26 abril, 2016. Por

After MAX

Resaca MÁXima
Estuvimos en la gala de los Premios MAX y la resumimos en estos diez momentos clave
After MAX

Otro año vuelven las manzanitas con antifaz. Otro año vuelven los #PremiosMax, la gala organizada por la Fundación SGAE, con la colaboración de la Academia de las Artes Escénicas de España (AAEE).

Hay gente que se come las manzanas a bocaos, gente que las pela y gente que atraganta con el hueso... Nosotros hemos estado allí, y te resumimos la gala en diez puntos.

Photocall: dámelo todo
Durante una hora y pico la crème de la crème (o por lo menos parte, que muchos se quedaron con las ganas) de la escena teatral fue desfilando por la alfombra roja de las artes escénicas. Desde Irene Escolar hasta Lola Herrera, pasando por Miguel Ángel Múñoz (aka MAM), Ernesto Alterio, Aitana Sánchez-Gijón, Carmelo Gómez o una Cayetana Guillén Cuervo que parecía Wally porque la veías en todas partes, los famosos sufrieron los disparos de las cámaras fotográficas mientras la marea viva de invitados entraba en el Circo Price.

Max danza, por favor
Para celebrar a "la gran expulsada de este país", como diría Chevy Muraday, la ceremonia se centró en la danza y sus múltiples variantes para gozo y alboroto de sus amantes y descubrimiento sensorial del público en general. Muy buen hacer de nombres como la Compañía Nacional de Danza o la Cia. Antonio Gades, para dotar de sentido y sensibilidad a una gala dirigida por Fernando Bernués que, parece que con más pros que contras, salió ligera aunque algo extraña.

Presentador, ¿qué presentador?
Algo raruno pero efectivo ese disparo de premios a bocajarro, aunque suavizado por esas numerosísimas actuaciones. No había presentador que consumiese su valioso tiempo, y la gente en su cómputo general salió sin cara de jorror muerte de una gala espectáculo que no se hizo pesada (lo que ya parece algo cuasi impósibol en este tipo de ceremonias).

Pinoxxio, ese triunfador
La gran ganadora de la noche, Pinoxxio, se llevó nada más y nada menos que siete manzanitas con antifaz, confirmando la noche de la danza. La versión del cuento de Collodi para público infantil de la compañía de valenciana de danza Ananda Dansa arrasó. Debía de ser una maravilla, pero, de todos a los que pregunté por la gala, ni uno me pudo dar opinión dado que nadie la había visto, así que tendrán que volver a traerla.

Noche valenciana
Aparte de Pinoxxio, también les cayó premio a El patito feo como mejor espectáculo musical (luchando contra titanes como Galanteos en Venecia) y merecidísimamente a Víctor Sánchez Rodríguez como autor revelación por esa amarga radiografía de los treintañeros que es Nosotros no nos mataremos con pistolas.

La luminosidad de La piedra oscura
La otra gran ganadora de la noche fue La piedra oscura, ese hermosísimo montaje escrito por Alberto Conejero (Max) y dirigido Pablo Messiez (otro Max) que se llevó unas cuantas manzanitas (cinco, incluida la dedicada a mejor espectáculo de teatro), muy celebradas por los compañeros y especialistas.

La alegría desbordante de Alberto Velasco & co.
Uno de los momentos de la noche fue el tsunami de alegría que invadió el escenario cuando subieron los malditos de Alberto Velasco para recoger el premio a mejor espectáculo revelación. Más gozo junto y se cae abajo el Circo Price.

Ya están los rojos de los titiriteros dando por saco
Dirían algunos. Porque, por supuesto hubo reivindicaciones en los discursos. Desde la reflexión sobre el incumplimiento de acogida de refugiados de España en el discurso de Lluis Pasqual (Max por su adptación de El rei Lear) o la emoción escenificada por Mario Gas, Vicky Peña y Gonzalo de Castro, hasta la poca paridad de género en los premios denunciada por Conejero o el presidente de la fundación SGAE, hasta la perenne petición de la reducción del IVA. Uno de los momentazos, la defensa de los dos titiriteros encarcelados en Madrid (encabezada por un Pepe Viyuela en estado de gracia discursiva, premio al mejor actor por Rinoceronte, y Aitana Sánchez-Gijón secundándole cuando salió a recoger su premio a la mejor actriz por Medea). Reivindicación con sentido para todo. Y, excepto lo de "la herencia del puto PP" que lanzó con la boca llena Ana Luján (Max a la mejor bailarina principal), todo bastante dentro de un tono educadísimo. Ah, y una de las grandes preguntas de la noche: ¿por qué retransmitir en diferido con dos horas de diferencia la ceremonia en La 2? Las malas lenguas decían que serían para cortar (algo que no pasó) y las buenas sencillamente no lo entendían.

Damas elegantes y caballeros caballerosos
Lola Herrera, la ganadora del premio honorífico fue la gran ovacionada de la noche. Como decían por ahí, si esta señora hubiese nacido en América, sería un mito mundial. La mirabas y daba más luz que un foco de playa, la mujer. Otra que quitaba el hipo era la vaporosa Aitana Sánchez Gijón, que parecía que levitaba en vez de andar. Julieta Serrano ganó el de mejor acriz de reparto por Ninette y un señor de Murcia, pero no pudo acudir. En cuanto a los caballeros, grande Viyuela, merecido el Max y perfectos sus discursos. Y otro caballero clásico, Joaquín Notario, que se llevó el Max al mejor actor actor de reparto por su tremendo trabajo en El alcalde de Zalamea.

El final
Por fin llegaba el momento para En el desierto de Chevi Muraday (mejor espectáculo de danza), que cerró con gran frase: "¡Que no paremos de bailar!". Un último número a cargo de la Factoría Madre Constriktor y Asier Etxeandía dedicándoselo al desaparecido Tomaz Pandur con todo el público en modo baile, broche perfecto para una noche de teatro.

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