23 mayo, 2018. Por

Cupido

La nueva webserie de RTVE ofrece un solvente romance fantástico orientado al público juvenil
Cupido

En los últimos seis meses Radio Televisión Española, a través de su nueva plataforma online Playz, ha entrado en el mundo de las webseries, estrenando un nuevo producto aproximadamente cada mes, con sólidos resultados. Este miércoles fue Cupido, una ambiciosa producción de Frank Ariza que aúna romance y fantasía, la que debutó en la plataforma con un episodio piloto de 30 minutos. Nosotros tuvimos la oportunidad de asistir al estreno y a la presentación de la serie con sus protagonistas en Madrid y llegamos a la conclusión de que, por múltiples motivos, hay muchos espectadores que pueden encontrar Cupido atractiva e interesante.

Con el objetivo de formalizar su relación, Edrian (Christian Sánchez) invita a su novia, Chloé (Michelle Calvó) y a sus amigas a pasar un fin de semana en el campo con su familia. Para sorpresa de las chicas, su destino no es otro que una especie de castillo perdido en medio del bosque decorado como si de un lúgubre cuento de hadas se tratara. Deteriorados frescos mitológicos en las paredes, enigmáticas vidrieras de art nouveau, caballos, velas y hojas de árboles por doquier y, lo que es más extravagante todavía: la familia de Edrian, que está formada exclusivamente por una decena de mozos tan apuestos, musculados y encantadores como él.

«El entorno está aprovechado en todo su esplendor para llenar la pantalla con una misteriosa luz, generando una atmósfera de magia y sensualidad»

Las jóvenes, por supuesto, están encantadas de encontrarse con tan gallarda compañía en lugar de unos suegros a los que satisfacer. La relación de Edrian con los muchachos, a los que llama “hermanos”, es afectuosa y fraternal. Pero pronto empieza a ser obvio que la misteriosa familia de Edrian quiere algo de las cuatro chicas con lo que ellas no contaban. Ellas parecen ser necesarias para traer de vuelta a la “madre” de los muchachos pero Edrian, cuyo amor por Chloé es tan intenso que pone su vida en peligro, no está dispuesto a permitirlo.

Orientada claramente hacia un público juvenil, Cupido apela a un género, el de la fantasía, que es poco frecuente disfrutar en nuestra televisión. Y lo hace con unos medios a los que es difícil ponerles pegas. Aunque “sólo” sea una webserie, el castillo de Edrian y sus hermanos es, ni más ni menos, que el interior de la antigua estación de Príncipe Pío de Madrid. Y el entorno está aprovechado en todo su esplendor para llenar la pantalla con una misteriosa luz, generando una atmósfera de magia y sensualidad que convierte a Cupido en un producto sencillo, pero atractivo. Ni que decir tiene que el desfile de cuerpazos, pectorales que parecen esculpidos en piedra, caídas de ojos milimetradas y, seamos claros, carne pura y dura, hace el espectáculo todavía más disfrutable.

«Está por ver si Cupido se atreverá a incluir los afectos homosexuales en su vehemente defensa del amor romántico»

Por supuesto, su exaltación del amor romántico como centro absoluto y solución para todos los conflictos, es cuestionable desde la perspectiva de género. Está por ver, además, si Cupido se atreverá a incluir los afectos homosexuales en su vehemente defensa de dicho amor romántico (en el capítulo piloto se insinúa una relación así, pero no queda claro). Pero no podemos negar que el público que solamente quiera pasar un rato ameno, sin complicarse, con un romance fantástico que no se alargue de manera inaudita ni sea vergonzantemente cutre, va a encontrar en Cupido una pieza de entretenimiento francamente jugosa y bien realizada.

Los seis capítulos de esta webserie se subirán a Plex cada miércoles a razón de uno por semana tras haber arrancado este mismo miércoles.

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