Sospechamos que más de uno se preguntará qué relación guarda el título de la obra con el contenido. La autora y directora de La América de Edward Hopper, Eva Hibernia, lo explica en una frase que consideramos importante de desvelar para responder a esta duda. Citamos: hay algo que me fascina de esa pintura, es su poesía, su misterio, su falsedad. Aparentemente son cuadros realistas, pero con un poco de atención percibimos esa irrealidad donde los cristales no tienen reflejos, las calles tumultuosas están vacías, las perspectivas son imposibles, la gente se sienta en las camas y estas no se hunden. Una reflexión bastante interesante sobre Hopper que, desde luego, cobra todo su sentido cuando entra la luz de madrugada en la habitación del hotel, a través de la ventana. Parece un cuadro, a caballo entre la realidad y la ficción. A lo largo de la obra la autora juega con la fina línea que separa ficción de realidad: sus personajes, al igual que los espectadores, buscan sentido a unos acontecimientos intangibles y se pierden con las palabras. Pero, mientras el reflexivo Tomás (Joaquín Daniel) teme no entender lo que está sucediendo a su alrededor, la novelesca Vera (Alicia González Laá) acepta lo irreal y lo persigue en busca de su propia identidad.
Dos actores en escena, dos horas de espectáculo y muchas palabras. A veces cuesta digerir el contenido trascendental y filosófico de la obra, por momentos se hace un poco larga y densa. Sin embargo, logra trasladar al espectador a otra dimensión, difícil de definir. Quizás el público no se dé cuenta inmediatamente, puede que sólo lo experimente cuando al salir del Teatro Español le pase algo curioso por la calle o simplemente se detenga en algún detalle antes pasado por alto. Los actores junto con la puesta en escena, la iluminación y el sonido (un poco alto, por cierto) están más que acertados. Y con el permiso del buen trabajo de Joaquín Daniel, centraremos nuestra atención en su compañera, la excelente Alicia González Laá. Una auténtica revelación para quienes no la conozcan. Alicia es dulce, fantasiosa, ingenua, sensual, atormentada, da vida a una jovencita soñadora, a una mujer alocada y a una porteña irresistible. Y lo mejor es que todo lo hace con la misma naturalidad y la misma credibilidad, de manera que el espectador sienta especial curiosidad por detectar cuál de estas tres mujeres se asemeja más a la actriz. En estos días de calor insufrible en Madrid, nada mejor que encerrarse en una sala de teatro, esperar a que las luces desaparezcan y disfrutar de una buena obra. Un plan inmejorable.
PD: Imposible no referirnos, aunque esté fuera de contexto, a los campeones del mundo y a todo el país. En tiempos de crisis, sigamos unidos. ¡Viva España y la madre que la parió!
Nombre del montaje: La América de Edward Hopper
Disciplina: Teatro
Director: Eva Hibernia
Autor: Eva Hibernia
Reparto: Alicia González Laá y Joaquín Daniel
Dónde: Teatro Español
Dirección: Príncipe, 25. Madrid
Hasta: 25.07
Horario: Martes a domingo: 21h
Precio: 16€. Martes y miércoles: 12€
Venta de entradas: www.telentrada.com
