La sofisticación y esa sensación de engranaje perfecto que posee el montaje de La dama del mar creado por Robert Wilson no debe hacernos olvidar la sencillez de la historia. Ellida fue una niña libre que vivió junto al mar, pero a la que los años llevaron tierra adentro, a una existencia anodina y convencional que ella soporta sin dejar de añorar constantemente el mar. O lo que es lo mismo, la libertad. El texto es un clásico adaptado por otro clásico más reciente: nada menos que Henrik Ibsen pasado por el tamiz de Susan Sontag. Añadamos un nombre más a este cóctel de genios: su protagonista, Ángela Molina. Y una sala excepcional en la cartelera madrileña: las Naves del Español, en el Matadero. Con este panorama, uno se sienta en la butaca un poco cohibido, la verdad… Pero según transcurre la obra, 1 hora y 40 minutos, la tristeza de Ellida se nos va metiendo dentro y la impresionante puesta en escena queda en un segundo plano…
Podrán tachar de efectista a Robert Wilson, pero habría que plantearse si tal calificativo es un insulto al referirse a este creador. No creemos que haya el más mínimo complejo en Wilson al reconocer que cada cambio de luz, cada objeto huérfano de referentes en la escena, cada sombra busca la reacción inmediata en el espectador. ¿Efectos vacíos? No. La sucesión de atmósferas que el director consigue cristalizar nos van introduciendo en un estado de hipnosis que se acerca mucho a la pura contemplación de la belleza. Pero lo cierto es que, tarde o temprano, resurge el poder la historia de Ellida (sus sueños rotos, sus nuevos sueños), y el hechizo se rompe. ¿Es una ruptura demasiado drástica? Tal vez. El montaje, en ocasiones, parece que se desorienta, que se bambolea entre la clásica obra de teatro y el juego visual que caracteriza a Wilson. El tira y afloja entre la sofisticación estética y el texto en ocasiones provoca despiste en el patio de butacas. Ángela Molina, gran acierto en la elección de actores, compone una Ellida de cristal, siempre al borde del desmoronamiento, sabia en los momentos de serenidad y lo bastante arriesgada como para dejarse tentar por lo desconocido una y otra vez. Aunque al final, como la mayoría de nosotros, opte por la seguridad de lo conocido…
Nombre del montaje: La dama del mar
Disciplina: Teatro
Director: Robert Wilson
Autor: Henrik Ibsen
Adaptación: Susan Sontag
Reparto: Ángela Molina, Manuel de Blas, Agustín Sacian, Lara Grube, Carlota Gaviño, Damià Plensa
Dónde: Naves del Español (Matadero)
Dirección: Paseo de la Chopera, 14, Madrid
Hasta: 27.04
Horario: Martes a sábado 20 h. Domingo 18 h.
Precio: 22 €. Día del espectador (martes y miércoles): 16.
Venta de entradas: Tel-entrada (24 horas) 902 101212, sucursales de Caixa Catalunya y taquilla del Matadero
