11 julio, 2018. Por

Emma González

El rostro de la revolución definitiva contra las armas
Emma González

Es una mirada de esas que te quedas días recordando. Un rostro, una imagen, pero, sobre todo, una mirada. Emma González tiene 18 años y pertenece a la Generación Z (los nacidos en la década de los 2000), por eso admite sin importancia que disfruta pintando, dibujando o haciendo crochet –cualquier cosa productiva que pueda hacer con las manos- mientras ve Netflix.

Es hija de un cubano que llegó a Nueva York en el 68, y de una americana. Tiene otras muchísimas cualidades que conforman su personalidad, pero lo que más le caracteriza, su sello genuino, es el acontecimiento traumático al que asistió hace dos meses, el cual le marcaría para toda la vida. Pero no solo eso, sino en lo que se convirtió aquel hecho: la revolución que lidera desde entonces. Emma González ha convertido la desgracia en sublevación. Ella, junto con sus compañeros, ha dicho basta.

Emma González ha convertido la desgracia en sublevación. Ella, junto con sus compañeros, ha dicho basta”

El pasado 14 de febrero, el día de San Valentín, un exalumno de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas (Parkland, Florida) irrumpió una mañana cualquiera armado con un fusil de asalto y acabó con la vida de 14 adolescentes y 3 adultos. Todos ellos y todas ellas forman parte de los 96 muertos que se producen a diario en los Estados Unidos de América a causa de armas de fuego, según datos de la Brady Campaign. Esto hace un total de 34.000 muertos al año, casi los mismos que ha causado el terrorismo en 4 décadas –volver a leer la frase.

Pero lo que diferencia este último siniestro del de Las Vegas (con 58 víctimas mortales) o del de la discoteca Pulse (49 muertos), es que parece el principio del final. Porque, en contra de la intención de Donald Trump de armar a los profesores para combatir las matanzas en colegios, medio millón de jóvenes como Emma González se han levantado contra las armas. Se manifestaron frente al Capitolio, en Washington, y clamaron fuerte. March for our lives (Marcha por nuestras vidas): así la llamaron. Emma inició el movimiento junto a algunos compañeros de su instituto creando una cuenta de Twitter cuatro días después de la masacre. En este momento, 8 semanas después, cuenta con 1,8 millones de seguidores, más del doble que la NRA (Asociación Nacional del Rifle).

Este fue el estremecedor discurso que dio Emma González en aquella marcha. Habló y calló durante 6 minutos y 20 segundos, tiempo exacto durante el que aquel chico estuvo disparando con su fusil de asalto en el colegio:

Para financiar esta movilización, una campaña de GoFundMe reunió un total de 3,5 millones de dólares de 42.000 personas, entre las que se encontraban celebridades de Hollywood como Steven Spielberg, George Clooney u Oprah Winfrey. De la cantidad total, los primeros 1,7 millones se reunieron en tres días.

Lo más increíble de todo esto es que aquella concentración se reprodujo en Los Ángeles, Berlín, Londres, Ámsterdam, Irlanda, París y un largo etcétera por todo el mundo. El planeta está con ellos, muy en contra de lo que los defensores de la Segunda Enmienda creen. Incluso hemos podido ver algo insólito en estos días: el nacimiento del movimiento Veterans for Gun Reform (Veteranos de Guerra con la Reforma para las Armas). Este es su vídeo promocional:

“Conozco el poder de estas armas de primera mano. Y no hay ninguna razón por la que un ciudadano de a pie debería un arma de asalto como esta”, dicen. “Yo he luchado por este país, creo en la Segunda Enmienda y en el derecho de cualquiera a poseer armas. Pero esta ley fue concebida hace 200 años. Y los tiempos han cambiado mucho desde entonces. Y, desde luego, no a más armas para frenar la violencia por armas de fuego”.

Y sus demandas, como las de la March for Our Lives y las otras 800 manifestaciones y actos de apoyo, son razonables, según afirman:

  • Elevar a 21 años la edad en que se puede adquirir un arma.
  • Cerrar lagunas legales en la comprobación del historial de los potenciales compradores.
  • Prohibir los complementos que convierten las armas semiautomáticas en máquinas de matar aún más letales.

Son algunas de sus peticiones, entre otras. Básicamente, piden una mayor regulación y un mayor control gubernamental, algo que choca con la estrecha relación entre el Gobierno y el lobby de la NRA. Es bien sabido que, de un tiempo a esta parte, los partidos políticos reciben ayudas económicas de la asociación.

Los defensores del rifle, por su parte, dejan clara su opinión: Los multimillonarios que odian las armas y las élites de Hollywood están manipulando y explotando a niños como parte de su plan para destruir la Segunda Enmienda y despojarnos de nuestro derecho a defendernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos”, señaló la organización en una publicación en su página de Facebook oficial.Pero lo realmente trascendente de todo esto no es solo la movilización en las calles, algo que llamativo en una generación hiperconectada a través de las redes sociales, pero reacia al contacto físico.

Lo realmente trascendente de todo esto es que en las próximas elecciones, para las que quedan 200 días, muchos de todos estos jóvenes podrán votar. Mientras, Cameron Kasky, uno de los adolescentes de la masacre de la escuela de Parkland, gritó desde el escenario central en Washington: Bienvenidos a la revolución.

Emma González