En la roca

Teatro Español. Madrid

Dos hombres y un destino..., un título demasiado sonado para relatar la situación de la obra aunque muy adecuado si pensamos en el “quid” de la cuestión. Porque son Kim y Guy , o lo que es lo mismo Chema León y Eloy Azorín, a solas en un escenario una noche de primavera en el hotel The Rock de Gibraltar, discutiendo y dialogando sobre la manera de frenar a un imponente enemigo: el fascismo. Estamos en 1937, en plena Guerra Civil Española, pero en vez de presentarnos a dos republicanos españoles, Ernesto Caballero ha preferido destacar los puntos de vista de un periodista del Times y un locutor de la BBC, dos “inofensivos” británicos sólo en apariencia, que en realidad trabajan para los servicios secretos soviéticos. 

Y ahí es donde reside el auténtico interés del texto, en meterse en la cabeza de dos amigos y jóvenes extranjeros, que hicieron suya una lucha ajena y arriesgaron su integridad por una ideología que compartían. La visión de Kim y Guy sobre los hechos históricos cobra mayor interés por un sinfín de razones, por ejemplo: por la procedencia burguesa de sus personajes, por su formación, por la información externa a la que tienen acceso y por su ubicación en un conflicto nacional. El texto atrapa, informa, ofrece otro punto de vista, intriga, relativiza grandes hechos históricos y quizás lo aprecien en mayor medida los amantes de la historia y la política, los espectadores cuya curiosidad sobre el pasado no ha mermado ni con los múltiples cambios de planes de estudios. 

Sobre los actores, bastaría decir que su adaptación a sus respectivos personajes es lenta. Pero ahí no queda la cosa, el principio (quizás por falta de ensayo o fallo de dirección) carece totalmente de naturalidad. Ambos actores hablan entre sí sin complicidad, con formalidades superficiales y estereotipadas, sin lenguaje corporal, casi casi recitando con énfasis un texto difícil de tragar. Afortunadamente a medida que avanza la obra y el estado de embriaguez de los personajes, todo va colocándose en su sitio. Eloy Azorín se apropia con más fuerza del carácter irónico y dubitativo de su “Guy” y Chema León responde con fuerza a las provocaciones de su compañero, aunque le sigue faltando soltura corporal en los momentos de máxima tensión. 

Vale la pena ir a ver la obra En la roca por tres principales razones: porque el texto de Ernesto Caballero es brillante, porque los dos actores hacen al fin y al cabo un gran y difícil trabajo de interpretación (sobresale Azorín) y porque tras la representación queda mucho por debatir... Una excusa perfecta para rehacer la historia de nuestro país con unas cuantas cañas y algún que otro pinchito.

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