18 diciembre, 2018. Por

Dierk Schmidt

Reflexionando sobre colonialismo y coleccionismo imperialista
Dierk Schmidt

“Quien desafía a los hombres y los desprecia conquista su respeto y llega a ser su legislador. Esto es lo que siempre se ha visto y siempre se verá”, decía Raskólnikov en Crimen y Castigo, aquella trepidante novela que refleja la lucha del hombre contra su propia conciencia. Ahora, el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro acogerá hasta el próximo 10 de marzo y organizada por el Reina Sofía, la primera retrospectiva en España del artista Dierk Schmidt, que lleva por título Culpa y deudas, tomado de las primeras traducciones alemanas del clásico de Dostoievski en las que se titulaba Culpa y expiación.

Schmidt comparte el tema de la novela, que trata del poder y sus abusos y de su vínculo con dilemas éticos y económicos, y aborda, como el maestro ruso, la cuestión de la expiación individual en el entorno colectivo de la culpabilidad del Estado. Pero es la voracidad del colonialismo el eje central de la obra del artista alemán, como demuestran sus lienzos sobre la división de África en la Conferencia de Berlín de 1884.

“La muestra es un diálogo desde el punto de vista histórico con la preocupación de Schmidt por temas como la descolonización, la restitución y el cambio de estatus de los objetos etnográficos y la crisis actual de los refugiados. Se trata sin duda de una obra de crítica social, política e institucional, pero es también un proyecto de investigación para explorar dónde se hallan los límites de lo visible”

Compuesta por pinturas e instalaciones creadas desde 1990 hasta la actualidad, la muestra es un diálogo desde el punto de vista histórico con la preocupación de Schmidt por temas como la descolonización, la restitución y el cambio de estatus de los objetos etnográficos y la crisis actual de los refugiados. Se trata sin duda de una obra de crítica social, política e institucional, pero es también un proyecto de investigación para explorar dónde se hallan los límites de lo visible.

Schmidt se replantea la historia a través de un género anacrónico: la pintura, en concreto de la pintura histórica en la línea de artistas de todas las épocas como Géricault, Richard Hamilton o Allan Sekula, pero siempre desde la actualidad, con materiales distintos, pinta sobre transparencias, utiliza cristal, plásticos… y usando lo estético y lo visual para abordar, por ejemplo, las omisiones y violencias de los relatos coloniales junto a la necesidad de que los museos restituyan determinadas piezas a sus propietarios, la manipulación en los discursos museográficos o la condición artificiosa de la política televisada.

“Lo que propone Schmidt es un replanteamiento total de esa pintura épica del pasado desde unos parámetros del siglo XXI, tanto en el fondo y como en las formas. Es por eso que sus pinturas tienen ecos fantasmagóricos o utiliza vitrinas rotas para evidenciar que los museos no son neutrales a la hora de representar los pasados imperiales”

Hubo un tiempo en el que la pintura de historia, y la propia construcción que se hacía de la misma, servía para construir mitos de pasados heroicos y contar relatos de dominación. Lo que propone Schmidt es un replanteamiento total de esa pintura épica del pasado desde unos parámetros del siglo XXI, tanto en el fondo y como en las formas. Es por eso que sus pinturas tienen ecos fantasmagóricos o utiliza vitrinas rotas para evidenciar que los museos no son neutrales a la hora de representar los pasados imperiales.

De hecho, la reflexión crítica sobre cómo se articulan las representaciones etnográficas y antropológicas en los textos, las imágenes y las colecciones museográficas ha ocupado precisamente desde la década de los noventa una parte importante del tipo de arte que está orientado por la crítica poscolonial e institucional. Artistas como Trinh T. Minh-ha o Renée Green son un ejemplo de ello. Esta exposición nos hará reflexionar y mucho. Tanto sobre si ya va siendo hora de poner freno a la manía histórica e imperialista del coleccionismo en la que se basa el museo etnográfico, como acerca de nuestro propio pasado colonial español.

Dierk Schmidt