Sobre el bien y el mal se lleva hablando toda la vida. Bajo un código u otro, tradicional o contemporáneo, la cuestión que subyace a la moral (y más allá) da juego para escribir inagotablemente. La obra de Ramuz y Stravinski, Historia del soldado, estrenada allá por 1918, también hace gala de esta dicotomía maniquea. Con un planteamiento sencillo y metafórico, Ramuz parte de la dualidad de dos historias que compila Afanassiev. Con dos personajes y dos tramas distintas resume en ellas la esencia del mito de Fausto, también recurrentemente abordado, que vende su alma al diablo para obtener sabiduría. Y así la versión de Juan Pastor recupera estos elementos para presentarnos, con el acompañamiento de tres músicos, esta pequeña delicia de cámara, creada para ser leída, representada y danzada. Diégesis de fábula rusa, con soldado, princesa en maillot y tutu y sobre todo, precisión textual y escénica.
La escenografía sencilla (conviene recordar que fue creada como una producción ambulante después de la Primera Guerra Mundial) nos muestra un teatrito dentro del teatro y un narrador (quien intervendrá más tarde también en la trama) que comienza a desarrollar la fábula. Buscando la complicidad con el espectador y al tiempo que un terceto (piano, violín y clarinete) se ubica en el escenario, introduce entre rimas y notas musicales la historia del soldado, que parte camino a casa en un permiso de 15 días. Como un autómata, como una marioneta dirigida, conocemos al ingenuo soldado (casi un soldadito de plomo) que alternando marchas y con un dulce histrionismo mímico, entra en escena para pronto dar con las fechorías y trucos mágicos del diablo, quien intercambiará su violín (su alma) por un libro (la sabiduría) con el que podrá saberlo todo, poseerlo todo. O quizás nada. Entre números de magia comedidos, coreografías minúsculas y movimientos dirigidos, celebramos un trabajo mimado e impecablemente representado. Como si lo viéramos pasar en un pequeño diorama mecanizado o reproduciéndolo en una cajita de música mientras giramos una manivela desengrasada. Un auténtico primor que celebramos con el correspondiente licor de guindas a la salida. Para mantener ese dulzor en la boca.
Nombre del montaje: Historia del soldado
Disciplina: Teatro, danza, variedades
Director: Juan Pastor
Autor: Ramuz y Stravinski
Reparto: Morgan Blasco, Álex Tormo, Kike del Río, Cristina Palomo
Músicos: Marisa Moro (piano), Beatrix Urban (Violín) y Marco Cresci (clarinete)
Coreografía: Elvira Sanz
Vestuario: Lupe Estévez
Dónde: Teatro Guindalera
Dirección: Martínez Izquierdo, 20
Hasta: 17.05
Horario: Viernes, sábados y domingos a las 20h.
Precio: 15€
Venta de entradas: www.entradas.com
