27 julio, 2017. Por

Doctor Who

Qué es Doctor Who y por qué es tan importante que la protagonice una mujer
Doctor Who

Si no has nacido en el Reino Unido o no eres un friki de pura cepa, el estallido de comentarios en las redes sociales cuando este domingo la BBC anunció (al término de la final masculina de Wimbledon) que Jodie Whittaker protagonizaría Doctor Who a partir de su próxima temporada te sonaría a chino mandarín.

Si toda esta historia de la decimotercera encarnación de The Doctor te ha pillado con el pie cambiado, o si el cruce de opiniones, que probablemente dure semanas, ha despertado tu curiosidad por uno de los productos con más solera e historia de la tele británica, te explicamos todas las claves de Doctor Who: desde cómo y por qué su protagonista cambia con los años hasta por qué es tan importante que esta vez lo vaya a interpretar una mujer pasando por una pequeña guía de episodios para iniciarte en el universo Whovian. No tengas miedo y sube a la TARDIS con nosotros.

¿Doctor? ¿Doctor WHO?

The Doctor es el protagonista de Doctor Who. No le den más vueltas a su nombre. No se llama ni Julio ni Pepe. Se llama The Doctor. Doctor para los amigos. The Doctor es un extraterrestre perteneciente a una raza llamada Time Lords (Señores del Tiempo) que procede del planeta Gallifrey. Como su propio nombre indica, los Time Lords son capaces de manipular y viajar en el tiempo. Son una raza que lleva siglos extinta tras la destrucción de Gallifrey, de la cual The Doctor es uno de los últimos supervivientes.

Aunque tiene aspecto humano, The Doctor y los Time Lords tienen una serie de poderes y atributos peculiares. He aquí los más destacables:

1. La TARDIS. Se trata de la nave espacio temporal que The Doctor robó poco antes de la destrucción de Gallifrey. Su nombre es un acrónimo de las siglas Time And Relative Dimension In Space, y es una de las marcas más características de Doctor Who. Por fuera parece una cabina de la policía hecha de madera y pintada de azul, de las que se podían ver en el Reino Unido en los años 60 (su circuito de camuflaje está roto, de manera que se quedó con este aspecto cuando The Doctor visitó Londres en 1963). Por dentro es una nave espacial que permite viajar a cualquier momento o lugar de manera instantánea. Además,  ¡es más grande por dentro que por fuera!

2. No mueren: se regeneran. Cuando William Hartnell, el primer actor que interpretó a The Doctor, cayó enfermo en 1966, los guionistas de Doctor Who introdujeron el concepto de la regeneración. Alegaron que los Time Lords, cuando son heridos de muerte, se encarnan en una nueva persona, conservando todas sus experiencias y recuerdos anteriores, pero con un aspecto y personalidad absolutamente renovados. Este truco de guión es, en gran parte, el mecanismo que ha permitido a Doctor Who extenderse durante ni más ni menos que 36 temporadas a lo largo de 54 años.

La posibilidad de renovar periódicamente el equipo interpretativo dentro del mismo universo de ficción aporta frescura a las tramas; y cada anuncio de una nueva encarnación de The Doctor es todo un acontecimiento en el Reino Unido (con el que las casas de apuestas británicas se ponen las botas).

Las doce encarnaciones de The Doctor hasta la fecha

3. El destornillador sónico (o sonic screwdriver). Poco amigo de las armas de fuego, el destornillador es una especie de navaja suiza para The Doctor, cuyas capacidades y atribuciones no paran de crecer o modificarse en función de las exigencias del guión. Desde causar explosiones a distancia hasta apretar o soltar tornillos, la característica más constante de este pequeño aparato (que cambia de una encarnación a otra) es abrir y cerrar puertas, siempre y cuando éstas no sean de madera.

4. No le gusta estar solo. Todo buen héroe necesita su sidekick y, si bien dicho rol tardó en afianzarse en las primeras temporadas de Doctor Who (estamos hablando de los años 60, cuando la serie todavía se emitía en blanco y negro), la actual reinvención de la serie (a la que normalmente se llama Doctor Who 2005) ha abogado constantemente por la presencia de amigos o asistentes en torno The Doctor.

Algunos han tenido intervenciones puntuales, como el que interpretó Kylie Minogue en el especial navideño de 2007. Otros han sido personajes recurrentes que han ido reapareciendo en distintas temporadas, como Jack Harkness, River Song o el tándem formado por la mujer-lagarto Vastra y su esposa, Jenny Flint. Y, por último, están los llamados “companions”, que acompañan a The Doctor en sus viajes, le ayudan en sus aventuras y se meten en líos cada dos por tres.

En Doctor Who 2005 estos companions siempre han sido femeninos (salvo por Rory Williams, que era el novio de una de estas acompañantes), casi siempre físicamente atractivas e insultantemente jóvenes (con la excepción de Donna Noble en la cuarta temporada). La relación de estas chicas con las sucesivas encarnaciones de The Doctor muchas veces ha sido ambigua, aunque suele exaltar el valor de la amistad. Los companions también se van renovando, no siempre al mismo ritmo que The Doctor, y el anuncio de un nuevo acompañante en la TARDIS suele ser casi tan sonado como el de las nuevas encarnaciones de éste.

Las acompañantes de The Doctor desde 2005. De izquierda a derecha, Rose Tyler (Billie Piper), Martha Jones (Freema Agyeman), Donna Noble (Catherine Tate), Amy Pond (Karen Gillan), Clara Oswald (Jenna Coleman) y Bill Potts (Pearl Mackie)

Ciencia-ficción, nostalgia y tragicomedia

Doctor Who comenzó a emitirse en 1963 como una serie de pequeñas historias de ciencia-ficción aptas para todos los públicos, con etapas especialmente orientadas a la audiencia juvenil. Hasta 1984 la estrambótica figura de The Doctor empapó las infancias de varias generaciones de británicos, si bien hubo intensos debates sobre la idoneidad de tal personaje para dicho público. Fueron aquellas 26 temporadas (de las que se han perdido 97 episodios) en las que se sentaron las bases del show aún en nuestros días.

En 2005 la BBC decidió relanzar la serie con Christopher Eccleston interpretando a la novena encarnación de The Doctor y Billie Piper como la jovenzuela Rose Tyler que le acompañaría en la TARDIS, continuando la trama donde se había quedado en los años 80. Desde entonces, Doctor Who 2005 se ha convertido en una pieza de cultura pop tan seguida que el programa en el que se anunció quién encarnaría al decimosegundo Doctor se emitió simultáneamente en Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia fue visto por 6,27 millones de espectadores.

Pero, ¿de qué trata la serie? Suena extraño, pero de nada concreto, en realidad. The Doctor es un viajero incansable al que le gusta vivir aventuras. Tiene enemigos recurrentes (los Dalek, los Cybermen, The Master) y tramas que se van hilando lentamente a lo largo de muchas temporadas; pero el show tiene más de recopilación de historias de ciencia-ficción y fantasía que de historia serializada. El tono infantil y fantasioso esconde, en muchos casos, una sátira política ácida y sistemática, así como una conciencia social evidente. El tono suele pivotar, casi constantemente, entre la comedia y la solemnidad épica; con toques muy dramáticos, especialmente cuando un companion o una encarnación de The Doctor abandona el show.

“Doctor Who suele ser un canto a la imaginación, la amistad, la justicia y a lo enriquecedor que es viajar y entrar en contacto con otras culturas y puntos de vista”

El resultado es una suerte de cuentecillo frenético, con poco sentido y una sensibilidad estética peculiar. Y es que, al haberse retomado en 2005 la trama donde la había dejado la serie original, también se heredó la estética (absolutamente chanante) de aquella. En consecuencia, la sensación de anacronismo es constante: enemigos temibles y poderosos como los Dalek o los Cybermen parecen sacados directamente de una película de serie B de los 70. Y, sin embargo, a base de nostalgia e historias poderosas y humanas, Doctor Who 2005 es una pieza imprescindible en la parrilla de la BBC. Al final, Doctor Who suele ser un canto a la imaginación, la amistad, la justicia y a lo enriquecedor que es viajar y entrar en contacto con otras culturas y puntos de vista.

La decimotercera regeneración: por qué una mujer y por qué ahora

Cuando uno echa una ojeada a los rostros de los actores que han interpretado a The Doctor, tanto en la serie original como en la reinvención de 2005, dos cosas saltan a la vista: son todos varones y son todos inmaculadamente blancos. En cuanto abren la boca se descubre, además, que todos hacen gala de un perfectísimo acento inglés o, si me apuras, escocés. Para ser el mayor defensor de la Humanidad, The Doctor parece bastante incapaz, en sus encarnaciones, de reflejar la diversidad de ésta.

Hasta hace algunos años la creencia general era que había una serie de atributos físicos que formaban parte de la esencia de cada Time Lord, como el género o el color de la piel, de manera que eran mantenidos de una regeneración a otra. Pero las últimas temporadas de Doctor Who han ido desmintiendo dicha teoría: el episodio final de la octava temporada (emitido en 2014) dejó a muchos fans descolocados al mostrar cómo uno de los enemigos más complejos y carismáticos de The Doctor, The Master (otro Time Lord superviviente de Gallifrey) se había regenerado en el cuerpo de una mujer (The Mistress). No mucho después vimos, al término de la novena temporada, cómo algo similar le sucedía a The General (sí, los Time Lords tienen nombres peculiares), líder del ejército de Gallifrey, al encarnarse en una mujer negra tras haber habitado el cuerpo de un hombre blanco de avanzada edad.

Algunas de las encarnaciones de The Master, otro de los Time Lords

El equipo de guionistas de Doctor Who 2005, con Steven Moffat a la cabeza, trataba de decirnos algo: el género, para los Time Lords, es un asunto casi tan fluido y cambiante como el rostro o el color de pelo. Por si fuera poco, al final de la presente temporada nos encontramos con el siguiente diálogo: “Así que los Time Lords sois un poco flexibles con lo de los hombres y las mujeres, ¿no? / Somos la civilización más civilizada del universo. Estamos billones de años por delante de vuestra patética obsesión humana con el género y los estereotipos asociados a él” (Doctor Who 2005, S10E12, The Doctor Falls).

Por primera vez The Doctor reconocía que no solo había mantenido una relación homosexual con una versión masculina de The Master, sino que los Time Lords están por encima del concepto de género. Y, con todo esto, hubo gente que el otro día se sorprendió cuando la BBC anunció que Jodie Whittaker se haría cargo del papel a partir del año que viene.

En pleno debate sobre el papel de la mujer en el cine y la televisión, con la BBC pegando golpetazos en la mesa con series tan incuestionablemente comprometidas como The Fall o Happy Valley; la cuestión del género de la decimotercera encarnación de The Doctor estaba en boca de propios y ajenos desde que el pasado mes de enero Peter Capaldi (actual Doctor) anunciara que la décima temporada de Doctor Who sería la última para él. Al igual que con el nuevo 007, parecía claro que si la producción quería mantener su espíritu innovador, adaptativo y tolerante, o bien un actor negro o una mujer deberían llevarse el gato al agua.

Y se lo llevó fue Jodie Whittaker, extraordinaria actriz (treintañera de Yorkshire) que nos encogió el corazón en Broadchurch y en The Entire History of You, el tercer episodio de Black Mirror (uno de los más memorables de la serie). Pero Internet estalló. El júbilo de muchos seguidores de Doctor Who extasiados por la perspectiva de una auténtica renovación del paradigma de la serie chocó con las infancias rotas de señores incapaces de comprender que un extraterrestre que viaja en el tiempo y que en vez de morir, se reencarna en otra persona, pudiera exhibir, por una vez, género femenino. Lo que para muchos sabía a momento histórico, la igualdad de género llegando, por fin, a uno de los shows más icónicos de la Historia de la tele, para otros es una especie de blasfemia. Se pueden imaginar el chiste.

Por si el contexto histórico y social no fuera justificación suficiente para que la decimotercera encarnación de The Doctor fuera una mujer, es que también la evolución del personaje en los últimos años también exigía un paso de estas características. Desde la reinvención de la serie en 2005, The Doctor ha sufrido un intenso síndrome de Peter Pan en casi todas sus regeneraciones (tal vez la novena, interpretada por Christopher Eccleston, se salve de esta afirmación).

A pesar de tener miles de años de edad, The Doctor se comporta frecuentemente como un jovenzuelo atolondrado e irresponsable (no miro a nadie, Matt Smith), enfrascado en una especie de huida hacia delante en la que trata de olvidar a cualquier precio a los Time Lords y su propia implicación en la Time War que los desterró de este universo. Al rodearse de acompañantes tan jóvenes como ingenuas (con las únicas excepciones de Donna Noble, que acompañó a la décima encarnación durante la cuarta temporada; y de River Song) no hace más que ahondar en este síndrome.

“Desde la reinvención de la serie en 2005, The Doctor ha sufrido un intenso síndrome de Peter Pan en casi todas sus regeneraciones: a pesar de tener miles de años de edad, The Doctor se comporta frecuentemente como un jovenzuelo atolondrado e irresponsable”

 

Ya fue controvertida la elección de Peter Capaldi, un escocés entrado en años, para interpretar a la duodécima encarnación de The Doctor: muchos percibieron cómo Steven Moffat intentaba desmarcar al extraterrestre de dicho aire peterpanesco, y no todos los seguidores de la serie estaban dispuestos a ello. Y lo cierto es que la interpretación de Capaldi ha sido la de un The Doctor a la que las tragedias y las sucesivas pérdidas le han obligado, por fin, a crecer, aunque no sean pocos los momentos en los que recupera su personalidad impulsiva y atolondrada. Pero en el contexto en el que The Doctor va, muy lentamente, madurando como personaje, que su próxima regeneración sea femenina no hace más que demostrar que si algo así no había sucedido antes, es porque el personaje estaba tan poco preparado para ello como los espectadores.

Diez capítulos imprescindibles

¿Nunca has visto Doctor Who y todo este revuelo te ha llamado la atención? ¿Te has horrorizado al comprobar que tienes que ver diez temporadas de 167 episodios y varios especiales navideños para poder ponerte al día con la serie actual? Vamos a reconocerlo: Doctor Who es un producto mucho más complejo de lo que parece, y no es disfrutable por parte de cualquier espectador. A muchos les parece un delirio aniñado y sin sentido al que es muy difícil encontrarle interés. Por ello, tal vez, sea interesante probar algunos episodios sueltos para ver si la dinámica de la serie te llama la atención.

Hemos seleccionado algunas de las mejores historias autoconclusivas de Doctor Who que puedes ver sin estar al tanto de los detalles de la trama, sabiendo solamente lo que te hemos contado en este post. Recuerda, no obstante, que te ofrecemos lo mejor de una serie que, en 12 años, ha tenido bastantes altibajos.

Blink (S03E10): Si solamente vas a ver un episodio de Doctor Who en toda tu vida, ha de ser Blink. Está protagonizado por la mejor encarnación de The Doctor hasta la fecha (la de David Tennant) y representa a la perfección lo mejor de Doctor Who. Una historia llena de misterio, que mezcla terror y viajes en el tiempo, en la que The Doctor y su companion (Martha Jones, en ese momento, cuya cara sonará a los fans de Sense8) son casi personajes secundarios y que le tiene a uno al borde del asiento durante 45 minutos, con un par de momentos de tierna emotividad. La serie vive un poco acomplejada por él, intentando cada cierto tiempo crear una historia de calidad comparable.

The Girl In The Fireplace (S02E04): De nuevo una historia protagonizada por el décimo Doctor, aunque esta vez con Rose Tyler (¿te suena su cara? revisa Penny Dreadful) como acompañante (aunque sale muy poco en este episodio). Una de las historias de amor más redondas de toda la serie, se desarrolla entre los siglos LI y XVIII. Una intriga ambientada en un Versalles infestado de robots asesinos y protagonizada por Madame de Pompadour, amante de Luis XV. Está por ver si Doctor Who retoma su fascinante trama algún día (hubo un amago en la octava temporada, pero no ha ido a más).

Silence in the Library y Forest of the Dead (S04E08-09): Un episodio doble que, además de ser uno de los últimos que protagonizó Tennant, es el que abre el arco de River Song, uno de los más poderosos y queridos por los seguidores de la serie. Aunque forma parte de una trama que se prolonga a lo largo de tres temproadas, lo incluímos en esta lista no solo porque es perfectamente comprensible, sino porque su atmósfera tensa e intrigante, llena de imaginación, le deja a uno queriendo ver más. Cuenta, además, con dos de los mejores personajes femeninos de toda la serie: Donna Noble y River Song.

The Empty Child y The Doctor Dances (S01E09-10): La novena encarnación de The Doctor (la de Christopher Eccleston) queda ya muy lejos en la memoria de los espectadores, pero contó con algunas historias sorprendentes. La más destacable es este episodio doble ambientado en The Blitz, ese periodo entre 1940 y 1941 en el que las fuerzas aéreas alemanas masacraron sistemáticamente la ciudad de Londres. Se trata de una de las historias que mejor aúnan el espíritu familiar de la serie con la acción para adultos. Es tan terrorífica como enternecedora y, además, introduce al carismático capitán Jack Harkness, que acabó teniendo su propio spin-off.

Planet of the Ood (S04E03): Los Ood son una de las razas extraterrestres más memorables del universo de Doctor Who, aunque han aparecido poco fuera de la cuarta temporada. Una divertida historia de ciencia-ficción en la que la química entre David Tennant y Catherine Tate llega a cotas de excelencia que solamente han alcanzado Peter Capaldi y Pearl Mackie en la última temporada.

Vincent and The Doctor (S05E10): ¿Te gustó el capítulo de El Ministerio del Tiempo en el que Amelia evitaba que Cervantes se suicidara mostrándole lo determinante que su obra sería en el futuro? Pues lamento romperte la magia, pero era una copia descarada de este episodio de Doctor Who. En él la décima encarnación de The Doctor (Matt Smith) y su companion, Amy Pond (Karen Gillan) conocen a Vincent Van Gogh. Fascinados por el genio del pintor holandés, tratan de evitar su suicidio, generando una de las escenas más emotivas de toda la serie.

Into the Dalek (S08E02): Fue uno de los primeros capítulos protagonizados por la duodécima encarnación de The Doctor (Peter Capaldi) y profundiza, de manera fresca e inesperada, en la psique de los Dalek, los enemigos más acérrimos y antiguos de The Doctor. Es un buen episodio para conocer y fascinarse por estos anacrónicos destructores cibernéticos, que son uno de los iconos más reconocibles de Doctor Who.

The Doctor’s Wife (S06E04): Escrito por Neil Gaiman, esta historieta pone cuerpo y voz a la TARDIS, la nave gracias a la cual The Doctor puede viajar en el espacio y en el tiempo. Una historia oscura y algo retorcida, pero que hizo las delicias de los fans de la serie al añadir complejidad a la relación entre The Doctor y su nave.  Está protagonizada por la undécima encarnación de The Doctor.

Si estos capítulos te gustan, es muy probable que te guste Doctor Who 2005. Tienes hasta el día de Navidad para ponerte al día con ella y vivir en directo la llegada de Jodie Whittaker a la TARDIS. Y ya sabes: no parpadees.

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