26 enero, 2018. Por

El Pasajero

La alianza Liam Nesson y Jaume Collet-Serra sella un nuevo blockbuster de acción de a bordo
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En 2004, Joel Silver, productor Jungla de cristal, Arma letal o Matrix, le ofreció al joven director catalán Jaume Collet-Serra dirigir un remake del clásico de terror Los crímenes del museo de cera. Fue un taquillazo, y esto provocó que los productores más poderosos se girasen hacia este joven realizador de spots y videoclips que, con apenas 18 años, había dejado atrás Barcelona para triunfar como cineasta en Hollywood. Tras la prescindible secuela de ¡Goal! empezaron a llegarle los éxitos, todos ellos, excepto La huérfana e Infierno azul, protagonizados por su muso, el irlandés Liam Neeson.

El tándem NeesonCollet-Serra funciona, al menos a nivel comercial: sus films han recaudado enormes cantidades de dinero y más de un número uno en la taquilla yanqui. Ambos tienen una fórmula infalible, y hasta que no dan con un proyecto que les permita llevarla a cabo nadie grita “¡acción!”. Neeson siempre interpreta a un tipo aparentemente normal que, gracias a una serie de hostiles y extraordinarias circunstancias, acaba convirtiéndose en una especie de Jason Bourne de geriátrico. Me he pasado, no es tan mayor; bueno, 65, aunque en la ficción siempre diga que tiene menos. En cualquier caso, rectifico: no es que se convierta en una máquina de matar -siempre lo fue-, simplemente está esperando a que los malos desenmascaren al infalible y letal Liam.

“Un cine efectista, eficaz y rentable que encuentra en el disparate y la hipérbole el aderezo perfecto a ese divertimento en forma de snack, a veces tan recurrente y necesario en nuestras vidas”

El pasajero se desarrolla casi íntegramente en un tren de la misma manera que Non-Stop lo hace en un avión. Collet-Serra se está convirtiendo en un experto en thrillers de acción en transportes públicos, así que es muy probable que lo próximo tenga lugar en un barco, por ejemplo. Lo alucinante va a ser cuando ya sólo le queden vehículos como taxis o tranvías.

Y no puedo decir mucho más de esta película que no os hayáis imaginado. Liam, es decir, Michael, es un ex-policía que vende seguros y que coge cada día el mismo tren para ir a trabajar. Pero si compartes vagón con Liam, algo tan trivial como coger el tren puede convertirse en una pesadilla. Así que, y como era de esperar, Michael no tardará en verse envuelto en una conspiración criminal de carácter nacional. Patrick Wilson y Vera Farmiga (los Warren), lo acompañarán en este intenso y estresante viaje.

Hay un montón de reflexiones del tipo “nos vemos todos los días en el tren pero ninguno sabe nada del otro” y un montón de personajes del tipo: inmigrantes, millennials, ejecutivos, etc., que en ningún momento trascienden el cliché. El control del suspense, las peleas y la pirotecnia siempre son aspectos notables en el cine de Collet-Serra. Un cine efectista, eficaz y rentable que encuentra en el disparate y la hipérbole el aderezo perfecto a ese divertimento en forma de snack, a veces tan recurrente y necesario en nuestras vidas.

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