2 Noviembre, 2011. Por

Madrid en Danza

Varias sedes. Madrid
Madrid en danza vuelve a convertirse en una oda al movimiento contemporáneo en su 26ª edición
Madrid en Danza

Si tuviéramos que asumir que el movimiento es, apenas, el intercambio corporal de un lugar de una posición a otra, estaríamos limitando el campo de acción más valioso de nuestra expresión. Arrebatos, agites, empujes, saltos, gesticulaciones. Moverse, bailar, transformarse. Virar hacia espacios que van más allá de lo sensorial y físico. Pulsar lo químico desde el éter, mover la mirada, crear devenires, magia. Precisamente de eso va Madrid en danza: no sólo de mostrar bonitos espectáculos coreográficos en torno a temáticas y géneros dancísticos más o menos actuales, sino también a comunicar, a transformarse, a modificar lenguajes, a crear nuevos, a ampliar horizontes, a incendiar su propia casa. Una vez superadas las bodas de plata el ciclo con mayor movimiento de nuestro país celebra sus veintiséis ediciones poniendo patas arriba, abajo, de canto y en verticalidades tan uniformes como innovadoras nuestros cuerpos al sentido de la imaginación, la innovación y el cambio de paradigma en el lenguaje corporal. Historias desde la piel.

Entre los días 7 y 27 de noviembre la Comunidad de Madrid en su conjunto se pondrá al servicio de la danza y de la experimentación gestual y del movimiento para con el espectáculo escénico. Las matemáticas no engañan, dicen: quince espacios en total repartidos entre ocho ayuntamientos de la Comunidad, un espectáculo en estreno absoluto, ocho estrenos en España, veinticinco compañías, seis países invitados (Alemania, Canadá, Italia, Japón, Polonia y el Reino Unido) y veintitrés producciones serán las que colocarán la danza como palabra evidente y necesaria dentro de la programación artística del mes de noviembre. Géneros como la danza contemporánea (en su mayoría) pero también como la danza butoh, española, flamenca y hasta vídeo instalaciones para servir al amante tanto del género escénico con mayor movimiento y expresión como de aquellos curiosos que quieran renovar su gama de gustos y filias artísticas.

De los más de veinte montajes que ocuparán el grueso de la capital de nuestro país lo más interesante y peculiar sean, quizás, las presentaciones de montajes de directores míticos como Édouard Lock, Eric Gauthier o Akaji Maro. El primero presentando, tras diez años de ausencia en Madrid, su espectáculo New York, en donde el canadiense junto a su compañía La La Human Steps vuelven a imprimir pasión por la estética, la renovación romántica de las obras Orfeo y Eurídice y Dido y Eneas y esa presión rítmica inmensamente bella. Gauthier aterriza con POPPEA: violencia cuasi caníbal, ballet oscurantista, ramalazos de ópera fantasmal y acción-visión estética rompemoldes. El japonés Maro reaviva las venas abiertas del colonialismo global, indagando en relecturas de la condición humana y activando un humor grotesco en Paradise in a Jar Odyssey 2001. Wayne McGregor estrenará en los Teatros del Canal su espectáculo FAR; la compañía catalana Thomas Noone Dance estrena Lugares extrañamente desastrosos conectando los impulsos revestidos y precisos de tres parejas con una musicalidad contemporánea modernosa; Pablo Esbert Lilienfeld traspasa (literalmente) fronteras y presenta Ojos en glosa – Edit, un proyecto que conecta el arte audiovisual más innovador, los objetos de deseo físicos y, en general, uno de los espectáculos de video-danza más prometedores de estos últimos años; además de abrir una ventana a la Danza madrileña entre los días 10 y 12 de noviembre permitiendo a jóvenes y talentosos coreógrafos mostrar su arte y sus puestas en escena primerizas. Entre otras tantas cosas, claro, Madrid en danza vuelve a convertirse en guerrilla y arte expansionista de la danza más global. Danzad, malditos.

Madrid en Danza

+ INFO

Nombre del montaje: Madrid en Danza

Sedes: Teatros del Canal, Teatros del Canal, Teatro Fernán Gómez. Centro de Arte, Teatro de La Abadía, Sala Cuarta Pared, Teatro Pradillo, Teatro Conde Duque, Centro Cultural Paco Rabal- Palomeras Bajas y Centro Cultural Pilar Miró.