11 octubre, 2018. Por

Élite

Cuando la suma de ‘Física o química’, ‘La casa de papel’ y ’13 Reasons Why’ articularon el nuevo pelotazo global de la ficción española
Élite

Hay algo indudablemente cutre en Élite, pero también algo inevitablemente adictivo. Visto los números que está cosechando la producción juvenil de Netflix, parece que la balanza se ha inclinado hacia una de las dos opciones, convirtiendo esta producción española de la plataforma de video on demand en el último hype global de nuestro audiovisual. ¿Es gratuito?

En ningún momento parecen haber engañado a nadie. Sabían muy bien lo que querían dar en Élite: hay mucho de producto prefabricado y dirigido para un público juvenil/adolescente, tirando de intérpretes jóvenes y guapos que se debaten entre figuras desconocidas (Miguel Bernardeau, Itzan Escamilla, Mina El Hammani, Álvaro Rico, Arón Piper y Ester Expósito), otras reconocidas en todo el mundo gracias al tirón de La casa de papel (Jaime Lorente, María Pedraza y Miguel Herrán) y hasta una figura reconocida en las series infantojuveniles latinas (Danna Paola, que lleva siendo una popstar desde los 6 años, y ahora tiene 23); e incluso sus creadores ya conocen el género (Darío Madrona creó series como Los Protegidos; y Carlos Montero lo hizo con Física o química), y los directores están familiarizados con productos comerciales (Ramón Salazar escribió guiones para Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti; y Dani de la Orden dirigió comedias como El pregón o la reciente El mejor verano de mi vida).

“La historia, centrada en un colegio privado, se adivinan puntos comunes con dramas de instituto españoles como ‘Física o química’, ‘El Internado’ o ‘Al salir de clase’; pero, sobre todo, con uno de los grandes fenómenos de la Netflix juvenil estos últimos años: ’13 Reasons Why’, donde se intenta adivinar cuál es la causa de la muerte de la protagonista. Y adivinad de qué va ‘Élite’: de la causa de la muerte que se anticipa en el primer capítulo, de una de las jóvenes protagonistas”

Incluso en esta historia, centrada en un colegio privado, el más exclusivo del país, donde solo estudian los hijos de la élite española, se adivinan puntos comunes con dramas de instituto españoles como Física o químicaEl InternadoMerlí o Al salir de clase; pero, sobre todo, con uno de los grandes fenómenos de la Netflix juvenil estos últimos años: 13 Reasons Why, donde se intenta adivinar cuál es la causa de la muerte de la protagonista. Adivinad de qué va Élite: de eso, de la causa de la muerte que se anticipa en el primer capítulo, de una de las jóvenes protagonistas.

Hay momentos que parecemos estar ante un producto que descuida la factura técnica, e incluso que desatiende ciertos aspectos de la dirección de actores (algo que pasaba todo el rato en uno de los grandes chascos del cine juvenil de lo que llevamos de siglo: Mentiras y gordas); pero la realidad es que, una vez acostumbrado el ojo a todo ese vapor de la exigencia del producto audiovisual, estamos ante una serie que engancha. Y engancha porque esa especie de “cluedo” por descifrar cómo sucedió el crimen mantiene la tensión en cada capítulo; pero, además, consigue mantener un equilibrio prácticamente inédito en las series de este perfil: cada personaje tiene su identidad, y cada uno de los intérpretes tiene su espacio en el metraje.

“No solo engancha, sino que la serie reflexiona no solo sobre la transición de la juventud a la madurez y el amor adolescente, sino también sobre cuestiones como la lucha de clases, la sexualidad, las drogas, la discriminación, el racismo, la religión, la vida moderna y los mecanismos de poder”

Y no solo engancha, sino que la serie intenta (a veces lo consigue, en otras se queda a medias) reflexionar no solo sobre la transición de la juventud a la madurez y el amor adolescente (temas arquetípicos clave de este tipo de series), sino también sobre cuestiones como la lucha de clases, la sexualidad (tanto sobre las enfermedades de transmisión sexual como sobre la identidad sexual y de género o las maneras de vivir en libertad el acto sexual), las drogas, la discriminación, el racismo, la religión, la vida moderna y los mecanismos de poder.

En ocasiones, la vara de medir de la exigencia y la comparación de unos productos con otros pueden acabar haciendo que perdamos la capacidad de disfrute de un producto televisivo con una misión muy diferente a la de The Wire, Breaking Bad o Los Soprano.

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