Las criadas

Teatro de La Abadía. Madrid

No cabe duda de que la obra de Genet, Las criadas, sea uno de los textos imprescindibles del repertorio teatral internacional. Porque tiene lo que pocas piezas concentran: profundidad, personajes perfectamente dibujados, locura, un texto rico y una tensión permanente que, incluso, impide al espectador respirar en numerosas ocasiones. Asistir a una representación de Las criadas es casi un ejercicio físico porque la obra es una auténtica avalancha de emociones, de intensidad, logra mantener al espectador en vilo durante más de hora y media. Si además contamos con un elenco 100% masculino, el resultado es una versión transgresora de Las criadas, novedosa y a la vez absolutamente fiel al espíritu de Genet (según una indicación del propio autor, los personajes femeninos podrían ser representados por hombres, potenciando así el juego teatral). La dirección de Manel Dueso brilla con luz propia, con un elenco en estado de gracia y un trabajo corporal llevado al límite: parece mentira que estos hombres caminen mejor en tacones que las mismísimas mujeres... 

Sin embargo, se aprecian algunos detalles confusos, en particular, la poca diferenciación establecida entre el personaje de Clara y Clara haciendo de la Señora en su ritual de hermanas. Quizás por eso cuesta más al espectador adivinar los sentimientos y las frustraciones reales que albergan cada una de la hermanas en su interior. El espectáculo predomina sobre los porqués de su locura, y aún así no es una opción errónea en absoluto. Tan sólo diferente. El que haya visto ya una versión de Las criadas sentirá curiosidad y la misma bola de nervios instalándose en su estómago, y el que descubra a Genet por primera vez se quedará boquiabierto. Clara, Solange y la Señora, un malévolo triángulo, que encierra a dos mujeres carentes de autoestima, deseosas de ser alguien, frustradas por el trato humillante que les otorga la Señora y con un punto de esquizofrenia, adquirido en las sesiones de juego de rol. Son políticamente incorrectas, pero uno llega a entenderlas, a “razonar” a través de sus cabezas, a ver con sus ojos y a estremecerse con sus incontrolables gestos. Tras su paso por el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, las dos "monstruosas" hermanas suben el telón y se plantan en el Teatro de La Abadía hasta el 31 de enero. Que nadie se quede sin sufrir por ellas...

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