23 marzo, 2018. Por

El Aviso

Entretenimiento sin pretensiones en estado puro
El Aviso

Una noche en la que la lluvia arrecia (casi se pueden ver las mangas de bomberos que debieron utilizar para semejantes planos generales); un niño que sufre bullying en el colegio; un esquizofrénico que ve algo que los demás no ven; y una misteriosa advertencia que anuncia una muerte. Un día, un lugar.

Como que poco sorprendente, ¿no? Pues sí, correcto. El Aviso tiene todo lo que una película de género puede pedir para convertirse en un producto de manual y, sin embargo, pese a un par de verdaderos momentos de vergüencita, la película se ve sorprendentemente bien. Amén a las espléndidas interpretaciones –siempre- de Raúl Arévalo, Aura Garrido y Belén Cuesta –a pesar de que ésta última se pasa la película entera entre lágrimas-, así como de los niños que tiran de ella, como su pequeño protagonista, Hugo Arbúes.

Pero los géneros que perduran son los que esconden algo detrás, los que hablan de emociones humanas y no suponen solo una trama con la precisión de un reloj suizo y un clímax sorprendente al final. Y si no, que se lo pregunten a Bong Joon-Ho, Jonathan Demme o Kathryn Bigelow (directores/a de Memories of murder, El silencio de los corderos y La noche más oscura, respectivamente).

El Aviso es una de esas opciones que se eligen sin planteártelo mucho, para pasar una tarde lluviosa como estas miles que estamos pasando, entre palomitas, y volver a casa sin plantearse tampoco mucho lo que se ha visto, porque no hay donde rascar”

Con todo y en defensa de Calparsoro, él siempre ha sido más de acción que de psicología, y de una acción solvente en realidad. Tal vez por eso Cien años de perdón, Combustión o Guerreros se ven estupendamente y ésta se queda en una película que podría ser ‘de las de pensar’ pero, muy al contrario de eso, el espectador no tiene que hacer ningún esfuerzo porque la intriga que hay que resolver no es interesante. No es interesante en absoluto. Existe dicha intriga, cierto, y es lo que hace que la atención se mantenga hasta el final –por la curiosidad de terminar algo empezado-, pero la relación con los personajes que se establece por el camino es vacía e insulsa, incluso cuando los que les encarnan son la finura de la interpretación, como Raúl Arévalo.

Se diría que la película está mal montada, casi mal dirigida y mal escrita en algunos momentos, como suele pasar en las peores referencias de Calparsoro, porque siempre trabaja con Guerricaechevarría (un Goya y seis nominaciones a sus espaldas) para el guión y con Antonio Frutos (una nominación al Goya por Invasor) para la edición.

Con todo, El Aviso es una de esas opciones que se eligen sin planteártelo mucho, para pasar una tarde lluviosa como estas miles que estamos pasando, entre palomitas, y volver a casa sin plantearse tampoco mucho lo que se ha visto, porque no hay donde rascar. Una pena donde las haya: si el cine no está para emocionarnos y hacernos reflexionar, paren el barco que yo me bajo ahora mismo.

El Aviso