Unas fantasmagóricas coristas, bellísimas proyecciones, invaden el escenario y se deslizan sobre un teatro que dentro de poco pasará a ser sólo recuerdo mientras la orquesta toca el prólogo de este Follies que se ha estrenado en el Teatro Español de Madrid. Un espectáculo que crea una de ésas que podrían llamarse noches mágicas, llenas de música, lentejuelas y actuaciones memorables. Un musical magnífico, nostálgico y evocador. El director Mario Gas tiene querencia por Stephen Sondheim, del cual ya había adaptado, por poner un par de ejemplos, la elegante A little night music y la fantástica y macabra Sweeney Todd (sin duda una de los mejores musicales que se han representado en nuestro país). Y ahora se atreve con otra de sus piezas maestras. Con música y letras de Sondheim y libreto de James Goldman, Follies, es un musical melancólico sobre el paso del tiempo y las ilusiones perdidas o recuperadas. Un espectáculo crepuscular.
El antiguo dueño de un teatro de variedades, Dimitri Weissmann (interpretado en un acto auto-referencial por el propio Mario Gas), decide reunir a todas las viejas glorias de sus espectáculos en una primera y última velada antes de que desaparezca el edificio, que va a ser convertido en un parking. Esa noche será la ocasión perfecta para el recuerdo, y en especial para el reencuentro de dos parejas sin contacto desde los tiempos de su juventud y que equivocaron sus caminos. Casi 40 actores en escena, una orquesta de 20 músicos dirigidos por Pep Pladellorens, una escenografía fantástica, como el vestuario y la iluminación, y más de 20 canciones de Sondheim que son una auténtica gozada hacen de Follies un espectáculo especial. Porque además Follies no es un musical al uso, empezando por su estructura. La primera parte se basa en las interrelaciones entre todas las antiguas glorias de las varietés, cada una con su actuación correspondiente, y el desarrollo de la historia de las dos parejas. Y la segunda parte se convierte en un espectáculo de variedades en toda regla, con múltiples cambios de escenario, plumas y lentejuelas, dinamismo y dolor, en lo que podríamos llamar un espectáculo de varietés mental de los cuatro protagonistas. Los conflictos se llevan a escena en números independientes y sin diálogos (los follies de cada uno de los personajes), en magníficos shows musicales.
Follies es un musical divertido en momentos, pero también, y básicamente, amargo. El hecho de que la mayoría de los actores (menos los protagonistas de los flashbacks y el coro) sobrepasen los cincuenta años, ya marca una diferencia. Se perciben las heridas vitales sobre sus rostros. Y es que además el reparto es excepcional. Vicky Peña y Muntsa Rius vuelven a coincidir después de sus magníficas actuaciones en Sweeney Todd, y demuestran cómo se debe hacer esto del musical. Peña, que interpreta a la amarga Phyllis, es sin duda una personalidad absolutamente imprescindible dentro de la escena española, y lo demuestra con antológicos momentos como ese ¿Podría dejarte? (Could I leave you?), acidísima canción donde saca toda su artillería pesada y deja al público impactado. Muntsa Rius interpreta a la ingenua Sally, con una voz maravillosa y momentos que ponen los pelos como escarpias, por ejemplo ese Pensando en ti (Losing my mind), canción bellísima con una escenografía espectacular, una melacólica y neblinosa noche bajo los letreros luminosos de la gran ciudad. Pep Molina interpreta a su marido, Buddy, simpatético personaje que tiene su momento álgido en el cómicamente trágico Buddy’s Blues. Y el último de los protagonistas, pero no menos importante, Carlos Hipólito como Benjamin, el triunfador y desencantado marido de Phyllis. Una revelación para el mundo del musical. Su perfecta y natural actuación, el color de su voz y ese tránsito a las partes cantadas, que realiza como si fuera lo más sencillo del mundo, le hace un candidato a tener en cuenta para convertirse en protagonista de muchos más espectáculos de este género.
Pero el resto del reparto no se queda atrás: Linda Mirabal y su operística voz, una irreconocible y espectacular Mónica López, la potentísima Teresa Vallicrosa (también presente en aquel Sweeney Todd), el tenor Josep Ruiz o los cómicos Mamen García y Lorenzo Valverde. Todos tienen su momento de gloria. Aunque entre estos secundarios brillan con luz propia la maravillosa Asunción Balaguer, que con sus 86 años canta, baila y ha dejado de ser sólo la viuda de Paco Rabal para vivir un renacimiento digno de alabanza. Y por supuesto, esa apuesta que ha sido la reaparición en escena de Massiel, con un personaje que, reconozcámoslo, le sienta como un guante. Ahora mismo se hace difícil pensar en otra figura que cuadre tanto, inclusive a nivel personal, con Carlotta Campion. Una triple amenaza, según sus propias palabras, porque ha trabajado en cine, teatro y televisión, que entona ese himno a la supervivencia que es Aquí estoy (I’m still here). Fantástica. Asimismo defienden a la perfección sus personajes Marta Capel, Diego Rodríguez, Julia Möller y Ángel Ruiz encarnando a los cuatro protagonistas en su juventud, con los que se establece un juego de flashbacks muy bien dosificado.
Follies no es un musical intrascendente. No es entretenimiento sin más. Es una historia amarga, aunque por otro lado también con puntos vitalistas, contada con música. Así como un sentido homenaje al mundo de la revista y los espectáculos clásicos, con regusto a compositores como Irving Berlin y Cole Porter. Con lo cual si lo que se espera son números musicales con coreografías imposibles, se saldrá decepcionado. Aunque no esté exento de momentos bellísimos con el elenco de bailarines y coro. Pero si lo que se busca es un espectáculo inteligente, humano, una reflexión sobre los caminos que no se han tomado, se abandonará la sala emocionado. Es más, la primera parte no tiene un solo cambio de escenario y puede resultar algo lenta si no se entra en esta historia crepuscular. Es el segundo acto donde se concentra la mayor parte del show, escenográficamente hablando. Aunque qué más show se puede pedir que poder ver este plantel de actores y (especialmente) actrices juntos sobre las tablas interpretando los temas de Sondheim. Que comience el espectáculo.
Nombre del montaje: Follies
Disciplina: Musical
Director: Mario Gas
Autor: Stephen Sondheim y James Goldman
Adaptación: Roser Batalla y Roger Peña
Reparto: Vicky Peña, Carlos Hipólito, Muntsa Rius, Pep Molina, Massiel, Asunción Balaguer, Linda Mirabal Teresa Vallicrosa, Mónica López...
Dirección musical: Pep Pladellorens
Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso
Vestuario: Paco Belart
Iluminación: Paco Ariza
Diseño de sonido: Roc Mateu
Video-escena: Álvaro Luna
Coreografías: Aixa Guerra
Dónde: Teatro Español
Dirección: Príncipe, 25. Madrid
Hasta: 08.04
Horario: De martes a sábado 20.00h. Domingos 18h.
Precio: De 8 a 30 €. Día del espectador reducción del 25%.
Venta de entradas: www.telentrada.com
