21 mayo, 2018. Por

Deadpool 2

¿Es mejor que la primera? Respondemos sin spoilers
Deadpool 2

Después de un éxito tan sorprendente como fulminante hace un par de años, Deadpool, el maleducado y violento mercenario habitual de las viñetas del universo mutante y de Spiderman, vuelve con una secuela que, en este mundo de superhéroes Disney, muchos esperábamos como agua de mayo. Y las opiniones son variopintas: mientras que la crítica parece estar de acuerdo en que Deadpool 2 (David Leitch, 2018) es mejor película que su gamberra predecesora, la audiencia se decanta por apuntar que, siendo una película divertida, no lo es tanto como aquélla. Así que la pregunta está clara: ¿mola tanto Deadpool 2 como la cinta que nos hizo reír a carcajadas en 2016?

Nuestra mercenaria favorita

La respuesta no es del todo complicada y se puede dar si hablar realmente de la trama ni hacer ningún spoiler. Deadpool 2 es mejor película de superhéroes que la original. La acción, salvo por un par de detalles al final, funciona de manera magnífica, y sus personajes son geniales y carismáticos. Pero de aquélla no puede emular la inesperada sorpresa que supuso para muchísimos espectadores que, a pesar de la patética aparición del personaje allá por X-Men Origins: Wolverine (Gavin Hood, 2009), maravilló a propios y ajenos con una película de superhéroes en la que el humor y la nostalgia estaban, por una bendita vez, al servicio de una historia de violencia y salvajadas varias, diametralmente opuesta a las aniñadas y timoratas historias Disney del MCU.

Deadpool 2 es mejor película de superhéroes que la original. Pero de aquélla no puede emular la inesperada sorpresa que supuso para muchísimos espectadores

Por el camino, Deadpool 2 hace algunas cosas bien y otras regular. Si bien en la primera película había bastantes referencias al universo X-Men, ésta ya se desarrolla plenamente en él. Sin ir más lejos, la némesis de Wade Wilson (Ryan Reynolds) en esta ocasión no es otro que Cable (Josh Brolin), mutante con brazo biónico, malísima leche, viajero temporal, hijo de otros mutantes de postín y, por lo general, loco con delirios fascistoides clásico de los tebeos de la Patrulla X. Pero al sumergirse de lleno en el universo del cómic, Deadpool 2 paga el precio de volverse menos accesible para la audiencia que ni cultiva la historieta ni el cine de superhéroes.

Para el público algo nerd o, ya no digamos, para quien en algún momento haya leído tebeos de mutantes con avidez (es mi caso), Deadpool 2 es, eso sí, un festival de carcajadas. Los chistes y huevos de pascua superheroicos se van mezclando con un sinfín de meta referencias a las carreras sus protagonistas, una banda sonora nostálgica y delirante, burradas puras y guiños al cine de los 90. La faceta cómica de la película depende exclusivamente de que uno entre en este tipo de payasadas. Pero el espectador que lo haga, puede disfrutar sin reservas.

Al sumergirse de lleno en el universo del cómic, Deadpool 2 paga el precio de volverse menos accesible para la audiencia que ni cultiva la historieta ni el cine de superhéroes.

Otra cosa que Deadpool 2 hace peor que su predecesora es que, a pesar de la muy exitosa aparición de la mercenaria clásica del universo mutante, Domino (Zazie Beetz), los exitosos y carismáticos personajes femeninos de la película anterior, Vanessa (Morena Baccarin) o Negasonic Teenage Warhead (Brianna Hildebrand), tienen menos líneas de diálogo en ésta. Son ausencias que no se entienden, teniendo en cuenta la química que tienen Baccarin y Reynolds en pantalla o lo prometedora que era Negasonic en la primera cinta. Se las echa de menos y ello hace que Deadpool 2 sea un poquito menos disfrutable de lo que debería ser. El indudable carisma de Domino, cuyo personaje recibió más minutos en el montaje final gracias a unos reshots hechos un poco deprisa y corriendo, cosa que se nota en el resultado final, no debería bastar como representación femenina.

Nos hemos quedado con ganas de más

Claro, que tampoco nos podemos quejar en el contexto de que estamos hablando de la primera película de superhéroes medianamente relevante que se ha decidido, de una vez por todas, a introducir con naturalidad, humor y sin dramas, una deliciosa pareja queer. Se agradece el gesto por la representación, así como la irreverente pluma de la que hace Wade cada vez que Coloso anda cerca. Pero es lamentable que estos pequeños avances (hay pareja queer, sí, pero no hay ni amago de beso) tengan que ser el “soplo de aire fresco” en pleno auge de un cine de superhéroes blancos, varoniles e inmaculadamente homosexuales.

Es la primera película de superhéroes medianamente relevante que se ha decidido, de una vez por todas, a introducir con naturalidad, humor y sin dramas, una deliciosa pareja queer

Al final Deadpool 2 es casi todo lo que se esperaba de ella. Una concatenación de salvajadas, arrebatos de violencia razonablemente bien rodados (el CGI a veces canta un poco, pero no se lo tendremos en cuenta), personajes carismáticos, canciones adictivamente cutres y chistes por doquier que hacen referencia a muchísimos aspectos de la cultura pop. Ya solo por la capacidad para la autoparodia de la que hace gala Ryan Reynolds merece la pena verse. A pesar de sus imperfecciones, está a la altura de su predecesora y deja con ganas de todavía más. Y sí, tiene una de las escenas post-créditos más fabulosas que hemos visto jamás.

Deadpool 2