11 marzo, 2015. Por

Paseíllo

Teatro Tribueñe. Madrid
Paseíllo, o el arte ancestral en estado puro asentado en el Teatro Tribueñe
Paseíllo

La luces se apagan. Sólo las notas del piano de Mikhail Studyonov iluminan el búnquer de la cultura y sentimiento que es esa sala subterránea del Teatro Tribueñe. El telón, con ese figurín de dedo en boca, se hace traslúcido y aparecen ante nosotros un puñado de seres fantasmales, que con movimientos ralentizados observan desde un imaginario e imaginado coso una lidia de fatal desenlace. Así comienza esta ceremonia esperpéntica, este poema flamenco taurino (como su subtítulo indica) que es Paseíllo. La nueva muestra de orfebrería espectral de Hugo Pérez de la Pica en el Teatro Tribueñe. "Convertidos en ajenos, ramos de amapolas quietas, las dimensiones del rito, las medidas de la fiesta, con el alma en cabestrillo, con la tiniebla hecha lengua…"

Paseíllo es un homenaje, una quimera teatral y espectral que nos traslada a un pasado palpable y estertórico. Un auténtico viaje en el tiempo. La capacidad de Hugo Pérez de la Pica para engendrar espectáculo que se tornan en auténticos regresiones al pasado es prácticamente inconcebible. Sólo hay que recordar ese más que fascinante Por los ojos de Raquel Meller para confirmarlo. En este caso, De la Pica cambia el cuplé por el flamenco y el mundo del espectáculo por el del toreo para situar ante nuestros ojos un retablo de imágenes fantasmagóricas repletas de arte y éxtasis. Paseíllo no es una obra de teatro al uso, puesto que no existe una narración como tal. Tampoco es un espectáculo de cante y baile. No. Es un auténtica ceremonia en la que sus hacedores nos trasladan a un mundo cuasi-extinto sacado de los lienzos de Goya y Solana (flamencas, majas y majos, manolos y manolas se presentan ante nosotros) y heredero de la pluma de Federico García Lorca. Porque es que además, si no estuviera bien especificado en el programa que está escrito íntegramente por Hugo Pérez de la Pica, uno podría estar tentado de pensar que está compuesto por retazos poéticos del poeta granadino. Un auténtica maravilla de texto que regala los oídos de los presentes con palabras de fuerza y sonoridad añeja e inusitada. Por no hablar de esa soberbia música que te envuelve y arrastra con cada nota del piano y composición de Mikhail Studyonov, cada rasgueo de guitarra de un enorme Antonio Reyes o el cante de los intérpretes, comandados por un sencilla y llanamente extraordinario Antorrín Heredia. Su voz te resquebraja el alma (y mantiene su emoción al mismo nivel cuando aparca el cante).

Porque es que además Paseíllo está defendido por un elenco entregado, transfigurado y poseído, ante el que uno no puede más que quitarse el sombrero. Empezando por el susodicho Heredia, siguiendo por Rocío Osuna y Sabela Hermida, espléndidas alternando el drama y la comedia (donde se mueven como pez en el agua, por cierto), el dramatismo de una enorme Carmen Rodríguez de la Pica y, por último una bailaora ante la cual las palabras se quedan cortas: Raquel Valencia. Una mujer que traspasa con sus movimientos el patio de Tribueñe y con su zapateado hace vibrar hasta el corazón. Y con unos hechiceros ojos negros, pozos fascinantes llenos de historias que atrapan y engatusan, de los cuales es imposible apartar la mirada. Cada centímetro de su ser transpira emoción, lo que hace de su actuación puro Arte (con mayúsculas).

Y todo eso sin haber hablado de esa auténtica locura que es el vestuario (maravilla y tres veces maravilla), la excepcional iluminación que consigue crear una atmósfera onírica y fantasmal o esos telones pintados que decoran el escenario. Paseíllo es un espectáculo en torno al universo taurino. Sí, es cierto. Tanto desde lo más luminoso y cómico hasta lo trágico, como esa dolorosa viuda representa. Por eso fascinará sin duda a los amantes de "la fiesta" y echará para atrás a sus detractores a priori. Pero, de verdad, éstos últimos no deberían negarse a ellos mismos el placer de disfrutar de esta auténtica joya. Porque su estética y ética es más un acercamiento hipnótico y ritual a una tradición del pasado que una defensa como tal de la tauromaquia. Paseíllo se erige en un hermoso y fantasmal homenaje a nuestros antecesores, abuelos y abuelas.

Y es que ya de esta forma tan hermosa lo expresa el propio autor: "Este espectáculo es un hijo desubicado, un consciente y anacrónico agradecimiento a mis recuerdos; manos tendidas de los viejos que conocí, los míos y los de otros. Unos viejos que ya no están, que se fueron con la aurora del siglo XXI y que tenían un pie en el siglo XIX que en España era como tenerlo en la Edad Media o aún más lejos perdida ya en el ámbito de lo mitológico. 
De esos ya vagos retazos se nutre este poema, para reconfortar esa orfandad."
 Una maravilla, hipnótica y fascinadora vuelta al ruedo para revisitar nuestras raíces de forma única y alucinante.

Paseíllo

+ INFO

Nombre del montaje: Paseíllo

Disciplina: Musical

Director: Hugo Pérez de la Pica

Autor: Hugo Pérez de la Pica

Reparto: Raquel Valencia, Antorrín Heredia, Carmen Rodríguez de la Pica, Rocío Osuna, Sabela Hermida, Antonio Reyes

Composición musical: Mikhail Studyonov
Escenografía y vestuario: Hugo Pérez de la Pica
Diseño de luces: Miguel Pérez-Muñoz, Hugo Pérez de la Pica
Realización de vestuario: Ana Moreno, Talleres Bargueño
Realización de Escenografía: Matilde Juárez, Ángela Gómez Perea, Taller Artesano
Diseño de carte y programa: Ángela Gómez Perea
Aux. de producción y ayudante de dir: Antonio Sosa Ufano
Técnico de luces y sonido: Miguel Pérez-Muñoz

D�nde: Teatro Tribueñe

Direcci�n: Sáncho Dávila, 31. Madrid

Hasta: 22.03

Horario: Domingos a las 19h.

Precio: 18€

Venta de entradas: www.salatribuene.com