20 marzo, 2018. Por

El Gran Lebowski

A 20 años de una de las últimas grandes películas de culto, por qué todos somos El Nota
El Gran Lebowski

En marzo de 1998 se estrenó El Gran Lebowski. Sí, 1998, 20 años. Eso que dijo Gardel de que “20 años no es nada” es una estupidez. En fin. Recuerdo perfectamente el día que fui a ver esta peli. Hecho que no hace sino complicarlo todo a nivel existencial. Adoro esta película y podría pasarme el día hablando de ella, pero el inevitable paso del tiempo y sus consiguientes, y nada positivos, estados de ánimo, me devoran como si fuera un antílope a merced de una manada de hambrientos leones.

Todo esto a su vez está relacionado con el hecho de que este es uno de esos films especiales que me retrotraen, de una manera especial, a aquella maravillosa, irrepetible e inmortal década de los 90. Década en la que yo devoraba VHSs y DVDs como leones devoran antílopes. Recuerdo que cuando ya estaba disponible en los videoclubs (qué palabra: ¡videoclub!), iba una y otra vez, pero siempre estaba alquilada. Finalmente acabé comprándomela. Por supuesto, todavía conservo esa copia de El gran Lebowski en casa. Me alegra mucho que esta película en concreto sea un objeto visible y tangible, y no una simple y triste descarga del Torrent.

El Nota no es sólo un personaje sino un estado mental. Quién no ha dicho alguna frases del tipo: ‘hoy no salgo tío, me quedo en casa en plan Lebowski'”

Cuando se estrenó y la vimos nos pasábamos el día entero hablando de Lebowski, mejor dicho, de El Nota (The Dude). Nos sabíamos todas sus frases: “podría vivir con una mancha de pis en la alfombra, pero, que va tío, más complicaciones” es sin duda una de mis favoritas de la historia del cine. Todos queríamos bajar al súper en bata, chanclas y gafas de sol. Todos queríamos ser El Nota. Con veinte años, para nosotros eso representaba la libertad. Por cierto, cuando El Nota baja a Ralph’s a comprar leche, la fecha que figura en el cheque con el que paga es: 11 de septiembre, pero de 1991. Una profética y casual, o no, fecha que, unida al hecho de que en la TV del súper, Bush padre habla sobre la Invasión de Kuwait por parte de Iraq, no hace sino aumentar el misterio y la magia de esta cinta plagada de jugosos y sorprendentes datos.

Por ejemplo, ¿de qué vive El Nota? En una primera versión del guión parece ser los Coen decidieron que fuera el heredero de algún tipo de propiedad intelectual relacionada con el cubo de Rubik, pero finalmente lo descartaron. De hecho, no sabemos casi nada de las vidas laborales de los protagonistas, quizá algo sobre Sobchak Securit, la empresa de seguridad de Walter, John Goodman; un personaje obsesionado por las armas y Vietnam, inspiración directa y casi clon de John Milius, otro tipo obsesionado con las armas y Vietnam y autor del guión de Apocalypse Now.

Otro personaje inspirado en alguien real es el propio Lebowski. Para la construcción de El Nota, Jeff Bridges se inspiró en uno de los productores de la ópera prima de los Coen, Sangre Fácil, Jeff Dowd, quien además también es un confeso bebedor de rusos blancos. Bridges se sirvió de su propia ropa para la confección del vestuario. Maude, la artista feminista y avant-garde interpretada por Julianne Moore, tuvo a Carolee Schneemann, conocida activista famosa por sus discursos y performances sexuales, como fuente de inspiración.

Otro de los personajes imprescindibles es sin duda la bolera, Hollywood Star Lanes, en Santa Monica Bulevard, derruida en 2003 y sustituida por un colegio. Al pensar en la bolera inevitablemente me vienen flashes de Jesús Quintana, uno de los freaks más celebrados de la historia del cine. John Turturro no quiso interpretarlo en un principio, no lo veía claro. Lo más irónico de todo es que, aparte de la fama mundial que le proporcionó este personaje, el propio Turturro ha escrito y dirigido Going Places, un spin-off del personaje de los Coen que podremos ver este año.

Soy demasiado fan de esta película. Creo que lo siguiente es ir a la Lebowski Fest, la mayor concentración mundial de Lebowskis por km². El Nota no es sólo un personaje sino un estado mental. Quién no ha dicho alguna frases del tipo: “hoy no salgo tío, me quedo en casa en plan Lebowski”. Todos lo hemos hecho porque, como decía arriba, todos somos El Nota.

El Gran Lebowski