No cabe duda de que la vida de Orson Welles sea un baúl fascinante de múltiples hallazgos, al igual que lo sería un cofre repleto de disfraces para un niño con dotes creativas. Welles también adoptó mil y una caras a lo largo de su trayectoria siendo un genial director de cine, un destacado actor de amplios registros, un hombre de radio que sembró el pánico con La guerra de los mundos, un novelista, articulista e incluso un digno prestidigitador. La obra escrita por Richard France, Su seguro servidor, Orson Welles, surgió en un viaje del autor por Estados Unidos escuchando en su coche tomas falsas sin editar de Welles grabando anuncios. Ésa voz poco tenía que ver con la Voz de Dios asociada al genial director por lo que el uso de la tecnología se convirtió en un elemento esencial para la recreación del sonido de Welles. Este ingrediente junto con la obsesión de Orson por su inacabada película sobre Don Quijote fueron los hilos conductores de una obra de teatro dedicada a la figura de uno de los grandes del siglo XX. Así empieza todo, con un Orson Welles de setenta años grabando en un estudio de radio anuncios para comida de perros, laxantes, seguros y un sinfín de temas igualmente intrascendentes, a la espera de una llamada de Steven Spielberg para producir su película sobre Don Quijote.
Esta dura realidad a la que se tiene que enfrentar el genio contrasta con los recuerdos de su pasado, con sus actuaciones en Otelo y MacBeth en Harlem, su afición por los toros y amistad con Luis Miguel Dominguín, su romance con la espectacular Rita Hayworth, sus peleas con los productores de Hollywood, su devoción por David W. Griffith ("el padre del cine moderno") y muchos otros temas que el espectador va descubriendo o rememorando a medida que avanza la obra. Esteve Riambau dirige esta adaptación con el incombustible José María Pou en el papel protagonista y el joven Jaume Ulled en el papel del técnico de radio que le acompaña. No parece que sea ninguna coincidencia que Pou y Welles se junten en un mismo cuerpo: la de un hombre gastronómicamente desafiante. Es más, parece que este papel está hecho a medida y que nadie más podría meterse en la piel de Welles con tanta verdad como lo hace José María Pou. Logra involucrar al espectador en su monólogo, haciéndole cómplice de un descenso al olvido, del duro revés que sufre un genio relegado en sus últimos años a la categoría de artista terminado. ¿Con qué facilidad subimos a un pedestal a unos y hundimos a otros?, ¿con qué velocidad saborea uno el éxito y luego se ve sumido en el fracaso?, ¿cuántos pelotean para luego dar la espalda?, ¿qué tipo de sociedad es ésta? Pues la que hemos construido, piedra a piedra, eliminando poco a poco cualquier rasgo de humanidad y sabiduría. Orson Welles fue víctima de la moda, de estar "pasado de moda", pero muchos más le siguieron el paso. José María Pou se adentra en todas estas emociones haciendo que cada gota de ilusión, de creatividad, de humor, mala leche y fracaso sea palpable para el espectador. Quizás no sea para todos tan fácil sentarse a escuchar durante hora y media las desavenencias de un genio. Para nosotros fue simplemente un placer.
Nombre del montaje: Su seguro servidor, Orson Welles
Disciplina: Teatro
Director: Esteve Riambau
Autor: Richard France
Reparto: José María Pou y Jaume Ulled
Duración: 1h35
Dónde: Teatro Bellas Artes
Dirección: C/ Marqués de Casa Riera, 2
Hasta: 14.11
Horario: Martes a sábados: 20.30h. Domingos: 19h
Precio: De 15 a 25 €
Venta de entradas: www.telentrada.com
