23 febrero, 2018. Por

En La Sombra

Duelo, terror y venganza en un thriller inusual y desgarrador
En La Sombra

Este viernes llega a España En La Sombra (Fatih Akin, 2017), la película por la que Diane Kruger se llevó el premio a la mejor actriz en el último Festival de Cannes y que ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera. Una cinta áspera, de emociones descarnadas pero realistas que retrata el ascenso del neonazismo, los prejuicios xenófobos y la adaptación de las comunidades inmigrantes en una nación tan aparentemente civilizada como Alemania. A priori la feroz interpretación de Diane Kruger es el principal atractivo de En La Sombra, pero el film cuenta con una cantidad notable de razones por las que merece la pena ser vista y defendida.

Tras una juventud de coqueteos con el menudeo de drogas, Katja (Diane Kruger) y Nuri (Numan Acar) se casan cuando él todavía está cumpliendo condena por dichos delitos. Fruto del matrimonio nace Rocco (Rafael Santana), empujando a sus progenitores a sentar la cabeza. Nuri estudia administración de empresas en prisión y, tras cumplir su condena, él y Katya montan un pequeño negocio en el barrio turco de Hamburgo. Cuando Nuri y Rocco mueren en un ataque con bomba contra dicho local, Katja no solo tiene que lidiar con el dolor de su muerte. La persecución de los culpables y su procedimiento judicial contra ellos convierten su vida en un infierno.

“La feroz interpretación de Diane Kruger es el principal atractivo de En La Sombra, pero el film cuenta con una cantidad notable de razones por las que merece la pena”

La de En La Sombra es la historia de una mujer que se niega a asumir el papel de víctima pasiva que la sociedad espera de ella. El personaje de Katja es magnético y Diane Kruger lo aborda con una firmeza implacable. El guión de Fatih Akin y Hark Bohm construye a una mujer sencilla pero sensacionalmente creíble. Pocas veces me convencen los personajes femeninos que se modelan casi exclusivamente mediante la maternidad y sus relaciones familiares, pero Katja es una excepción sobresaliente en este aspecto. La paternidad como el pequeño empujoncito que les falta para convertirse en adultos completamente funcionales se expone de manera brillante y explica, en última instancia, la mayoría de las decisiones que toma Katja a lo largo de la película.

Una vez ha construído un personaje carismático y con el que es sencillo empatizar, Akin le hace atravesar tres etapas en su película. La primera, la del dolor desgarrador de pérdida. Ha habido quién lo ha calificado de pornografía emocional, pero incluso quien no tiene hijos puede encontrar la aflicción del personaje de Kruger realista y desgarradora. El descubrimiento de lo sucedido, el protocolo inmaculado de los servicios de emergencia, la familia, sus miradas y sus frases injustas… El espectador empieza a recibir los golpes que van para Katja y va haciendo de sus reacciones las de uno.

“El personaje de Katja es magnético y Diane Kruger lo aborda con una firmeza implacable. El guión de Fatih Akin y Hark Bohm construye a una mujer sencilla pero sensacionalmente creíble”

La segunda parte está relacionada con la burocracia, la investigación de lo ocurrido y el proceso judicial subsiguiente. Akin se esfuerza (tal vez demasiado) por hacer que toda esta sección de En La Sombra sea creíble, y su aproximación acaba siendo fría y distante. El resultado, no obstante, vuelve a ser lacerante para el espectador, que continúa haciendo suya la angustia de Katja al comprender lo que inevitablemente va a suceder. La impotencia, la rabia y el dolor se filtran desde la pantalla de cine hasta la butaca, como si de uno de los relatos periodísticos de Truman Capote se tratara. Los detalles judiciales se hacen largos y son un inconveniente para el ritmo del film, pero contribuyen a la construcción de la tensión, a llenar al espectador de la furia necesaria para encarar la fase final de En La Sombra.

Diane Kruger, Numan Acar, y Rafael Santana

El último estadío por el que Akin hace pasar a su protagonista es el de la venganza. Este tramo final de la película consigue, con poquísimo diálogo, llevar al espectador al límite de sus emociones. La interpretación de Diane Kruger, a estas alturas, ya le tiene a uno clavado en la butaca. Lo que hace esta mujer en En La Sombra es inolvidable y difícil de explicar con palabras. Con sus silencios, sus miradas y lo desquiciante de su dolor le lleva a uno por un camino que no quiere recorrer, pero que sabe que ha de caminarse. Es aquí donde adquiere más valor que el guión elija a la madre de la familia como superviviente del atentado: un padre enfurecido fácilmente se habría saltado las dos fases anteriores y se habría lanzado sobre la venganza.

“El obvio objetivo de En La Sombra es denunciar lo asimétrico de la relevancia que se le da desde las instituciones y los medios a la violencia generada por los neo-nazis en comparación a la que procede del terrorismo islámico”

Con sus tres capítulos, Fatih Akin consigue dar en el clavo en varios aspectos. En el obvio objetivo de En La Sombra, que es denunciar lo asimétrico de la relevancia que se le da desde las instituciones y los medios a la violencia generada por los neo-nazis en comparación a la que procede del terrorismo islámico. Y al conseguir que el marco social y judicial de su película sea absolutamente plausible: la facilidad con la que la policía abraza el pasado delictivo de Nuri como causante del atentado, la inteligente y eficaz organización de las redes neo-nazis y la pasividad con la que el aparato judicial aborda los casos en los que los ciudadanos de ascendencia musulmana son las víctimas. En La Sombra es una película de terror, no porque todo esto pueda suceder, sino porque sucede.

Diane Kruger tiene en Katja uno de los papeles más jugosos de su carrera. Y lo aprovecha

En La Sombra es una película memorable y necesaria porque pone el dedo directamente sobre heridas que están abriéndose y reproduciéndose en Occidente hoy. Da voz a colectivos que últimamente no la tienen. Da a Diane Kruger uno de los papeles más incontestables de su carrera. Y construye un personaje femenino con una fuerza tan arrolladora que es capaz de aglutinar todos estos elementos y hacerlos funcionar en una cinta que le hace a uno olvidarse de respirar en no pocos momentos. El final de En La Sombra no es para los débiles de espíritu y puede causar una incomodidad terrible a muchos espectadores, a pesar de lo eficaz de su intensidad dramática. Pero, ¿de qué sirve ver películas si nos dejan indiferentes?

En La Sombra