3 octubre, 2018. Por

El curioso incidente del perro a medianoche

Un Sherlock Holmes de nuevo cuño que consigue meter al espectador en la cabeza del personaje protagonista
El curioso incidente del perro a medianoche

“Yo lo veo todo. La mayoría de la gente es perezosa. Nunca miran nada.
Hacen lo que se llama ‘Echar un vistazo’. Y la información en sus cabezas es mínima.”

Pero Christopher (“Me llamo Christopher John Francis Boone. Me sé todos los países del mundo y sus capitales y todos los números primos hasta el 7.507”) lo ve TODO. Y eso es lo que pretende transmitir al espectador la brillante adaptación al teatro que podemos ver el Teatro Marquina de la conocidérrima novela de Mark Haddon, El curioso incidente del perro a medianoche. Una adaptación la de Simon Stephens que ha cosechado éxitos y premios a gogó a su paso por Londres y Broadway, entre otras ciudades del mundo y que ahora pretende (y ya está consiguiendo) hacer lo propio en nuestro país de la mano del Grupo Marquina, Acción Sur y la colaboración de La Joven Compañía, de cuyas filas proceden dos de sus grandes (y ganadores) caballos de batalla: protagonista, Álex Villazán, y director, José Luis Arellano.

La historia narra la investigación que inicia un chico en torno a la muerte del perro de la vecina. Christopher tiene 15 años y un tipo de síndrome en la órbita del autismo (no se especifica en la novela). Y con ese detonante que es la pesquisa en plan Sherlock Holmes, acaba descubriendo secretos enterrados desde hace años y realizando viajes inimaginables para él. Vamos, lo que viene siendo una historia iniciática, como las de los clásicos de toda la vida, pero narrada en primera persona desde un punto de vista completamente original, enternecedor, distinto. Porque eso es lo que pretende El curioso incidente del perro a medianoche, y su gran valor: meter al lector (y ahora al espectador) en la cabeza de este protagonista tan particular. Algo tan aparentemente fácil pero tan difícil como es ponerse en la piel de alguien diferente.

«Una función que no tiene nada que envidiar a las de Broadway o el West End: de factura impecable, con una historia frenética que atrapa sin remedio, grandes momentos e interpretaciones estelares»

La novela lo conseguía con creces. Y el montaje teatral también. Si bien es cierto que la impresión de vorágine constante que se imprime al espectáculo teatral por momentos se torna en angustia, parece bastante acertada para lo que transmitir cómo vive Christopher su día a día.

La puesta en escena resulta espectacular en su minimalismo, con una escenografía modular inteligentísima de Gerardo Vera en perfecta sincronía con un diseño de videoescena de gran protagonismo (plagada de números, como lo está la cabeza de Christopher) a cargo de Álvaro Luna. La iluminación (casi espacial) de Juanjo Llorens y una música de agradable regusto sintetizador muy de banda sonora de peli de los ochenta, aparte de los muy acertados vestuario y caracterización, consiguen completar un envoltorio híper atractivo e imprescindible para transitar por la historia (la mente) de su protagonista.

Un protagonista, Álex Villazán, que, después de haberle visto en ya en varios montajes de La Joven Compañía (y por ello saber ya que íbamos sobre seguro), aquí regala una de las interpretaciones más impresionantes del año. Esas de las que acaparan todos los premios habidos y por haber. Y bien merecido que sería además, porque gran parte del éxito de esta propuesta radica en su medidísima y sentida labor de concentración de recursos, extrema y sin duda agotadora, que consigue la identificación inmediata del público con este complicado personaje. Al que Villazán consigue aportar la distancia, ternura y comicidad involuntaria perfectas. Para quitarse el cráneo ante él (bueno, mejor no decimos esto último, porque Christopher se atasca con las metáforas).

«Álex Villazán regala una de las interpretaciones más impresionantes del año. Esas de las que acaparan todos los premios habidos y por haber: gran parte del éxito de esta propuesta radica en su medidísima y sentida labor de concentración de recursos, extrema y sin duda agotadora, que consigue la identificación inmediata del público con este complicado personaje»

Aunque Villazán no está solo en esta aventura, ni mucho menos. Le acompañan Marcial Álvarez (que transmite a la perfección ese agotamiento vital del padre), Mabel del Pozo (que enamora en el papel de la madre), Lara Grube (como Siobhan, quien aquí actúa como una especie de narradora al leer el texto del protagonista), Carmen Mayordomo (en un personaje cómico y algo histriónico con el que se luce: el de la Sra. Alexander), Anabel Maurín, Boré Buika, Eugenio Villota, Alberto Frías y Eva Egido.

El curioso incidente del perro a medianoche, gracias a todos estos elementos perfectamente orquestados por un director, siempre interesantísimo y con una gran concepción plástica y del ritmo escénico como es José Luis Arellano, consiguen una función que seguro no tiene nada que envidiar a las de Broadway o el West End: de factura impecable, con una historia frenética que atrapa sin remedio, grandes momentos e interpretaciones estelares. Un éxito que haría que hasta el mismo Christopher se sintiera así: 🙂

El curioso incidente del perro a medianoche