. Pero en Madrid lo comercial es horroroso. En cambio los teatros públicos están muy bien y en las salas independientes también hacen cosas interesantes.

NTD: ¿Huyes de lo comercial?
C.L.:
No, comercial no tiene que ser un adjetivo peyorativo. Al contrario, es fantástico que una obra funcione bien en taquilla. El problema es que te sientes a escribir o parir una historia pensando en la rentabilidad.

NTD: ¿Cuál es tu tarea principal como directora artística de La Villarroel?
C.L.:
Mi tarea es la programación de la sala. Escuchar y ver proyectos, entrevistarme con directores y dramaturgos. Y no sólo lo que nos llega en vídeo, sino también nuevos textos y obras que ves en otros teatros y ciudades. También llamamos a creadores para saber si tienen algo e incluso a veces aparece la oportunidad de tener a algún actor que nos interesa y buscamos una pieza que pueda encajar. Es lo que ha pasado con Pluja Constant, que estrenamos la semana que viene. Preguntamos a Pau Miró si sabía de algún texto que pudiera encajar con el estilo de Joel Joan y de esta manera surgió este montaje. También puede pasar que veo algo en otro teatro, como La función por hacer, que había visto en Madrid y me había gustado mucho. Sanzol es muy para La Villarroel.

NTD: ¿Qué teatro quieres para La Villarroel?
C.L.:
Para mí La Villarroel debe tener un perfil joven. Historias contemporáneas con las que te sientas identificado, de autores vivos y de directores con estilo propio. No debería ser un teatro tanto para el oficio como para los creadores.

“Como autora siempre hablaré de las relaciones humanas. Como programadora estoy abierta a todo”

NTD: Supongo que la modernización de la sala ayuda….
C.L.:
Con la remodelación de la sala, no solo se ha ganado polivalencia en el espacio, sino que las medidas para mí ahora son ideales para tener una proximidad con lo que pasa en escena. Es imposible emocionarse o identificarse con una historia si estás muy lejos de los actores y de la acción. Cada vez me gustan más los teatros pequeños de verdad o de medio formato como La Villarroel.

NTD: ¿Qué temas te interesan como autora? ¿Y cómo programadora teatral?
C.L.:
Como autora siempre hablaré de las relaciones humanas. Como programadora estoy abierta a todo. Debe gustarme o el texto, o el proyecto o las personas. Por ejemplo, yo soy muy fan de Tarantino, y la obra ésta del Joel Joan y Pau Miró es bastante de este estilo. A lo mejor algún día yo escribo algo así, no lo sé, pero creo que es importante programar de todo, no sólo lo que tú dirigirías. Para que esté en La Villarroel debe gustarme el proyecto, debe transmitirme ilusión y motivarme. Cuando haces una programación es como cuando compras melones. Tú los compras porque, por el aspecto externo, crees que estarán buenos. Pero hasta que no lo abres, no tienes ni idea de cómo será el melón.

NTD: ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
C.L.:
Una de las principales fuentes de inspiración son las cosas cotidianas y lo que la gente me explica. Muchas veces me explican algo y digo "la has cagado porque esto va a salir, lo siento pero esto hay que explicarlo". Hay frases que me las apunto y sino las memorizo. Además soy muy observadora y por el momento se me da bien trasladarlo a escena. Y si encima has tenido una vida variada, hasta caótica, eso es fuente de inspiración.

NTD: ¿Cuáles son tus referentes?
C.L.:
Para mi algunos de los maestros de la cotidianidad son Woody Allen, Cesc Gay, Iziar Bollain, Leon de Aranoa, Ken Loach… Se nota mucho la gente que escribe de lo que sabe y la gente que no. Cuando alguien muy académico quiere escribir de bajos fondos queda falso por fuerza. En literatura me quedo mucho con los rusos: Chéjov, Tolstoi, Nabokov… en la literatura rusa está todo: la trama, la política y la historia, las pasiones, los personajes.

“Cuando haces una programación es como cuando compras melones. Tú los compras porque, por el aspecto externo, crees que estarán buenos. Pero hasta que no lo abres, no tienes ni idea de cómo será el melón”

NTD: ¿Y Tarantino?
C.L.:
Tarantino me interesa mucho porque para mí es el maestro narrativo de la actualidad. Por ejemplo, odio las pelis de espadachines y luchas y me cuela una película como Kill Bill y me encanta! Creo que la clave es que no tiene ningún complejo en reconocer que su inspiración no ha sido Shakespeare sino Bruce Lee. Está muy bien que te emociones con Lope de Vega, pero a lo mejor en otro momento una canción del Serrat te explica y te emociona mucho más.

NTD: ¿Qué es lo que más te atrae del teatro?
C.L.:
Que se apaguen las luces y se abra el telón ya es un milagro. A partir de aquí… y a menudo no somos conscientes de este milagro. Tú puedes juntar un buen director, buenos actores alrededor de un buen texto y piensas: esta función será un éxito. Pero nadie te garantiza que esto sea así. El teatro es así, esa es su grandeza y a la vez su miseria. No hay una fórmula para garantizar que una pieza funcione.

Carol López