Sí, lo confieso. Flotats es mi debilidad. Mi debilidad teatral, se entiende. Partiendo de esta premisa resulta difícil, por no decir imposible, ser objetiva con él. Es un maestro de la escena y, como tal, nunca defrauda sobre las tablas. Puede ser Talleyrand, un personaje de pactos clave en 1815, puede ser el actor y director Louis Jouvet o el indomable Beaumarchais en la Francia revoltosa del siglo XVIII. Y todo lo hace con la misma naturalidad, como quien adopta personalidades sin apenas inmutarse, logrando incluso que el espectador se pregunte si de verdad está actuando. Josep-María Flotats es Pierre-Augustin Carón, conocido como Beaumarchais (1732-1799), un hombre con mil caras: relojero, escritor, dramaturgo, editor, músico, político, negociante, espía al servicio de Luis XV y Luis XVI, armador de barcos y vendedor de armas. Ingenioso, insolente, provocador, mujeriego, activista, visionario, a ratos cercano a la nobleza a ratos cercano al pueblo, escribió dos de las obras maestras del teatro francés: El barbero de Sevilla y Las bodas de Fígaro. Ésta última, un ataque frontal a la nobleza y a sus privilegios, le valió también una breve estancia por la cárcel.
Beaumarchais fue un hombre atípico con una de estas personalidades casi imposibles de encontrar en nuestros días. Resulta curioso contemplar cómo la mayoría de nuestras vidas se han convertido en copias casi perfectas de un modelo preestablecido, aburrido, rutinario y estándar en el que no hay sitio para el riesgo y la excentricidad. Una pizca de 'Beaumarchais' en nuestro día a día no nos vendría nada mal. Por lo menos tenemos a nuestra alcance la cultura, un medio soñado para revivir experiencias inauditas de nuestra historia, contemplar otros mundos y otras vidas a través de miradas ajenas.
Centrémonos ahora en la representación en sí. La verdad es que el Teatro Español no ha escatimado en gastos, con treinta actores en escena y muchos de ellos rostros familiares como los de Constantino Romero, María Adánez, Pedro Casablanc, Raúl Arévalo, Carmen Conesa, Ramón Barea y un largo etc. Sinceramente sobran unos cuantos actores, por otro lado la escenografía con un libro-vídeo a efectos de ambientación está muy conseguido, los cambios son ágiles y en general el movimiento coreográfico y el ritmo están a la altura. Quizás algunas escenas rebajen el brillo de la obra, pero nada es perfecto. María Adánez es pura frescura, lástima que aparezca tan poco tiempo y Pedro Casablanc sorprende también en su papel de confidente de Beaumarchais. Raúl Arévalo, sin embargo, no saca provecho del bombón de su personaje, mientras que su ama de llaves Richard Collins-Moore atrae al espectador con unos pocos gestos. En algunas escenas, la calidad interpretativa de Flotats destaca en exceso dejando a sus compañeros en una tesitura delicada. Pero bueno, son detalles al fin y al cabo. Beaumarchais, de Sacha Guitry, es una obra para quienes sepan disfrutar de la historia y sus entresijos, de las palabras y del incomparable Flotats. ¡Abajo el telón!
Nombre del montaje: Beaumarchais
Disciplina: Teatro
Director: Josep-Maria Flotats
Autor: Sacha Guitry
Adaptación: Josep-María Flotats
Reparto: Josep-María Flotats, Pedro Casablanc, María Adánez, Carmen Conesa, Constantino Romero, Ramón Barea, Raúl Arévalo, Eduardo MacGregor, Richard Collins-Moore...
Traducción: Mauro Armiño
Dónde: Teatro Español
Dirección: Calle Príncipe, 25. Madrid
Hasta: 23.01.11
Horario: Martes a sábado: 20h, Domingos:18h.
Precio: 4 a 22€. Martes y miércoles: 25% descuento
Venta de entradas: www.telentrada.com
