Con 21 años escribió Anton Chéjov la obra de Platonov, una pieza que demuestra la madurez de su autor en tan temprana edad y refleja en gran medida las obsesiones y los temas centrales de sus futuras obras. La sociedad rural rusa de finales del XIX es el núcleo de estudio de Chéjov, una sociedad decadente en la que cada uno inicia su particular descenso hacia el infierno gracias a la presencia inamovible del alcohol, la avaricia, el libertinaje y la corrupción moral. Platonov no tiene nada de clásico, es más, podría estar ambientada en la Rusia de hoy o en muchos otros lugares del mundo que todos conocemos. Es, en definitiva, el reflejo de una galería de personajes con los que uno se topa a lo largo de su vida. La versión de Juan Mayorga facilita la comprensión del texto y logra condensar en poco más de 2h30 lo que Chéjov habría montado en 6h. Sin embargo, una pieza del puzzle no acaba de cuajar…
El peso de Platonov es predominante en la obra y eclipsa a menudo los conflictos de los secundarios que terminan la obra ahogados en un pozo sin fondo, sin que el espectador haya podido apreciar el proceso completo por el que atraviesa el personaje. Pere Arquillué en su papel de Platonov destaca por su imponente presencia, su voz potente, su larga experiencia encima de las tablas, la cual le otorga cierta prestancia en sus movimientos escénicos sin necesidad de recurrir a trucos artificiales. Pere Arquillué se apodera del escenario desde el minuto uno y se agradece ver a un actor capaz de tomar las riendas de la obra de manera tan rotunda. Sin embargo y a pesar de todos sus esfuerzos, Platonov no llega a romper del todo ni a emocionar. Lo mismo sucede con los demás personajes, todos se asoman al abismo pero ninguno logra transmitir al espectador su ansiedad y desorientación emocional. Aunque eso sí, se aprecia por parte de todo el equipo un gran trabajo escénico en el que cada movimiento y desplazamiento están medidos. No es nada fácil coordinar a diecinueve actores encima del escenario y menos todavía si cada uno de ellos tiene una partitura gestual tan diferente y personal.
No sería justo terminar este comentario sin recalcar la labor de Roberto San Martín y Paco Obregón, cuyos personajes secundarios se alejan totalmente de la dinámica general enriqueciendo así la obra con una pizca de frescura y humor en determinados momentos. Destaca también el personaje de Anna Petrovna, una figura feminista en un mundo dominado por el hombre con los conflictos que ello entraña. Chéjov creó un papel atípico para una mujer de su época y demostró una vez más cuál iba a ser el único final posible de esta Anna con personalidad propia. La escenografía es interesante, aunque a veces confusa: véase por ejemplo el momento del bosque en el que no sabemos si los personajes se encuentran en casa de Platonov o en medio del bosque, lo cual conlleva a ciertos equívocos relativos a las acciones de los personajes. En líneas generales, estamos ante un montaje bien dirigido por Gerardo Vera y bien interpretado, sin grandes sorpresas pero con los deberes muy bien hechos.
Nombre del montaje: Platonov
Disciplina: Teatro
Director: Gerardo Vera
Autor: Anton Chéjov
Adaptación: Juan Mayorga
Reparto: Carmen Machi, Roberto San Martín, Pere Arquillué, Sonsoles Benedicto, Mónica López, Jesús Berenguer, Paco Obregón...
Duración del espectáculo: 3h (incluido un descanso)
Dónde: Teatro María Guerrero
Dirección: Calle Tamayo y Baus, 4. Madrid
Hasta: 24.05
Horario: Martes a sábados: 20h30. Domingos: 19h30
Precio: 4 a 18 €
Venta de entradas: www.servicaixa.com
