Tras el éxito cosechado en Madrid, se traslada a Barcelona al Teatre Lliure la obra El encuentro de Descartes con Pascal joven, que más allá del interés que puedan levantar los espíritus de estos dos prohombres franceses, y del propio que supone oir a Flotats declamar con una sonoridad en las frases que recoge la marcada cadencia del francés, nos permite en la riqueza del texto una amplia gama de posibilidades en nuestro acercamiento. Pongamos que una noche de septiembre dos hombres se encuentran en un convento; uno es un hombre maduro, el autor del Método y padre del Racionalismo, que está a punto de salir hacia Dinamarca para acogerse al mecenazgo de la corte. El otro, un joven enfermizo reconocido por su precoz genio, que le ha llevado a descubrir el vacío y la presión atmosférica; atormentado por el dolor, tanto físico como espiritual, y consolado en el cristianismo jansenita, que unía a lo anterior en su perturbadora frase la enfermedad es el estado natural del cristiano. Sin embargo, la admiración mutua o el respeto intelectual no son motivo suficiente para la empatía, y así las cosas, y a falta de ninguna referencia escrita por ninguno de los dos autores sobre este encuentro, Jean- Claude Brisville se permite reconstruirnos como fue aquel encuentro en el que no sólo se enfrentaban dos de las mentes preclaras del siglo, sino también una infinidad de arquetipos que permiten esa riqueza interpretativa de la que hablabamos antes.
Es el encuentro de un joven, que desea más que nada alcanzar la gran verdad, y un hombre maduro que duda de que esa gran verdad exista siquiera y que se aleja por convicción del gran misterio para centrarse en su actividad humana; es -al menos tal como se nos representa en la obra, ya que parece ser que en su vida Pascal tuvo intensos coqueteos con la mundanidad- también el choque entre aquél que vive por y para su propio sufrimiento, observando y deleitándose a cada segundo en el retrato de su muerte, y el buen hombre que, demasiado consciente de las miserias humanas, se complace con los placeres y disfrute de la vida. Es también el iluminado aún acalorado por el fervor de la conversión y el ligeramente excéptico -en el XVII había que tener mucho cuidado con tan caro capricho-, que sin entrar en la delicada cuestión de la existencia de un ser superior, reconoce en la Iglesia un poder tan mundano como el real, y en un avance hacia el laicismo prefiere someterse a las labores de Estado que a las del confesionario; es el trotamundos apátrida que se enfrenta al urbanita compulso que ha memorizado cada esquina de París. Es simplemente el encuentro de dos mundos, casi tan explosivo como debió ser ese otro que se produjo frente a las costas de Yucatán el día en que un sacerdote maya y un marinero español se miraron uno a otro, el encuentro de dos mundos desconocidos, como ocurre maravillosamente cada vez que un individuo se acerca sinceramente al denso fondo de otro.
Nombre del montaje: El encuentro de Descartes con Pascal joven
Disciplina: Teatro
Director: Josep-Maria Flotats
Autor: Jean-Claude Brisville
Adaptación: Josep-Maria Flotats
Reparto: Josep-Maria Flotats y Albert Triola
Dónde: Teatre Lliure (Sala Fabià Puigserver). Barcelona
Dirección:
Passeig de Santa Madrona, 40-46. Barcelona
Hasta: 21.03
Horario: Martes a viernes: 20.30h; sábado: 17 y 21.30h; domingo: 18h.
Precio: Miércoles: 15 €; resto de días: 24 € (5 € de descuento con Carnet Jove, + 25, estudiantes, jubilados, parados, grupos a partir de 15 personas y personas con disminución)
Venta de entradas:
