5 junio, 2018. Por

El Cuarteto de Nos

De broma muy en serio; en serio muy en broma
El Cuarteto de Nos

Llevan más de treinta años de carrera; es una de las bandas rioplatenses más importantes de todos los tiempos; ningún otro grupo uruguayo ha podido superar en ventas su cuarto álbum; se tomaron a broma su propio éxito y se volvieron a recolocar en el underground; fueron denunciados por el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay por “difamación” del prócer uruguayo Artigas; consiguieron renacer de sus cenizas firmando algunos de los mejores discos de rock charrúa de la última década; han recogido varios Grammy Latinos en estos últimos años y conquistado prácticamente toda Latinoamérica; se han peleado entre ellos y han sobrevivido; han dejado de ser un cuarteto pero se siguen llamando así… y tú no los conoces.

“El Cuarteto de Nos ayudó a redefinir los puntales de un nuevo rock sudamericano, maduro y sin depender de los clichés proyectados por el rock barrial argentino: un grupo con una incorrección política de base casi filosófica, que sigue jugando a esa idea de “de broma muy en serio o en serio muy en broma” pero que conseguía a abrir otras fronteras en la idea de rock alterlatino con vocación expansiva y de masas”

No es justo que una banda de la influencia de El Cuarteto de Nos necesite presentaciones, sobre todo si tenemos en cuenta una de las trayectorias con mayor número de vaivenes y de giros de guion, pero también poseedora de uno de los repertorios más importantes del rock uruguayo, e incluso sudamericano, de los últimos treinta años. De ahí que la gira que los tendrá diez días por España pateando ocho ciudades diferentes son una excusa perfecta para comprobar lo que te vamos a contar: es uno de los pilares del rock latinoamericano de las últimas décadas.

Hasta la expansión internacional de artistas ya universales como Jorge Drexler o Luciano Supervielle y su Bajofondo, y conquista de países vecinos como Argentina, que consiguieron bandas que replantearon la idea de rock rioplatense como La Vela Puerca o No Te Va Gustar; proyectos como El Cuarteto de Nos, La Tabaré, Buitres Después de la Una o Los Estómagos eran la resistencia más visible de un rock uruguayo colocado eternamente en un segundo plano si comparamos su repercusión con la de artistas que exploraban los puntos comunes entre el candombe o la murga y la canción de autor, como Jaime Roos, Rubén Rada, Hugo Fattoruso, Fernando Cabrera, Canario Luna, Leo Maslíah, Mauricio Ubal o Eduardo Mateo, entre otros.

“¿Un grupo que habla cantando, que se debate entre el no-hip-hop, el rock alterlatino, la poesía político-humanista y la reflexión sobre la crisis de la madurez, y que consigue proyectar una amalgama de ritmos entre lo oriental occidentalizado (y viceversa)?”

Existen tres etapas en El Cuarteto de Nos. Una primera etapa casi contracultural en el rock charrúa: utilizando una amalgama de sonidos de tradición rockera en plena nueva-ola del género, su marca de agua siempre ha sido el sarcasmo, la provocación, el happening lírico y una gran parodia de ‘lo nacional’, incluidos los próceres; en esos ‘discos de juventud’ primaba la experimentación, la búsqueda de la risa y una especie de comedia negra generalizada, a partir del sonido rock.

No era raro que se los compare con otros grupos argentinos surgidos en los ’80 como Los Twist o Los Auténticos Decadentes, o incluso con la rama más incorrecta del rock alterlatino, como Bersuit Vergarabat o Molotov: proyectos que, como El Cuarteto de Nos, parecen estar siempre de broma muy en serio, o en serio muy en broma.

La segunda y la tercera etapa pueden ir conectadas: después del inesperado éxito de Otra Navidad en las Trincheras (cuatro veces Disco de Platino: desde entonces, nadie pudo superar esas cifras de ventas en un disco con muchos singles potenciales pero ningún himno que haya trascendido en la cultura popular uruguaya; sin embargo, hoy sería un disco acusado de machirulo y que proyecta estereotipos del heteropatriarcado), comenzaron a definir su sonido manteniendo el sarcasmo y la ironía de sus letras, pero basculando más sobre una identidad sonora que, tras un par de discos de búsqueda (Barranca Abajo y Cortamambo) acabaría llegando a buen puerto con lo que han conseguido definir a partir de su alianza con el productor Juan Campodónico.

“’Raro’ es un disco bisagra. El mismo que consiguió traerlos a Europa y renovar su propuesta, siendo ya unos músicos maduros y una banda con más de veinte años de trayectoria: una segunda juventud que para muchos huele a primera”

¿Un grupo que habla cantando, que se debate entre el no-hip-hop, el rock alterlatino, la poesía político-humanista y la reflexión sobre la crisis de la madurez, y que consigue proyectar una amalgama de ritmos entre lo oriental occidentalizado (y viceversa)? El Cuarteto de Nos comenzaba a definir su propuesta, pero también a servir como uno de los puntales de un nuevo rock sudamericano, maduro y sin depender de los clichés proyectados por el rock barrial argentino: un grupo con una incorrección política de base casi filosófica, que seguía jugando a esa idea de “de broma muy en serio o en serio muy en broma” pero que conseguía a abrir otras fronteras en la idea de rock alterlatino con vocación expansiva y de masas.

Raro es un disco bisagra. El mismo que consiguió traerlos a Europa y renovar su propuesta, siendo ya unos músicos maduros y una banda con más de veinte años de trayectoria: una segunda juventud que para muchos huele a primera. No es raro que en sus directos no suene ninguna canción anterior a la del repertorio de Raro, posiblemente el disco con mayor acumulación de hits por álbum redondo: Nada es gratis en la vida, Ya no sé qué hacer conmigo, Yendo a la casa de Damián u Hoy estoy raro sí son himnos del rock uruguayo.

Ese mismo tono han seguido explorando en Bipolar (con tonalidades más modernas e incluso electrónicas, y varios hits más que sumar a su haber: El hijo de Hernández, Miguel Gritar, Bipolar o Mi lista negra), en Porfiado (el álbum que, por fin, consiguió darle dos Grammy Latinos, y en el que definieron más su alianza con las máquinas) y, finalmente, en Habla tu espejo (con texturas entre el hedonismo y la oscuridad nuevaolera).

Su último registro, Apocalipsis zombi, es su primera alianza con Cachorro López, uno de los productores más importantes del pop-rock latino de las últimas décadas (trabajo con artistas tan supuestamente diferentes como Paulina Rubio, Andrés Calamaro, Miranda!, Bersuit Vergarabat, Los Caifanes, RBD, Julieta Venegas, Ariel Rot, Ketama, Enrique Iglesias o Natalia Lafourcade, entre otros).

“Su último LP, ‘Apocalipsis zombi’, supone un acercamiento a un registro con estructuras más pop, pero manteniendo el cable a tierra en la personalidad melódica y las variaciones entre cantado, hablado y no-rapeado de un Roberto Musso que sigue debatiéndose entre lo filoso y lo filósofo; ahora, para analizar la deriva del humano moderno”

En este cancionero, que sirve como excusa para que El Cuarteto de Nos regrese a nuestro país tras diez años de su última visita (precisamente a raíz de la publicación de Raro), se nota un acercamiento a un registro con estructuras más pop, buscando la melodía perfecta y redonda, pero manteniendo el cable a tierra en la personalidad melódica y las variaciones entre cantado, hablado y no-rapeado de un Roberto Musso que sigue debatiéndose entre lo filoso y lo filósofo cada vez que abre la boca y pilla una guitarra: en esta ocasión, para analizar la deriva del humano moderno.

Gira
06.06: Barcelona. La [2] de Apolo
07.06: Valencia. Sala Peter Rock
08.06: Zaragoza. Espacio Las Armas
09.06: San Sebastián. Dabadaba
10.06: Bilbao. Sala Azkena
12.06: Madrid. Mon Live
13.06: Sevilla. Sala Malandar
15.06: Lanzarote. Sala Mandala

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