Regreso al hogar

Teatro Español. Madrid

Una obra maestra, sin lugar a dudas. El texto que Harold Pinter estrenó en 1965, que ahora llega a la sala pequeña del Teatro Español, es de una belleza indudable y terriblemente enigmática. Regreso al hogar (The Homecoming) es una pieza básica en la dramaturgia británica y, sin recelos, cabría admitir que es la mejor de su autor. Pinter contribuye de manera contundente al catálogo de obras de temática familiar de la literatura universal, examinando objetivamente y sin ataduras morales las relaciones arquetípicas de una familia. En su ambigüedad ―la falta de respuestas definitivas― está su cualidad poética, un gran pozo de incertidumbre que es incapaz de dar un significado concreto a la pieza.  Un reparto de caras conocidas (Ana Fernández, Antonio Gil...) y una solvente ―aunque pausada― dirección tratarán de ayudarnos en nuestro camino.  

Pero, ¿qué ocurre en Regreso al hogar? Cuando Teddy, el hermano mayor de una familia británica, regresa ―después de seis años de estancia como profesor en Estados Unidos― a su casa de un barrio londinense, toda su familia: el padre, el tío y los dos hermanos, proxeneta, el uno, albañil y aprendiz de boxeador, el otro, se verán terrible e inevitablemente atraídos por Ruth, su esposa ―una espléndida Ana Fernández―.  
Quienes han creído que Pinter plantea un problema de carácter sexual se han quedado en la superficialidad más aparente de este tremendo drama. Pinter va mucho más allá. Ninguno de los personajes de Regreso al hogar está en el límite de los conflictos sexuales. No se trata de seguir oprimiendo el instinto sexual y las relaciones entre los seres humanos condicionadas por ese instinto, sino que ―como expresa Ferrán Madico, director de la pieza― el autor nos habla de la pulsión más escondida de la sociedad occidental: la lucha por el poder
Regreso al hogar es una historia sorprendente, solo apta para quien esté dispuesto a hacerse las únicas preguntas que hoy en día tienen sentido, las preguntas sin respuesta.


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Luis Sáez 8/03/2010, 20:38
Me temía estos comentarios El teatro de Pinter exije dl espectador una actitud mental activa y poca esperanza.Sus codigos narrativos nada tiene en común con los convencionales.Paradojicamente su exito reside en defraudar al espectados que va a "divertirse".
Borja Habiba 18/10/2009, 00:48
Una autentica m....por favor no vean esta obra a no ser que quieran tirar dos horas de su tiempo y un poco de dinero que será mejor gastado en unas cañitas.... no fuimos capaces de verla terminar. nos fuimos a mitad de función. Y si alguien la ve y entiende algo de la obra por favor que lo explique.
Borja Habiba 18/10/2009, 00:46
Una autentica mierda....por favor no vean esta obra a no ser que quieran tirar dos horas de su tiempo y un poco de dinero que será mejor gastado en unas cañitas.... no fuimos capaces de verla terminar. nos fuimos a mitad de función. Y si alguien la ve y entiende algo de la obra por favor que lo explique.
VRC 24/06/2009, 19:42
Estoy con Jose.
Jose 6/03/2009, 14:04
Estuve ayer viendo Regreso al hogar y salí profundamente decepcionado y ofendido ante tamaña aberración teatral. No me pareció una obra, sino un secuestro: casi dos horas y media de espectáculo deben tener un descanso para, al menos, dejar abierta la opción de marcharse a aquellas personas que así lo deseen. La obra fue lenta, horrible, mal dirigida, fatal interpretada por alguno de sus protagonistas... El teatro pierde día a día espectadores, por lo que creo que estos timos no deberían estar presentes en nuestra cartelera. Quince euros es mucho dinero para algunos bolsillos que no pueden permitirse tirar el dinero en estos alardes ridículos de grandeza que tienen como resultado final un público decepcionado que no se atreve a quedarse sin aplaudir en su butaca, y a un elenco de actores avergonzados de mirar directamente a un grupo de espectadores a los que saben que han fallado.

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