19 junio, 2018. Por

El tratamiento

Pablo Remón se erige como el Spike Jonze del teatro contemporáneo español
El tratamiento

“De pronto, sin saber por qué, Laura va a tener una revelación. “Todo esto se va a acabar en un momentito”, va a pensar. Como cuando de pequeña iba al médico a que le pusieran una inyección. “Sólo será un momentito”, le decían. La vida, también, es un momentito. Ésa es la revelación…”

Con la revelación de una adolescente de ficción en el baile de un campamento de verano comienza El tratamiento, lo nuevo de Pablo Remón (autor de la espléndida Barbados, etc.) que se ha estrenado en el Teatro Kamikaze. Divertidísimo y tierno homenaje a la labor del guionista que hará las delicias de todos, pero con la que se identificarán hasta niveles insospechados y delirantes cualquiera que tenga que ver con la profesión.

Remón relata la historia de Martín (cineasta frustrado reconvertido en profesor y guionista para la Teletienda) y de múltiples personajes más que orbitan a su alrededor. Y alrededor de un tratamiento para una película sobre la Guerra Civil que le han comprado. Pero es que, antes de rodarlo, los de la productora quieren hacer unos ligeros cambios (sólo diremos una palabra: aliens). Desde el un alumno híper entusiasta fanático de los relatos post apocalípticos, pasando por el director guay que ha hecho una película con pinta de infame en Hollywood o esa ex-novia que nunca se podrá olvidar, Remón consigue enganchar con todos los personajes y crear una ficción que no por exagerada deja de ser muy real, emotiva y cómica, ligeramente esperpéntica por momentos pero que destila un cariño enorme hacia sus personajes.

“La original dramaturgia de Remón acaba por envolver al espectador en un estilo propio y potente que deja un fantástico y agridulce (pero en el buen sentido del término) sabor de boca”

Ovnis, taxistas terapeutas, los Héroes del Silencio, el Titanic, Mickey Mouse, estreses laborales, amores de juventud o postales desde las islas griegas. Todo cabe en esta batidora digna del mejor Spike Jonze. La original dramaturgia de Remón, con abundancia de narradores externos que se alternan para hacer descripciones o explicar al público los pensamientos de los personajes, como si de una novela se tratase, acaba por envolver al espectador en un estilo propio y potente que deja un fantástico y agridulce (pero en el buen sentido del término) sabor de boca.

Y si además todo lo sirven en bandeja de plata unos intérpretes perfectos en sus multiplicados roles, no se puede pedir más. Al 75% del elenco de una de las anteriores obras de Remón, 40 años de paz (que son Ana Alonso, Francisco Reyes y Emilio Tomé) se le suman Bárbara Lennie y Francesco Carril, conformando un reparto en estado de gracia. No se puede destacar a nadie porque todos están divertidísimos, en su punto justo, para despertar las carcajadas y simpatías o para dibujar la caricatura perfecta de su personaje. Hay momentos sublimes, como todos los que tienen que ver con el tema alien, desde luego (delirio maravilloso). O ese instante de magia teatral (oro puro) en la que parece que se detiene el tiempo, que es el encuentro entre Martín y Chloe. Una maravilla.

“Todo cabe en esta batidora digna del mejor Spike Jonze. Una maravilla”

Sin duda una de las funciones con las que más hemos disfrutado últimamente. Desde el primer al último minuto. Id a ver El tratamiento ya mismo, aprovechad esta oportunidad porque cuando queráis daros cuenta se habrá pasado. La vida es un momentito“. Que ya lo sabíamos pero no está mal que nos lo recuerden de vez en cuando. Y si es así, mejor que mejor.

El tratamiento