27 diciembre, 2018. Por

El desnudo femenino como arte

Los artistas Jamie Knowlton, Joanne Leah y Daniel González convierten el cuerpo femenino en uno de los más bellos paisajes artísticos
El desnudo femenino como arte

Pocas cosas hay en la vida que nos acerquen tanto a nuestro origen evolutivo como el desnudo en sí mismo. Así venimos al mundo, sin ropa, despojados de toda prenda o adorno, por lo que no puede existir algo más puro, esencial y verdadero que nuestra propia piel. En la historia del arte, a menudo se trata como un tema complejo y muy extenso, donde infinidad de artistas lo han abordado y lo continúan haciendo desde su propia óptica personal.

Un concepto considerado por muchos historiadores, incluso, el tema más importante de toda la historia del arte occidental. Hoy en día, también son muchos los fotógrafos contemporáneos los que le conceden todo el protagonismo en sus series y obra. Un concepto en el que buscar un punto de inicio o partida resulta crucial para entender lo que se esconde detrás de una fotografía de desnudo para cada artista. A menudo, la belleza del cuerpo humano es una inspiración para transmitir formas, conceptos abstractos, o el mundo emocional e íntimo de los artistas, como sus pasiones, fobias u obsesiones.

«A menudo, la belleza del cuerpo humano es una inspiración para transmitir formas, conceptos abstractos, o el mundo emocional e íntimo de los artistas, como sus pasiones, fobias u obsesiones»

El trabajo, por ejemplo, de Jamie Knowlton consiste en capturar nuestra profunda relación con el mundo natural a través de la belleza del cuerpo humano. El artista define sus trabajo como un arte que pretende recordarnos (y a él mismo) que todos los cuerpos son naturales, bellos y están conectados a la tierra. A la pregunta sobre qué significa belleza, a Knowlton le supuso un dilema.

«Sin duda, una pregunta compleja, y con muchos matices, pero principalmente creo que existen muchos aspectos de nuestra vida que los definen nuestros cuerpos, lejos de las connotaciones sexuales», asegura. «Miro a cada cuerpo como un recipiente, y a la vida como una actividad experiencial. Examino como nuestros cuerpo pueden definir nuestras vidas, y el proceso de curación que puede tener el arte».

El estadounidense Joanne Leah también trabaja el desnudo en su totalidad. Para él es el arma con el cual pretende experimentar diferentes métodos de desapego corporal a través de sus fotografías. Contempla el desnudo como un concepto abstracto que plasma en unos trabajos que el artista denomina: «la hermosa monotonía de habitar en nuestros cuerpos, al mismo tiempo que intentamos, a veces, escapar de ellos».

El resultado son unas imágenes cargadas de simbolismo en las que el desnudo es el propio mensaje.

Por su parte, el fotógrafo colombiano Daniel González integra el cuerpo desnudo de la mujer en diferentes elementos de la naturaleza. En sus series fotográficas predominan los espacios abiertos, llenos de vida y donde se aprecian grandes dosis de luz natural.

A pesar de casi todo su trabajo se centra en la temática de la naturaleza, también capta la belleza de lo cotidiano, del entorno y de los momentos triviales. Centrándose en el desnudo femenino, el artista juega con la luz y el color, creando una atmósfera repleta de preciosos detalles.

Unas fotografías, sin duda, de momentos de lo más cálidos.

El desnudo femenino como arte