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Dice un conocido refrán que existe un tiempo para cosa. En el caso de Charlotte Gainsbourg ha resultado ser de lo más acertado. Basta con echar un simple vistazo a su apellido para darnos de bruces con la herencia de su progenitor: el gran Serge Gainsbourg, ese renovador de la chançon francesa que aseguró basar su vida en un triángulo de alcohol, gitanes y mujeres. Luego, está el que no se ve, el materno: Birkin, de Jane Birkin, la artista inglesa que logró que Gainsbourg diera esquinazo a la mismísima Brigitte Bardot y se postrase a sus pies tarareando aquello de Je t´aime, moi non plus. De tan ardorosa canción (y otras tantas pasiones) no es de extrañar que saliera alguien tan especial como Charlotte.
Curtida como actriz desde principios de los 80 –una de sus apariciones más recordadas fue en 21 gramos de González Iñárritu y está a punto de estrenar The Science of Sleep de su paisano Michel Gondry-, la Gainsbourg ha pasado por alto durante todos estos años su vocación musical. Debutó con apenas 13 años cantando a dúo con su padre el tema Lemon incest, cuyo vídeo -en el que aparecían encamados- levantó más de una ampolla (pincha aquí y alucina). Dos años después, Gainsbourg le componía un álbum entero: Charlotte for ever (1985). Desde entonces, poca cosa. Supimos de ella por colaboraciones puntuales junto a Badly Drawn Boy o Madonna, y por su participación el disco-homenaje publicado este mismo año en el 15 aniversario de la muerte de su padre. Lo mejor, sin embargo, estaba por llegar. Y llegó la hora de 5:55.
Charlotte debuta con este primer disco en solitario que, según ella es su particular viaje personal: un personaje se duerme y un sueño toma forma. En este caso, su precioso sueño musical se ha hecho realidad gracias a un montón de ilustres colaboradores y amigos, entre los que se encuentran el productor Nigel Godrich (Radiohead), el dúo francés Air, Jarvis Cocker (ex Pulp), Neil Hannon (The Divine Comedy) o David Campbell (padre de Beck e insigne arreglista de cuerdas). Todos ellos han puesto su talento al servicio de esta artista que, sin tener unas dotes vocales extraordinarias, sabe bordar un disco redondo con un arma mucho más sultil: una voz aniñada, sencilla, melosa y seductora, que la hace digna heredera del sex-appeal sus padres. Una delicia de álbum, que nos instala de la forma más dulce en el otoño.
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5:55 Charlotte Gainsbourg |
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Autor/es: Charlotte Gainsbourg Título: 5:55 Discográfica: Dro Atlantic Año: 2006
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