2 enero, 2017. Por

Escenas 2016 (I)

Las mejores obras de teatro y/o montajes escénicos de 2016: aquí, del 10 al 1
Escenas 2016 (I)

<<Del 20 al 11>> / <<Del 10 al 1>>

  1. LA RESPIRACIÓN

La respiración es uno de esos espectáculos con los que se sale con una sensación de plenitud. Aire fresco y maravilloso que llena los pulmones y el corazón. Sanzol se ha superado y ha hecho del dolor una pieza maravillosa acerca de los diferentes tipos del amor (empezando por el amor a uno mismo): ha utilizado este espectáculo como instrumento para exorcizar los fantasmas de su propia ruptura sentimental (como su protagonista, también se separó hace un año). Llenando así cada instante de la función de una extraña hermosura, verdad, dolor sordo y ternura infinita, rebosando de todos esos personajes que transitan ante nuestros ojos. “El amor sólo es aire, no se deja cantar, el amor sólo es aire, y el aire sólo se deja respirar…” [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. NOSOTROS NO NOS MATAREMOS CON PISTOLAS

Nosotros nos nos mataremos con pistolas es un desesperanzado retrato generacional. La obra de Víctor Sánchez Rodríguez, que llega desde Valencia y se ha acaba de estrenar en el Teatro Lara de Madrid (después de pasar por el Frinje) es un espejo de las tribulaciones de los nacidos en los 80. Una generación que no ha vivido una guerra, que no ha tenido que enfrentarse a algo más grande que sus problemas personales, que debería ser feliz pero que sin embargo se siente superada por sus conflictos existenciales (a falta de un conflicto externo de envergadura). Una generación que empieza a llegar tarde a todo, ahogados en un mar de dudas. Estampados contra un horizonte pintado, angustiados por lo que deberían de haber llegado ya a ser. Y que no son. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. PROYECTO HOMERO

La siempre interesante Joven Compañía ha asumido un reto de proporciones épicas y legendarias: poner en escena la Ilíada y la Odisea de Homero, el poeta de la antigüedad por antonomasia. “Leed, leed a los antiguos, a los antiguos de verdad, que lo que los modernos dicen de ellos importa más bien poco”.

Pues bien, La Joven Compañía se toma este consejo de A.V. Schlegel al pie de la letra (como la lleva haciendo desde hace ya cuatro años) y (re)lee a los clásicos (desde Shakespeare a Lope) alcanzando casi cotas de perfección ahora con este Proyecto Homero que aglutina las dos piedras de toque de la cultura occidental. Si alguien tenía alguna duda de que La Joven Compañía es de lo mejorcito que le ha pasado al teatro patrio en estos últimos años, aquí tiene sólo algunos de los motivos por los que se merecen este piropo (y por los cuales hay que ver sus últimos y homéricos proyectos). [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. LA DISTANCIA

“Distancia de rescate, así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería”. Un chaval impedido, David, interroga a Amanda sobre lo importante de unos sucesos que tomaron lugar cuando ésta se mudó con su hija Nina al campo. Un lugar en el que al parecer ciertas sustancias tóxicas han hecho estragos. La distancia es un relato-rompecabezas basado en la novela de Samanta Schweblin, Distancia de rescate, que conjuga un tono inquietante (casi pesadillesco) con la crítica ecológica (sin cargar las tintas y más como excusa argumental que como intención panfletaria) para conformar una de las funciones más hipnóticas del año. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. TIERRA DEL FUEGO

Tierra del Fuego. La obra escrita por Mario Diament y dirigida por Claudio Tolcachir que ha conseguido unir todas las voces a su favor. Difícil es encontrar alguien que diga algo malo sobre ella. Tierra del fuego es una obra sin sentimentalismos ni posicionamientos fáciles en torno al terrible conflicto palestino-israelí. Un texto espléndido que analiza esta pugna territorial a través del intento por comprender de una mujer. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. HISTORIAS DE USERA

Hay espectáculos especiales. Por lo que son. Por el momento en que suceden. Por lo que significan, Historias de Usera es uno de ellos. La Kubik cerró este verano sus puertas: seis años de trabajo, esfuerzo, resistencia y, sobre todo, amor. Amor por el teatro y amor por un barrio, el de Usera, ya que esta sala ha sabido, como pocas, hacer de un barrio seña de identidad y luchar por revitalizarlo culturalmente. Por ello, estas Historias de Usera no es sólo una obra de teatro, es una declaración de amor. Teatro participativo, de barrio, inclusive, costumbrista, cotidiano, real. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. LA EXTINTA POÉTICA

Dejemos una cosa clara: La Zaranda es lo más cercano a la mística en teatro que te puedes echar a la cara (casi diría que para bastantes son como Dios). Habrá muchos que ya lo saben y por eso les siguen como fieles acólitos, pero por si acaso hay algún despistado en la sala, siempre está bien recordarlo. El caso es que por primera vez en más de 30 años de carrera, Eusebio Calonge (dramaturgo) y Paco de la Zaranda (director) han decidido trabajar con otra compañía, Nueve de Nueve. Y compartir con otros actores su arte. El resultado es La extinta poética, un esperpéntico viaje al corazón de la familia de la mano de La Zaranda (pero sin La Zaranda). [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. LA COCINA

Casi treinta actores; un escenario en 360º que se asemeja más a un ring que a un escenario; una cocina real que suena a bestia; casi treinta historias simultáneas con las que el espectador puede empatizar, eligiendo su preferida en medio de una coreografía del caos perfecta; y un espectáculo orgánico en todos sus frentes.  La versión que Sergio Peris-Mencheta y su compañía Barco Pirata realizan de La Cocina, texto que Arnold Wesker escribió hace casi sesenta años, invita a pensar que su representación en el Centro Dramático Nacional asienta la primera piedra de una experiencia de consumo de teatro contemporáneo que rompe cánones y límites a todos los niveles, invitándonos a reflexionar filosóficamente pero también a formar parte, a darnos la potestad de elegir qué historia(s) queremos ver y a pensar que la perspectiva en el teatro lo es todo. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. TODO EL TIEMPO DEL MUNDO

Todo el tiempo del mundo es una función milagrosa y sanadora. Versa sobre cosas sencillas (que son las más complejas) y universales: la palabra, los recuerdos, la familia, la soledad, el amor. Pero con una verdad y belleza estremecedoras. Con una poesía que los hacen llenarse de sentido. Y llenar al espectador también. Porque uno sale después de haber visto la función pleno de emociones, de reflexiones, de belleza. Tanta que incluso llega a abrumar sin pretenderlo. Y todo a través de la sencillez, de la emoción desnuda y absoluta, sin pasado, futuro o presente o con todos ellos a la vez. Como dice el protagonista de la obra: “Hay que confiar en la piel y en los sentidos“. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

  1. YOGUR/PIANO

Yogur / Piano es poesía. Es tristeza y reposo. Serena aceptación. Es compartir. Es una de las experiencias más hermosas que recuerdo. Uno sale cambiado después de ver esta pieza. Las lágrimas, purificadoras, limpian el alma mientras escuchas esa canción de Sigur Rós que inspira el título de la función. Lágrimas y sonrisas tocadas al piano, todos a una, en una de los momentos finales más hermosos que he vivido en una sala (en serio). Es lo más parecido a que te rompan un poco por dentro y te recompongan con infinito cariño. [HAZ CLICK EN EL TÍTULO PARA LEER MÁS]

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