No es fácil definir el espectáculo de Ángel Pavlovsky: ¿monólogo o diálogo con el público? ¿o quizás ambas vertientes a la vez? Algunos de ustedes lo habrán visto hace años en la televisión o en el teatro, haciendo gala de sus dotes como 'vedette', artista cabaretero o como quieran llamarlo. Otros, sin embargo, lo descubrirán ahora tras muchos años de oficio y se toparán con un espectáculo que resulta mejor no codificar. Aunque suene rarito decirlo, fue un privilegio llegar virgen a la sala pequeña del Teatro Español el pasado curso para ver la primera representación del montaje que el mismo teatro vuelve a reciclar para los que nos quedamos en el desértico agosto madrileño. No nos confundamos: nos referimos a no saber nada del espectáculo, a entrar predispuesto a ver y escuchar cualquier disparate, con la mente abierta a 360 grados. Angelhada, como su nombre indica, es mitad él (Ángel) y mitad hada (su otro yo en este caso). Una especie de inmersión en el mundo celestial sin perder un pie en el terrenal y, para ello, se ha elaborado un diseño de luces digno de mencionar. Pocas veces se recrea tanto el equipo de iluminación como en esta ocasión. Gracias a su entrega el espectador se ve transportado al limbo de dos dimensiones: la palpable y la etérea. Resulta fácil imaginarse a un ángel bajar del cielo y posarse en el suelo u observar cómo la muerte se pasea elegante por el escenario.
Lo que sí vemos es a un Pavlovsky que, gracias a la diversidad de la luz, logra asemejarse a una figura del más allá, una especie de hada indescriptible cuyo atuendo tiene propiedades camaleonicas. El artista aborda varias historias dentro de una misma con sensibilidad, ternura, una pizca de mordacidad y mucho humor. Tras haber sido ángel, se ha pasado a la figura free-lance del hada y uno no sabe exactamente si tiene ante sí a un hombre o a una mujer pero poco importa. Este compendio de ambos sexos le otorga el interés suficiente para captar la atención del público con su narración y, tras muchos años de experiencia, ha conseguido una complicidad con los espectadores que se traduce por intervenciones espontáneas e improvisaciones variadas. Ángel Pavlovsky deambula a su aire por el escenario, impone su ritmo y alarga el espectáculo según sus necesidades. Angelhada no es apta para quienes carecen de sensibilidad y gusto por lo irreal. Para algunos resultará un tanto pesado, para otros todo lo contrario. También le acompaña Martina Burlet, encargada de ambientar con cachivaches las historias del maestro. Una aportación muy refinada. Angelhada es una lección de vida, una reflexión sencilla sobre los grandes temas que nos atormentan de la que tenemos mucho que aprender.
Nombre del montaje: Angelhada
Disciplina: Teatro
Director: Ángel Pavlovsky
Autor: Ángel Pavlovsky
Reparto: Ángel Pavlovsky y Martina Burlet
Dónde: Teatro Español (Sala Pequeña)
Dirección:
Calle del Príncipe, 25. Madrid
Hasta: 28.08
Horario: De martes a domingo a las 21h.
Precio: 12 € (Martes y miércoles) y 16 € (jueves a domingo)
Venta de entradas: www.telentrada.com
