Por el placer...

Teatro Amaya. Madrid

Por el placer de volver a verla es un homenaje a la figura de la madre, la única mujer de nuestras vidas y sin la cual nada es posible. Y no hablamos de lazos de sangre sino de su paso por nuestra vida, su papel en cada uno de los días que pasamos o hemos pasado con ella. Un prestigioso autor teatral, director y también actor (Miguel Ángel Solá) invita al espectador a ser partícipe de su infancia, su adolescencia y de su paso a la edad adulta con la inamovible presencia de su madre, personaje que interpreta Blanca Oteyza. Y de esta forma, tan sencilla y tan auténtica, asistimos a discusiones existencialistas, debates, risas, tristezas, y en definitiva emociones tan humanas como sus protagonistas. El texto de Por el placer de volver a verla no tiene pretensión alguna, salvo la de llegar al corazón sin apenas buscarlo. Quizás no sean las palabras de Berthol Brecht, ni los conflictos familiares de Tennesse Williams, pero es otro teatro, el de los pequeños detalles, el de la rutina diaria, el del amor y la ternura. Y su eficacia se basa en la humildad y la autenticidad de sus personajes, en la cercanía de las situaciones por las que pasan y en la empatía que, inevitablemente, se crea con el espectador. Normal que estén de vuelta.

Miguel Ángel Solá
está en el escenario como Pedro por su casa”, natural como la vida misma, y con la presencia escénica que sólo unos pocos tienen. Sólo le bastan un par de gestos y un pequeño cambio de voz para ofrecernos un personaje de ocho añitos gracioso, espabilado, protestón, defensor de sus ideas, que recuerda a veces a la Mafalda de Quino. Todo lo hace con una facilidad innata. Dándole la réplica se encuentra Blanca Oteyza, la madre del protagonista. Una mujer exagerada, como tantas madres, que la actriz interpreta a la perfección. Con carácter, cariño, dulzura, sabiduría y enfados, esta madre conquista al público sin mucho esfuerzo. Nada sería igual si este tándem no fuera matrimonio, porque la complicidad entre ambos es evidente. La luz que brilla en los ojos de cada uno, con sólo una mirada, se siente hasta la fila 10 y más allá. Si bien es verdad que Hoy: el diario de Adán y Eva iba repleto de emociones, humor, ingeniosidad y ternura, esta obra no se queda lejos. Sigue el camino de su antecesora, aunque sin llegar a alcanzar su genialidad. Eso sí, se respira amor de madre por toda la sala. El protagonista nos sugiere alguien es único cuando logra despertar en el otro el placer de volver a verle. ¡Cuánta verdad hay en esta frase! Una obra entrañable, para no perdérsela...

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lis 3/07/2011, 23:58
Ayer tuve la oportunidad de presenciar la representación de la obra teatral “Por el Placer de Volver a Verla”, de Michel Tremblay, en el Teatro Amaya, de Madrid. Esta versión española, obra de la compañía Loquibandia, mezcla, hábilmente y de una forma muy inteligente, el humor y el cariño con la ternura y la tristeza. Sin duda un interesante ensamblaje de sensaciones y emociones simbólicas que tocan la fibra. Dirigida por Manuel González Gil e interpretada por Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza, nos encontramos ante una obra de teatro, dentro del teatro, en la que sus actores están inmensos. Concretamente, el argumento está basado en la historia de un reconocido autor teatral, -también director y actor-, que propone aceptar que “alguien” es único cuando logra despertar en el otro el placer de volver a verle. En este caso, para él, ese alguien es su desaparecida madre, a la que recuerda con cariño. La verdad es que llego tarde para recomendarla, porque justo hoy se baja el último telón. Si alguien está a tiempo de poder ir a verla, que no lo dude. ¡Os animo a que lo hagáis! Espero que tras el verano vuelva a Madrid o gire por el resto de España, ya que es una obra muy interesante. Aunque supongo que será complicado porque ya ha estado en teatros de casi toda España, como, por ejemplo, de Andalucía, Galicia, Canarias, País Vasco, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias, Extremadura, Cantabria, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Ceuta, etc. Por lo que si no es así, espero poder deleitarme con la actuación de sus actores en otra representación, próximamente. De hecho, hace varios años también pude ver otra obra de la misma compañía y actores: “El Diario de Adán y Eva”, de Mark Twain. En este caso fue en el Teatro Reina Victoria, de Madrid, “El Diario de Adán y Eva” también estuvo genial y salí con la sensación de que era una obra maestra. http://juanmagecolinas.wordpress.com/2011/07/03/por-el-placer-de-volver-a-verla/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+juanmagecolinas+%28Plumilla+berciano%29
Jaime 26/06/2011, 13:39
Hay funciones que no deberían irse así como así de nuestras carteleras ni de nuestras vidas. Por el placer de volver a verla me ha hecho una pregunta que aún no logro responderme, pero que me pone en un estado de alerta feliz, y sigue removiendo en mi esto que soy con el alma puesta en lo que he sido y me reubica conmoviéndome. La he visto tres veces y volveré antes de que se vaya definitivamente. Lo siento, diga lo que diga quien sabe o no sabe de esto y sin querer entrar en polémica con nadie: esta función es fundamental para intuir el fin último del teatro. J. A.
Mónica 8/05/2011, 13:51
No es una obra al uso. No a lo que nos tienen acostumbrados en el teatro que vemos todas las semanas. Esta obra te hace sentir, te emociona, te arranca el mal bicho que nos meten dentro los del chip del odio y la indiferencia. Es magnífica para compartir entre quienes se quieren. No la dejéis pasar.
Pablo 8/05/2011, 13:46
Volveré a verla. Ayer, Jaime Azpillicueta hizo de esta función un elogio antológico y lleva razón. Mi placer se remonta a Santander donde les vi por primera vez. Cada vez que bajo a Madrid mi compromiso es con ellos. No me han defraudado nunca, me han mantenido en el límite de mi emoción y la suya. Han sido conmigo veraces. Eso se comprende si una y otra vez alguien te acuna, te lleva en volandas y te sopla el aliento de la ilusión y la poesía. Nuestro corazón está lleno de ella aunque no lo muestre un electro. Volveré una vez más.
María 6/05/2011, 17:39
Por el placer de volver a verla… Y no me estoy refiriendo al título de la obra de Michel Tremblay que se representa en el Teatro Amaya. Hablo de la sensación que esta obra deja en el público una vez baja el telón. En realidad la pieza teatral no va de nada en concreto y sin embargo trata acerca de una figura esencial para todo ser humano: mamá. El planteamiento es muy simple: un hombre que recuerda los momentos más significativos que pasó con su madre. Esta sencillez es la que ha caracterizado a las grandes obras de la Historia: los celos, un amor imposible, el instinto superviviente, la vanidad... La clave de una obra maestra, como dijimos cuando analizábamos Falstaff, nunca está en el qué, sino en el cómo. Y sin duda, Por el placer de volver a verla contiene todos los elementos para no pasar desapercibida en los próximos 300 años. No ha habido un solo espectador que haya sido capaz de pensar en algo que no fuera la relación de un hombre, cuyo nombre siquiera es relevante, con su mamá. Con una mamá cualquiera, aunque en este caso sea la suya. Es magistral la manera en que universaliza el carácter de una madre sin pasarse a lo tópico, a lo manido. Solo voy a desvelar un mini-diálogo para que veáis lo que quiero decir. El hijo: "Mamá, tu receta de endivias con bechamel quedaría mejor si tuviera algo más del elemento que le da nombre al plato y menos del que lo adorna" La madre contesta: "¿Hay alguna cosa en 19 años que te parezca que haya hecho bien?". Dramática, exagerada, teatrera e incluso sarcástica como única forma de afrontar la realidad, resulta a la vez humana, protectora y leal. Constante en el apoyo, fiel en el cariño, cansina con la educación... Simplemente mamá. Miguel Ángel Solá interpreta con una versatilidad encomiable a su mismo personaje en distintas edades. Curioso ver cómo un señor de 60 años juega a ser un niño de 11. Asombroso cómo el público se prende en el juego y ve a un nene tratando de zafarse de una mamá enojada que lo reta por alguna travesura sin intención. Blanca Oteyza también interpreta bien a Nana, la madre. Mejora a medida que va avanzando la obra y acaba por convertirse en un personaje entrañable, frágil en su fortaleza y tierno en su inflexibilidad. Emotiva, conmovedora, muy bien escrita y mejor dirigida, Por el placer de volver a verla es de esas obras que cualquiera que tenga una mínima sensibilidad artística no puede perderse. Nunca he creído en el día de la madre. Considero que la simple circunscripción del homenaje a una persona, sean enamorados, amigos o hijos, a un solo día es absurdo. Hoy he salido del Teatro Amaya pensando "qué buen regalo para mi madre. Qué forma tan apropiada de decirle que la quiero". Ya sea para rendirle un pequeño homenaje el próximo 1 de mayo, o simplemente por el placer de hacerla feliz, id a ver con ella esta magnífica obra. Expresadle vuestro amor ayudados por esta obra de teatro y será la más bella de las verdades que podréis regalarle. María Cappa. Publicado: 28-04-11. http://onceu.es/tiempo-libre/2968/Por-el-placer-de-volver-a-verla

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