Brokers

Teatro Alfil. Madrid

Yllana repone y recurre a uno de sus últimos montajes: Brokers. Allí explota todas sus virtudes en esta estupenda obra que narra las fortunas y desgracias de cuatro tiburones de las finanzas. Obsesionados por las marcas, las últimas tendencias, el lujo, la fama, el reconocimiento continuo, su 'yo', su estatus social y por supuesto, ligado a todo ello, viviendo por y para el dinero; así son nuestros cuatro protagonistas. No les faltan de nada para ser sumamente ridículos y odiosos, son un fiel reflejo de la decadencia de nuestra sociedad consumista en la que, desgraciadamente, estos personajillos adquieren demasiado protagonismo. Yllana exprime hasta la última gota cada tic y defecto de sus Brokers, a la vez que logra exprimir hasta la última risa de la última fila. Carcajadas, sonrisas, llantos (de risa, claro), sorpresas y más sorpresas: ése es el menú básico de Brokers. Aunque tampoco sería de más comentar que el postre es bastante variado e incluso contagia cierto mal rollo por ese sentimiento de verlo todo tan real e irreal, tan lejano y cercano a la vez. Invita a reflexionar, aunque no sabemos si vale la pena pararse a pensar demasiado en este mundillo de tiburones quizás por eso de no caer en una depresión, verlo todo tan negro y sin opción de cambio. Ya tenemos más que suficiente con la crisis consumiéndonos cada día más, es hora de liberarse y reírse de ello. ¿Cómo? Pues dejándonos llevar por el humor contagioso de Brokers.

Como era de esperar, difícilmente se puede decantar uno por un actor en particular porque cada uno tiene sus momentos, sus tics, su mejor sketch, su forma de moverse, sus mímicas... Fidel Fernández, Antonio Pagudo, Antonio De La Fuente y Luis Cao, todos aportan su toque personal y todos arrancan alguna que otra lagrimilla de felicidad al espectador. El humor gestual no necesita de palabras para conectar con el público, lo hace con total naturalidad, con limpieza de movimientos, ingeniosidad, expresividad, ritmo, efectos especiales (véanse los ruidos que acompañan determinadas acciones) y muchos ensayos. Aunque eso sí, resulta casi inevitable que algunos sketches no gusten a todo el mundo, que el ritmo decaiga por momentos y la obra pierda algo de interés en ocasiones contadas. Pasa casi siempre, en casi todas las obras y teatros, y no es razón suficiente para dejar de ir a ver Brokers. Porque si de algo estamos seguros es que lo vais a pasar genial con las gamberradas de Yllana.

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