Manuel

Título: Manuel De los desvaríos de un enamorado, el verano en Madrid, la creación artística y la libertad del que no sabe dónde se mete, del recuerdo como redención y de muchas otras cosas se alimenta Manuel, un cómic de culto que ahora regresa desde los años 80 a abofetearnos. Manuel es obra de Rodrigo, un artista plástico que, paradójicamente, es para muchos el ante todo el autor de este cómic del que ahora hablamos, cuando lo cierto es que fue su única incursión en el género de la viñeta y lleva años embarcado en trabajos artísticos de escultura, instalaciones, móviles y demás soportes y disciplinas. Todo lo que da forma y fondo a la obra nos contagia una mezcla de ingenuidad y despreocupación que la hace deliciosa. En el verano del 77 Rodrigo intenta refrescarse de los calores capitalinos en la piscina de la Casa de Campo, habitual punto de encuentro de la comunidad gay. Y allí, al final de una brazada a crowl, se da de bruces con Manuel, un hombre grande, rotundo, peludo y abrazable. A este encuentro le seguirán sesiones de cine, teatro, alguna discoteca y un beso en la frente que aún hoy Rodrigo recuerda como un segundo inmenso e insondable. Pero el amor cuenta los minutos y los metros a su manera, y lo que no llegó a ser se convirtió en una historia de amor que, una vez llega a ti, no olvidas con facilidad. Posiblemente fuera el hecho de considerarse un dibujante de comics lo que ayudó a Rodrigo a romper las leyes de la narración en viñetas y reinventar lenguajes. Sucede en Manuel que hay páginas que se empiezan a leer indistintamente por una u otra esquina, los recuadros se derriten al calor de la historia, el cielo de Madrid es un patio de butacas y puedes mirar la vida desde el fondo de un charco. La historia fue apareciendo por entregas en la revista La Luna de Madrid, cuatro páginas al mes entre 1983 y 1985, y a lo largo de ese tiempo cambió en su trazo, estilo e intenciones. Esto contribuye a su grandeza, y el hecho de que Rodrigo sea artista plástico: parece tratar las páginas de su cómic como lienzos independientes. Si uno siente que su enamoramiento está viviendo un instante de surrealismo Dalí, las viñetas hacen un guiño al artista del bigote imposible. Que la tristeza se pone densa y no hay quien evite la descomposición, aparece Goya y Manuel es una pintura negra. Aquel Manuel vuelve más de 20 años después en un volumen editado por Sins Entido bajo el título Manuel no está solo. Y no es que el amado finalmente encontrase su media naranja, sino que a su historia se le han unido otros siete trabajos de Rodrigo que nos ayudan a entender mejor el universo “manuelino”. Destaca entre ellos la recuperación que el propio autor realizó de la historia de Manuel para la revista Descubrir el Arte. El tópico de la realidad superadora de la ficción se cumple aquí cuando Rodrigo escucha en la radio a un líder de la acampada de Sintel en la Castellana de Madrid y reconoce en el reivindicativo “Manolo” a su Manuel, 25 años más tarde. Cuenta Rodrigo a Notodo.com que a Manolo no pareció impactarle demasiado haber sido protagonista de un cómic de culto. Se había convertido en un muy atractivo señor (“a lo Sean Connery”) que, sin embargo, guardaba en su caseta de la acampada varias fotos de aquellos días con Rodrigo. Esta historia, grandiosa por pequeña y profunda por su aparente frivolidad, es un cómic. Y no nos cansamos de mirarlo. Manuel no está solo Rodrigo Ediciones Sins Entido 140 páginas 20 €