28 junio, 2012. Por

Grec Festival 2012

Varias sedes. Barcelona
El Grec Festival vuelve a transformar la ciudad condal en la sede estival de las artes escénicas
Grec Festival 2012

No existe en, como mínimo, este país, un festival que iguale en calidad y proyección la categoría del Grec. No sólo porque sus cuatro décadas como buque insignia de la formación, exposición y programación de espectáculos de pedigrí sean excusa suficiente, sino porque la importancia capital que ha tiene, tiene y seguirá teniendo en el devenir de las artes escénicas de nuestro país ha logrado conectar a todo tipo de público frente a las tablas. Este año, en su trigésimo sexta edición, ocuparán la parrilla de buena parte de los escenarios de Barcelona, sobre todo los del Teatre Grec, el Mercat de les Flors, el Teatre Lliure y el Institut de Teatre, durante todo el mes de julio (del 1 al 31 inclusive) con espectáculos que irán desde la música a la danza, el circo o, sobre todo, el teatro contemporáneo, creando un florido simposio de artes escénicas de corte multidisciplinar que harán del verano condal una verdadera exposición de nuevas tendencias gestuales, expresivas e historiográficas. La dicha en movimiento.

Música greca
La música fue ocupando cada vez más espacio en la parilla de programación de los espacios asociados al Grec. Ya sabéis lo que pasa: es verano, la gente quiere tumbarse y, en muchas ocasiones, no pensar, cantar las canciones que se saben e intentar corear el resto. Este año, más de dos decenas de conciertos de buena parte del producto interior bruto tanto comunitario como nacional y actuaciones internacionales de lomo ancho. Entre ellas, destacan (a pesar de la caída del cartel de Jane Birkin, quien canceló su actuación hace un par de días a través de un comunicado) el jazz-soul de Esperanza Spalding, la bossa nova histórica de Toquinho, la conexión turco-flamenca entre Omar Faruk y Tomatito, el pop de autor con denominación de género de Katie Melua o el baladista cómico Jerôme Lavoix.

De los nacionales, la presencia de la música de la tierra será fuerte: desde la canción de autor reformada del franco-catalán Pascal Comelade hasta la clásica moderna de Carles Santos, el pop para masificaciones indies de Santi Balmes (líder de Love of Lesbian), la orquesta de rumba-folk catalana Els Amics de les Arts, la rumba buenrrollera de Muchachito Bombo Infierno o los tres espectáculos musicales más importantes del ciclo: el regreso de Santiago Auserón con Juan Perro & La Zarabanda y los off the records (por separado, cada uno con su día) de Quimi Portet y de la unión de Martirio con Raúl Rodríguez. Mucha cosa.

Teatro greco

En lo que a arte escénico aplicada a la ficción interpretativa se refiere, el Grec siempre saca matrícula de honor. Atendiendo a la masa, el Poliorama acogerá Dubte, un espectáculo protagonizado por Rosa María Sardá y Ramón Madaula en el que utilizan la confesión religiosa y la militarización eclesiástica para parir un espectáculo de confianzas, prejuicios y ambigüedad relacional. Pallarina, poeta i puta es otro de los espectáculos que durarán casi todo el mes: en este caso, La Seca será quien atienda la narración multidisciplinar en femenino, cruzando monólogos surrealistas con danza y performance. L’ànima del Bus itinerará durante casi todo julio por toda la ciudad de Barcelona utilizando un autobús como elemento objetual y base escénica de un espectáculo que combina música e improvisación teatral sin dependencia debida a un espacio concreto y más dedicado a la adaptación situacional de los entornos: como aquel disco de Los Planetas pero en ficción híper realista.

El Lliure, por su parte, acogerá los cuatro espectáculos más visualmente rompedores: The Master and Margarita, El Gran Teatro del Mundo, Metamorphosis y Udol. El primero, espectáculo basado en la obra de Bulgakov, es un viaje de ida y vuelta a los infiernos en la aplicación poética, ética y estética en formato macroespectáculo, con más de quince intérpretes en escena convirtiendo la escena en una suerte de fin del mundo aplicado. El segundo, es la adaptación del texto de Calderón de la Barca a una especie de cantata experimental: una mezcla de ópera, teatro contemporáneo y la deconstrucción en sigo misma del teatro barroco en detrimento de la exaltación de lo hispano y lo alemán en conjunto: algo que ni los abrazos entre Rajoy y Merkel han conseguido, de momento. Metamorphosis, o la adaptación de la obra de Kafka con música de Nick Cave y Warren Ellis, convierte en físico las pesadillas del atormentado escritor, y en arte escénico los balbuceos meta-artísticos en uno de los montajes internacionales mejor valorados. Por último, Udol tocará la fibra dolorosa desde la exaltación pasional de amor al arte que, a través de un homenaje colectivo a artistas como Tàpies, Frida Kahlo, Pina Bausch o Balzac, entre otros, la interpretación de cuatro actores catalanes convertirá en oda y en misa escénica.

Danza greca
En lo que a terreno dancístico se refiere, el Grec fue cediendo cada vez mayor espacio a esta disciplina. No sólo en cantidad de espectáculos y ocupación de sedes, sino también, y sobre todo, en lo que a renovación del género artístico más expresivo se refiere. Y es que los espectáculos de danza de esta temporada son, probablemente, los que más arriesgan y trasgreden la norma del arte escénico contemporáneo.

Probablemente el espectáculo más rompedor sea bODY_rEMIX/gOLDBERG_vARIATIONS, una especie de apoplejía dancística llevada al extremo: desde la realización de puntas sobre la palma de una mano, la aplicación sobre una suerte de ring de una coreografía con muletas o la incursión de elementos mecánicos sobre movimientos coartados. Una pasada. POPPEA / / POPPEA intercepta elementos cinematográficos pare rehacer una ópera de Monteverdi en un espectáculo que mezcla sexo, engaño, traiciones y asesinatos. Carmen Amaya se apoderará del Teatre Grec en su vitalista conexión de música y danza de Ballant a la sorra. 32 rue Vandenbranden incorpora atmósferas cinematográficos a reconceptualizaciones oníricas de teatro-danza contemporáneos. Y el otro de los nueve montajes de danza que se darán cita que a nosotros nos parece especialmente rupturistas es Walking next to our shoes… intoxicated by strawberries and cream, we enter continents without knocking…: cantos zulús, oscuridad, grabaciones en directo, coreografías programadas al milímetro y el beat, música y la importancia del objeto (un zapato, en este caso) para rodear la temática alrededor del arma para el baile.

Otras cosas grecas
En lo que a actividades paralelas se refiere, el Grec organizará casi una decena de ellas: desde conversaciones en bibliotecas, asociaciones a festivales-ciclos de cine al aire libre como Sala Montjuïc, encuentros de dramaturgos emergentes internacionales, charlas y jornadas sobre cultura libre y las bondades (dicen que las tiene) de la SGAE o mercados de artes escénicas (para unir a coreógrafos, programadores, salas y gestores culturales), entre algunas de las excusas que nos saquen del teatro.

Pero el circo también traerá su miga: siete espectáculos que servirán para rendir homenaje a Tortell Poltrona en su espectáculo Els racons de la memoria, conocer otras perspectivas acrobáticas de torres humanas (no castellers) en Le Grand C, surrealismo delirante mezclado con humor dadaísta desde perspectivas acrobáticas (Popcorn Machine) o los diferentes espectáculos que en la Plaza Margarida Xirgu la dupla Jordi Aspa y Bet Miralda ofrecerán a un público entregado a la causa circense en formato pequeño.

Buenos, tardes y noches días para la escena. Treinta y uno, más concretamente: todo el mes de julio.

Grec Festival 2012