Para pasar el verano en Madrid sin morir en el intento es imprescindible localizar espacios con aire acondicionado y divertirse como uno pueda para no echar en falta la playa, el mar y/o los cócteles. Pues bien, aquí tenéis (y lo digo especialmente para las mujeres y los hombres que entienden de mujeres) una obra perfecta para pasar un rato divertido: sin pretensiones ni mensajes vacíos ni palabras eruditas ni intelectualismos baratos. Tan sólo tres mujeres repletas de energía, dispuestas a contagiarnos con sus risas y excentricidades. ¿No es mal plan, verdad? Divorciadas, evangélicas y vegetarianas es una obra sencilla que muestra la relación entre tres mujeres en crisis consigo mismas: una está a punto de suicidarse, otra no sabe cómo 'desengancharse' de su novio y la última se debate entre sus deseos carnales y su devoción por la iglesia evangélica. Un trío muy bien avenido que busca dejar atrás sus traumas, depresiones, celos, miedos y demás elementos de crisis para abrirse un camino hacia una nueva vida: la de una mujer libre y segura de sí misma. Gloria (Mari Carmen Sánchez) es la típica mujer que, por amor hacia un hombre, deja de ser ella. Acepta cualquier cosa de él, deja que la humille y siempre vuelve por temor a perderlo. Beatríz (Blanca Rodríguez) es la mosquita muerta, la que vive en otra dimensión aunque sólo en apariencia y también ha tenido sus dosis de sufrimiento. Finalmente, tenemos a Meche (Yanet Sierra), viuda y adepta a la iglesia evangélica siempre y cuando pueda adaptar algunos de sus vicios a sus creencias religiosas.
¿Recordáis a Whoopi Goldberg en la película Ghost? Hacía de medium de pacotilla y entraba en trance cada vez que se le acercaba un espíritu. Pocos minutos le hicieron falta a la actriz para demostrar que tenía su sitio en el género de la comedia. Pues al personaje de Merche le pasa un poco lo mismo cuando entra en trance: se desata, se engrandece, enloquece y al espectador le da por reírse sin parar. Divorciadas, evangélicas y vegetarianas es un canto a la amistad y a la mujer, con sus peores defectos y sus mejores virtudes. Desprende positivismo, ternura, humor, sentimientos a flor de piel y realidades de cada día, algunas más fáciles de soportar que otras. El ritmo de la obra es frenético desde que empieza hasta que termina, no hay tiempo para bostezar ni ganas, la verdad. Sonrisas y más sonrisas es lo que uno se va a encontrar yendo al Pequeño Teatro Gran Vía (¿dónde habrán encontrado este vestuario, tan al estilo almovodariano ochentero?). Un montaje sencillo, auténtico para chicas y amantes de las chicas. Hay destellos de muchas mujeres en estos tres personajes, hay conflictos conocidos, dudas sufridas, amores vividos y miradas cómplices. Vale la pena darse una vuelta por ahí, sentarse y disfrutar sin más. No tardaréis nada en sonreír y de ahí a la carcajada sólo hay un pasito.
Nombre del montaje: Divorciadas, evangélicas y vegetarianas
Disciplina: Teatro
Director: Juan Ramón Pérez, Fernando Navas y Carmelo Alcántara (Los profetas)
Autor: Gustavo Ott
Reparto: Blanca Rodríguez, Yanet Sierra y Mari Carmen Sánchez
Dónde: Teatro Gran Vía
Dirección: Gran Vía, 66. Madrid
Hasta: 29.08
Horario: Miércoles a viernes: 21h. Sábados: 20h y 22h30. Domingos: 19h
Precio: 18 a 21€
Venta de entradas: www.elcorteingles.es
