Com pot ser...

Teatre Poliorama. Barcelona

Com pot ser que t´estimi tant (Cómo puede ser que te quiera tanto) es la historia de una familia de mujeres que aman demasiado, pero también es una historia de intriga, una comedia y la prueba fehaciente de que la falta de amor no sólo, como decía la canción, llena los bares, sino que puede tener consecuencias mucho más graves. 

Precisamente por eso Sonia ha llegado hasta la casa de Mireia y Lola, por la gravedad de las circunstancias. Una mujer que aparentemente no guarda relación con ellas, Lidia, lleva semanas recibiendo llamadas de un acosador anónimo mientras su marido está de viaje, y todas las pistas –el ruido de unas cañerías, una caja de música- la han llevado hasta allí. Las llamadas empezaron el mismo día que Candela, la hermana gemela de Lola, -geniales interpretaciones de Míriam Iscla- con la que se peleó hace años, llega a casa con su descerebrada amiga Vicky –yonki, dulce, lesbiana y descerebrada- después de salir de un centro de desintoxicación. Y a partir de aquí la intriga está servida, y de qué manera. Los cambios de escenografía, la duplicidad de algunos personajes y los intercambios de personaje utilizando los recursos más inesperados son uno de los platos fuertes de la obra. La primera vez que se activa la maquinaria que convierte en cuestión de segundos la casa de Mireia en la de Lidia, se oye un murmullo de admiración y sorpresa en la sala. Auténtico origami escénico. El otro punto a considerar son, por supuesto las protagonistas: T de Teatre, una compañía integrada solo por mujeres que llevan trabajando juntas desde que allá por el año 91 salieron del Institut del Teatre con la certeza de que esperar una llamada no era la mejor solución y decidieron establecerse por libre. Primero el plan les salió bien, y después incluso mejor. No podemos dejar de hablar del autor-director Javier Daulte, el que se está convirtiendo en uno de los dramaturgos más prolíficos en los escenarios barceloneses, además de ejercer la dirección artística de la Sala Villarroel. Y el último gran culpable del éxito de esta obra es el amor, o la falta de él, el que llena los bares, el que convierte a una mujer despechada en un acosador telefónico, el que puede hacer reír, llorar y hasta quitarle el marido a tu propia hermana, el que se necesita tanto que quien nunca lo ha sentido es capaz de hacer lo que sea para ser el centro de atención y, de paso, vengarse de quien no se ha dado cuenta de su soledad. Puro teatro, oigan, pero como la vida misma.

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