15 febrero, 2017. Por

El arte debe desaparecer

Artivismo, anarquitecturas performativas o el arte como ilusión óptica
El arte debe desaparecer

No solo dice que el arte debe tener tendencia a desaparecer, sino que él como artista también quiere acabar desapareciendo. Luis Guerra (Santiago de Chile, 1974) es un artista multidisciplinar radicado en Barcelona que no cree “en el valor del arte como algo que se evalúa por el tiempo que se resiste a desaparecer”. Se refiere, en parte, a una forma de hacer arte con poca documentación, como se hizo mucho arte sudamericano de los años sesenta y setenta. “La documentación verbal también es una forma de documentación, que es lo que viene a ser La Odisea. Que la obra resista así ya me parece bien. En cambio, vivimos en un mundo que ama los archivos”.

También se refiere al tipo de obras que realizaron, por ejemplo, el artista checo Jiří Kovanda o el chileno Carlos Altamirano. El primero quedaba con su grupo de amigos en la Plaza Staromestske, en Praga, durante la época de normalización y empezaba a correr. Simplemente eso. Esta acción pasó desapercibida para las instituciones, tanto para las prosoviéticas como para las antisoviéticas. Ni los viandantes se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo. Tan solo quedan fotos y relatos hablados. “Sus acciones eran anarquitecturas performativas, socavando la visibilidad del capital simbólico del régimen. La performance es un tipo de acción que no considero necesario hacer público”.

CONTRA EL ARTIVISMO, LA ANARQUITECTURA PERFORMATIVA

Carlos Altamirano, por su parte, en 1981 (durante la época de la dictadura de Augusto Pinochet) corrió con una cámara en mano desde el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile hasta la Biblioteca Nacional mientras repetía su nombre y su profesión –lo que recomendaban hacer si te detenía la policía-. La obra se tituló Panorama de Santiago. “Prácticamente nadie se dio cuenta de la acción. Y si ves el video, en un primer momento no le encuentras el significado. Es al analizar el contexto cuando te das cuenta de la importancia de lo que hizo. No es un desafío directo, pero correr por una ciudad sitiada en ese momento era una acción muy peligrosa”. En la actualidad, recuerda Guerra, el caceroleo también es una forma de resistencia público-secreta como lo fueron los chistes sobre el dictador en la época franquista.

Este artista no profesa demasiado interés por las formas de artivismo –“el trabajo político en arte debe afianzar un proceso constante de crítica y análisis”-, las denomina anarquitecturas performativas: formas de resistencia que no tienen la forma de una marcha pública, que se mantienen en esta condición secreta porque si no las represalias podrían ser muy fuertes.

EL ARTE QUE DESAPARECE

Paréntesis del autor de este texto. Añado un artista que trabaja con un arte efímero: Robert Janz, norirlandés formado en Estados Unidos que hace dibujos de agua en las paredes de las calles y que desaparecen a los pocos minutos. En una entrevista reciente que le hizo El Periódico él mismo explicó la siguiente situación: “Pinto con agua para no causar molestias […]. Un día estaba dibujando con agua en Nueva York y no me fijé en que justo detrás había un edificio del gobierno. De pronto me rodearon seis policías armados: ‘¡No puede hacer esto!’, me ordenaron. Yo señalé la botella y el pincel y les expliqué: ‘Solo es agua. Si me arrestan por dibujar con agua, deberían arrestar a la lluvia’ […] Mientras discutíamos mi dibujo se iba evaporando. ¡Pensé que iban a arrestarme por ocultar la prueba del delito!”.

Me explica todo esto un miércoles por la tarde de otoño en la Plaça del Sortidor del barrio del Poble Sec de Barcelona. Estamos rodeados de niños que disfrutan de un hinchable bajo la vigilancia de sus padres. “Este tipo de actividades son formas de resistir al turismo masivo que también asola este barrio. Aquí la caña antes valía menos de dos euros”. Guerra, quien forma parte del centro de creación La Escocesa, el año pasado hizo un seminario sobre la Inexistencia del Arte en el Goethe Institut de Barcelona, donde constantemente estuvo presente la filosofía de Alain Badiou, el pensador francés.

En el texto, que fue publicado en formato libro para BIAM 2016, la Biennal d’Art Ciutat d’Amposta, encontramos reflexiones de Guerra como que “existen obras cuyo domicilio es desconocido. O más aún, existen procedimientos artísticos indomiciliados, que ante la pregunta respecto de su territorialidad, su existencia es la de un casi-ser, ocurriendo a la orilla de un abismo, ‘sin domicilio conocido’, al decir de Odradek” o “en la vastedad de mundos posibles que perviven, co-existen, bajo la rúbrica del Arte, expongo que es posible encontrar múltiples formas, prácticas, procedimientos que no operan en las condiciones del trascendental, sino que en efecto ocurren-perseveran en tanto que inexistencias”. Para concluir: “es a esto entonces a lo que refiero como inexistencia del arte: al conjunto de acciones que en su grado cero composibilitan un territorio de procedimientos emancipatorios”.

EL ARTISTA SIN DEFINIR

Guerra es un artista que empezó a ser conocido por sus performances pero que trabaja con cualquier forma de hacer arte. De hecho, empezó con la performance por una cuestión económica: “no tenía dinero para hacer pinturas, esculturas, grabados o una película, así que solo me quedaba trabajar con mi cuerpo”. Pero llegó un momento en el que parecía que cada vez tuviese que utilizar el cuerpo de una forma más violenta para que el asunto siguiese teniendo interés. “Mis obras se radicalizaron tanto en el uso del cuerpo que el siguiente paso era cortarme. No quería ir por ese camino”. Tampoco le gustó que las galerías le pidieran un show más que una obra. Y en este punto aprovecha para criticar el papel de las instituciones en la definición de un artista: “la institución es la que define que Picasso o Dalí son pintores. Ellos hicieron muchísimas más cosas, pero siempre se les define como pintores. La institución marca demasiado la línea de un artista. Si la cuarta institución te pide el mismo tipo de obra que las tres anteriores, ya te influye de una manera exagerada en tu trabajo”.

Vayamos al grano: ¿qué papel hacen los museos en el mundo actual? “Los museos ya no sabemos qué son. Algunos son lugares de entretenimiento que insisten en desarrollar una especie de pedagogía. Tenemos instituciones que parecen museos, centros de arte que intentan ser museos y galerías de arte…hay una confusión generalizada. En términos generales, los museos son sitios donde hay cosas antiguas. Pero la función que cumplen no la tenemos clara”.

El grupo de artistas femeninas Guerrilla Girls lleva décadas denunciando que los grandes museos y galerías representan el poder del dinero y del hombre blanco. “Por otro lado, todos los museos deberían ser gratuitos porque lo que contienen solo tiene un valor determinado en el contexto que se exhibe. Hoy día el museo es una zona de turistas”. Y añade que los museos explican una determinada y vertical Historia del Arte. “Hay que desarrollar historizaciones alternativas: las historias de la gente que no tiene historia, las historias que no ingresan en el gran discurso de la Historia. Debemos crear una Historia anómica, sin cabeza, una historia constelativa, a la que podemos denominar anarchistoria. Por ejemplo, podemos poner Jiří Kovanda al lado de Carlos Altamirano sin compararlos”. Esta teoría está basada en la filosofía del antropólogo anarquista James C. Scott, quien da clases en la Universidad de Yale. “Existe la Historia del Arte, claro, pero en cualquier momento la puedo descomponer para desarrollar historias subversivas que subvierten estas linealidades un poco violentas”.

LA PERFORMANCE FILOSÓFICA

La Performance Philosophy es un movimiento artístico mundial que propone un diálogo muy directo entre performance y filosofía, siguiendo la máxima de Marx de que “hasta ahora los filósofos se han dedicado a interpretar el mundo. De lo que se trata ahora es de transformarlo”. A Guerra actualmente le interesa mucho este movimiento y considera que muchos filósofos han sido grandes artistas: “Badiou, Sartre, Walter Benjamin o Hegel son claros ejemplos de ello. Esta gente salía a la calle a manifestarse”. Y recuerda, como ejemplo de ello, la histórica fotografía en la que aparecen Sartre, Simone de Beauvoir y el Che Guevara, y éste último le ayuda a encender un puro al primero.

Pero por el momento Guerra no tiene en mente hacer ninguna otra performance.

alberto korda ©Sammlung Falckenberg Herr Bandel Philo Fine Arts Verlag, fon: 040 / 45 01 94 - 0, mail: bandel@philo-fine-arts.de

alberto korda
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Herr Bandel
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“He ido perdiendo el interés en estar delante de los otros para hacer algo, lo que me ha llevado a un momento de vacío de no saber qué presentar”. Quizá ya esté empezando a desaparecer.

 

El arte debe desaparecer