Portonovo lanza su primer disco, En aquellos tiempos siempre era fiesta, editado por la discográfica Jabalina

Portonovo

El pop español está de enhorabuena. Portonovo acaban de publicar su primer elepé después de la tímida, pero buena acogida que supuso su ep No es bueno mirar al sol. Jabalina (www.jabalinamusica.com) apostó por esta banda madrileña para presentarnos a un grupo joven y prometedor cuando lanzó su ep en 2003 y parece que, en poco menos de un año, han madurado sobradamente y están cumpliendo esas promesas. Así lo demuestran con En aquellos tiempos siempre era fiesta y, sí, nosotros también apostamos por ellos. Ya con su primer trabajo nos regalaron cuatro canciones repletas de elegante instrumentación y de cuidada composición vocal con más de un hit, un gozoso tentempié mientras esperábamos la salida de este álbum. Ahora se publica el largo y consiguen superar el desafío medido en constancia y en calidad, asomando bien la cabeza. Y es que son muchas las formaciones en el panorama independiente del pop nacional que, moviéndose en equivalentes parámetros, se quedan en el intento. El disco llega ajustadamente para el otoño y lo que será el invierno, adecuado en el tránsito estacional, ya que son bastantes las referencias que se hacen en el disco a estos meses de frío y de cavilación melancólica en los que detenerse ante recuerdos y anhelar algo que no se tuvo. Ya estamos preparados, ya tenemos abrigo con estos diez temas.

El grupo comenzó su andadura en 1999 como un proyecto paralelo a Bélice, del que formaban parte tres de los miembros de Portonovo (Carlos, Pablo y Luis). Reyes, Iñaki y Dani fueron las siguientes incorporaciones en el sexteto. En 2001 vio la luz la maqueta: Alto, bajo, frágil, los primeros conciertos y contactos con programas de radio. La realidad del ep y el buen ojo de Tanis Jabalina anunciaban ya el carácter del nuevo trabajo y su porvenir. En aquellos tiempos siempre era fiesta ofrece una variada colección de temas pop con buenas melodías a guitarra y teclado, cajas de ritmo que determinan el tempo, efectos electrónicos, arreglos ocasionales de cuerda, melódicas que agudizan la expresión, la simultaneidad vocal femenina y masculina y el bajo para dar cuerpo a cada pieza (con la colaboración de Guille Mostaza, de Ellos). Juegos de palabras y metáforas nos hablan de sentimientos, emociones y de la belleza de la cotidianeidad. Por eso no podemos dejar de acordarnos de grupos como Family, Le Mans, La Buena Vida, Los Planetas, Lali Puna, Ms. John Soda, The Magnetic Fields o Saloon cuando escuchamos el disco. Además de asegurar su propio estilo, este álbum viene a situar a Portonovo como uno de los grupos nacionales más interesantes en la actualidad. Nuestros mejores deseos.
 
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