24 mayo, 2018. Por

Disco Las Palmeras!

Hablamos con el líder de la banda gallega sobre ‘Cálida’, su álbum-bisagra
Disco Las Palmeras!

Disco Las Palmeras! tiene pegada. Es un grupo que no deja indiferente. Se merecen más atención en los medios. Por eso estás leyendo esta entrevista. Resulta que han vuelto a la actualidad con savia nueva, con un disco de cambio, Cálida (Sonido Muchacho, 2018): un cancionero vibrante, abierto y enérgico. El ‘noise’ sigue estando presente en su sonido pero también aparecen retazos de pop y de soul.

El  trío gallego formado por Diego Castro (guitarra y voz), Martiño Salgado (batería) y Julián Goicoa (bajo) presenta mañana viernes en el Tomavistas su nuevo disco. Y también lo hará en el Bizarro Festival de Málaga, en el Festival Al Andalus o en el Cranc! de Menorca, a falta de otras confirmaciones. Estuvimos charlando con Diego y nos contó algunas historias del undergound.

“Antes buscábamos más la contundencia, ahora buscamos más la belleza”

¿Cómo surgió lo de grabar en Estados Unidos?

Nos llamaron para tocar en el Ruido Fest en Chicago. Habíamos tocado solo en el SXSW de Austin y al principio pensamos en hacer gira. Pero después pensamos en frío y viendo que los discos no están editados y que quizás no íbamos a tocar para nadie. Y dijimos, ¿por qué no grabamos allí? Entonces empezamos a tantear productores a través de discos que conocíamos. Y dimos con Erik Wofford: vimos que había hecho cosas para Black Angels y Explosions in the Sky; luego vimos que había hecho más cosas con una variedad de sonidos muy grande (como M Ward, My Morning Jacket o Bill Callahan); y pensamos que se iba a adaptar mucho más a nosotros.

También estuvimos pensando en Steve Albini, de Shellac, pero no se adaptaba muy bien, porque íbamos a meter samplers, arreglos,… sabíamos que a Albini no le iba a gustar. Luego le pasamos los discos a Wofford, le molaron mucho. Se metió mucho más a saco, y nos puso todo muy fácil. Había cosas que solucionar como el alojamiento y el ‘backline’. Le mandamos una maqueta con 30 canciones y pilló referencias de lo que estábamos haciendo. También siendo consciente que queríamos dar un giro con este disco. A él le gustó y dijo que lo veía.

Si que notó el sonido, por ejemplo, de Triángulo de Amor Bizarro. ¿Es algo por la vertiente generacional, por el noise o por qué tenéis el mismo origen?

Para nosotros es un coñazo muchas veces la comparación. Pero es verdad que haciendo noise, siendo gallegos y hemos coincidido en el tiempo, puede caer de cajón… Pero personalmente muchas veces no ayudan esas comparaciones.

También os produjo el anterior disco Carlos Hernández, el mismo productor de TAB.

Sí, yo a Carlos le conozco de hace muchos años. Y en aquel momento se nos presentó la ocasión.

Cálida representa una ruptura con el sonido más oscuro ¿es el sentido que tenía?

Sí, va un poco por ahí. Queríamos darle otro aire al sonido, al diseño, al título. Que luego no es que sea un disco súper alegre; pero para nosotros sí que es un cambio muy grande. Porque antes no había nada de eso, era a toda hostia o súper despacio. Ahora hay más medios tiempos. Grabamos primero en maquetas guitarra, bajo y batería.

“Antes había más diversidad de las bandas. Ahora está la Champions y Regional

¿Es un disco más pop?

Sí, pero en un sentido amplio. Porque también hay influencias de música negra, funk y de soul sobre todo, arreglos muy Curtis Mayfield.

¿Qué historias te gusta contar en las letras?

Siempre ha habido un cierto mensaje político. Quizás por los tiempos que vivimos. Pero en este disco se habla más de relaciones humanas, de la amistad, del amor. Aunque tampoco tengo una metodología para escribir. De hecho puedo empezar por una cosa, y luego las canciones acaban por algo muy distinto.

¿Tú te verías cantando en inglés?

No. Yo no me veo. No creo que domine el inglés para hacer una buena canción. Muchos músicos lo hacen y tampoco lo dominan mucho. Pero cada uno que haga lo que quiera. De todas formas, vivimos en España y a mí me interesa que la gente lo entienda. Porque cantar en inglés supone renunciar a las letras. Y a mí no me interesa.

Por ejemplo, tú tienes una canción escrita que está guay y le falta la letra. Si la tarareas y la haces en inglés, la cuadras pero no sumas. Si la haces en  castellano arriesgas, quizás la cagues pero si aciertas…

¿Y en gallego?

Sí. Lo hablo bastante, aunque en mi casa se hablaba castellano.

¿Qué ha cambiado?

Quizás antes buscábamos más la contundencia y ahora buscamos más la belleza.

“No nos identificamos nada con la etiqueta indie: se la han apropiado bandas como Izal o Supersubmarina

¿Te ha entrado una vena Brian Wilson?

No. Simplemente son cosas que escuchamos de toda la vida. Pero un grupo tiene que tener una personalidad. Y muchas veces empiezas haciendo una cosa, y llega un momento y das un giro. Y buscas otra cosa. En realidad, ha habido evolución en todos los discos, pero mucho más pequeña.

¿Es el disco de madurez de Disco Las Palmeras?

En realidad, yo no me considero muy maduro (risas)… pero dentro de los cuatro que van, igual sí.

¿Cómo ha sido el cambio de sello?

Yo fui de los fundadores de Matapadre. Pero en un momento dado queríamos buscar otras cosas. Conocimos a Luis Fernández (Sonido Muchacho), que nos dijo que le gustaría sacarlo. Luis hace las cosas muy bien. Es increíble, porque parece que tiene tres vidas con todo lo que hace. Sonido Muchacho está despuntando mucho.

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¿Hay gran diversidad en la música independiente de nuestro país? ¿Cómo ves la evolución?

Hay sellos que llevan mucho tiempo, como Subterfuge o Mushroom Pillow, y luego hay otros más pequeños. La industria independiente no es que diera mucho dinero antes pero ahora las cosas son más complicadas. Muchas bandas que no pueden dedicarle tanto tiempo y no suenan como si se dedicaran solo a ello.

Antes había más diversidad de las bandas. Ahora está la Champions y Regional. Pero es muy jodido llegar arriba. Tampoco es una obsesión. Haces lo que te mola. La gente sigue porque le gusta. A veces se dan las circunstancias y llegas.

“Para nosotros es un coñazo muchas veces la comparación con Triángulo de Amor Bizarro. Pero haciendo noise, siendo gallegos coincidiendo en el tiempo, cae de cajón”

Pero en tu caso ¿tu profesión es técnico de sonido?

Sí. He estado con Triángulo de Amor Bizarro, La Habitación Roja, WAS, Delorean… Y grupos de ahora como Cala Vento, Tigres Leones, La Plata, Los Punsetes, hasta Eli Paperboy Reed

¿Y la carretera no se hace dura?

A mí es que me gusta la carretera. Yo me vería de camionero. Me gusta viajar, ver un paisaje escuchando música. Aunque tenga sus cosas duras, los horarios o que te líes una farra y luego claro, toca conducir…

¿Os consideráis una banda underground más que indie?

No nos identificamos nada con la etiqueta indie. Quizás hace años era una etiqueta que me gustaba más. Pero hoy parece que se la han apropiado bandas como Izal o Supersubmarina… Cuando antes indie era Sonic Youth o Yo La Tengo. Tampoco somos mucho de etiquetas. Y con este disco es más difícil de etiquetar. En este disco nos han comparado por ejemplo, con Los Planetas, The Smiths, Slowdive, Ride hasta los Cure. Antes siempre nos comparaban con TAB, The Jesus and Mary Chain o My Bloody Valentine o con Los Planetas.

Viene bien hacer piña con los músicos. Ha habido un intento de los Sindicatos de Músicos.

Sí que Pablo Und Destruktion empezó a mover cosas. Pero hay diferencia entre la división que está arriba y el resto. Quizás los que están arriba podrían hacer más presión. Los grupos que empiezan ahora se encuentran con unas condiciones nefastas. Sí que se ha democratizado el acceso a la música, la difusión, antes si no estabas en un sello era impensable hacer carrera. Aunque se dieron falsas esperanzas a gente que empezó sin sello, por muchas descargas o visitas en YouTube que tengas tienes que tener detrás una estructura para girar y vender.

Pero vamos, sí que habría que tener un régimen especial de autónomos. Porque se hace todo muy cuesta arriba si no vives de esto. En resumen, lo que haría falta sería tener unos intereses comunes y solidaridad.

¿Hoy en día ser rompedor cuesta?

Pues sí. El ser humano funciona a partir de ideas. Idea más idea que suma. Las ideas no vienen de la nada. Pensar así es un poco ingenuo. Pensar que vas a inventar algo.

“Hace falta tener unos intereses comunes y solidaridad entre los músicos”

¿Qué diferencias ves entre festivales y salas?

A mí me gusta tocar e ir a conciertos. Es una pregunta que se hace mucho en la calle. Y la pregunta está ahí porque hay mucha gente que solo va a festivales. Y eso le da una importancia muy grande a los festivales. Pero tiene sus cosas positivas, tocas ante mucha más gente, algo que no es tan habitual y más emocionante. En salas la gente sabe que va a verte, en los festivales hay público más accidental. También ha cambiado la política de los festivales van más a un punto fijo, antes si que programaban bandas que no se veían en sala. Había un riesgo. También lo entiendo, hay que asegurar porque palmar en un festival significa la muerte. Pero eso dificulta ahora el acceso a bandas nuevas. Y también copan el cartel muchas bandas que vuelven.

¿Qué piensas de la reivindicación de lo popular, de la música que toca la gente de la calle, al enfoque social en la música?

Por un, lado me parece bien. Porque viene en parte por una reivindicación cultural, porque quizás estamos muy influidos por lo anglosajón. Aunque el tema es complejo. Las culturas al tocarse es cuando han mejorado; por ejemplo, la salsa nació en Nueva York, no en el Caribe. Si estás en contra de esa invasión que hemos recibido, ¿también estarás en contra de que nosotros la mandemos fuera? Y también, por el transcurso de la vida de cada uno, tu influjo cultural es más tuyo que tu propia cultura. Pero hay que dar ese paso. Y lo que te gusta, te gusta, no lo puedes decidir desde un punto de vista filosófico porque mola más, aunque haya postureo.

Disco Las Palmeras!