| Notodo.com presenta en exclusiva el nuevo disco de Deneuve, "El adiós salvaje" (Grabaciones en el Mar, 2005). Un especial con las letras del disco, fragmento del dvd, diario gráfico de la grabación y entrevista. Dos intensos días con los Deneuve en el estudio de Paco Loco nos dejan con ganas de más. Se acerca el adiós. Éste, más cariñoso que salvaje. Mejor un hasta luego. Como los niños malos y dispersos dejamos los deberes para última hora. Toca hablar de El adiós salvaje, ese disco que hemos venido a ver nacer. ¿Hablar? ¡Cómo si no lo hubiéramos hecho ya durante horas! Prisas y risas, nos subimos al coche, encendemos la grabadora, el tibio sol de enero se cuela por las ventanillas… Antes de separarnos, la última charla. Notodo: ¿Por qué “El Adiós Salvaje”? Adolfo: La historia es larguísima… Notodo: Cuéntala, cuéntala… Adolfo: Pues mira, la culpa la tiene en grupo Prisa. (Grandes risotadas) Santi: ¡No te andes por las ramas! Adolfo: No, de verdad, no es ninguna broma. Más bien la culpa la tiene un artículo de El País que tiene colgado mi novia en la habitación y en el que ponía “El Adiós Salvaje”, en alusión a un libro que en teoría se llamaba también así. El título me parecía bonito, daba igual el significado, y pensé que el disco se tenía que llamar de esta manera. Notodo: Ajá… Adolfo: Pero resulta que el tal “El Adiós Salvaje” no existe porque el libro se llama realmente “El dios salvaje”, de un tal A. Álvarez y jamás lo hemos leído ninguno del grupo. Lo importante es que el título sonaba bien… Santi: Ya lo leeremos… Adolfo: Claro… Yo lo tengo encargado. Santi (en plan revolucionario): A mí no me gusta el título. Adolfo: Pues a mí me gusta mucho. Agredano: A mí tampoco… (Risas) Notodo: A nosotros “El adiós salvaje”, sí; “El dios salvaje”, no. Suena a película de Truffaut. Adolfo: Pues “El dios salvaje” es un estudio sobre el suicidio. Notodo: Inmersos en pleno proceso de grabación, ¿el contenido tiene que ver con ese “adiós salvaje”? Adolfo: Sí, tiene mucho… (Se calla) Notodo: No te hagas el interesante, habla, ¿de qué va este disco? Adolfo: ¿Te explico la versión A o la B? Es que lo puedes interpretar como… Yo creo que el fondo el disco es una especie de toma de postura… Agredano: Me voy a dormir… (Simula unos ronquidos, risas) Adolfo: …sobre estar un poco hasta los huevos de todo. Y creo que ésta va a ser también la actitud del grupo. Hablamos de romper con todo, de decir adiós a muchas cosas, y eso, incluye una nueva actitud por nuestra parte, en cuanto a hacer y decir lo que nos apetece de verdad, a decir adiós a nosotros mismos, a hablar también de amor pero de otra forma, adiós a los clichés, a que haya un concepto de Deneuve como algo casi etéreo que no es así, porque ninguno de nosotros lo somos ni lo pretendemos ser… Santi: Me he perdido… Adolfo: Yo también, ¿qué te crees? (Risas) Notodo: Pues nosotros sí que no nos enteramos de nada. (Más risas) En cuanto a la estructura del disco: ¿está planificada como el anterior? (“El amor visto desde el aire” estaba dividido, como si fuese un libro, en cuatro capítulos) Adolfo: Esta vez es un disco de canciones, otra cosa es que nos guste que el disco en conjunto tenga un hilo conductor, un sentido… pero no tiene nada que ver con el primero. Notodo: Entonces, imaginamos que el tono tampoco tiene nada que ver con el disco anterior… “El amor visto desde el aire” era un recorrido a través de las distintas etapas que sufren las historias de amor, que combinaba estados de ánimo muy alegres con otros muy tristes, y éste parece mucho más radical. Adolfo: Más que radical es más nosotros. Es decir, ni nadie es un hooligan todo el día ni nadie es una especie de alma angelical que vive entre algodones en su casa. Todo el mundo es una mezcla entre lo perverso y lo bondadoso, entre lo bueno y lo malo. Éste es uno de los temas fundamentales del disco. Quizás el primer disco recogía una cara un poco idílica o incluso utópica, éste recoge otros temas -aunque esté centrado en el del amor- más reales, más creíbles, dichos desde las tripas, hechos con el corazón, pero con un corazón de verdad con venas y válvulas, no como un dibujito rosáceo… Ésa es la diferencia fundamental, porque al final somos incapaces de abstraernos. Ssiempre hablamos de amor pero en este disco desde otra óptica. Notodo: ¿Cómo surge el grabar con Paco Loco? ¿Y qué diferencias fundamentales veis entre ésta y la anterior grabación, no sólo por el cambio de productor sino por cómo el grupo ha enfrentado el reto de entrar en el estudio? Adolfo: También es muy congruente el tema de cambio de productor. Nosotros creemos muchísimo en la delegación y lo que sí tenemos claro es que no hemos cambiado de estudio ni productor por una cuestión de desagrado sino por una necesidad verdadera de cambio. Queríamos un sonido distinto y, obviamente, esto suponía un cambio de estudio y de producción, ni mejor ni peor, pero sí distinta. Tenemos que estar satisfechos. Esta producción de Paco la vamos a defender siempre porque lo que se hace con intención de ser valientes, de lanzarse al vacío siempre es válido. Hemos querido que no sonara en absoluto a ningún otro trabajo y no se ve a parecer en nada en cuanto a sonido. Eso ya está conseguido, por lo tanto, es un éxito. Notodo: Y ahora que ya lleváis muy avanzada la grabación, ¿cómo veis el trabajo con Paco? Adolfo: ¿Con Paco? Paco es muy guay. Ya sabes, haciendo honor a su apellido todo el rato. Santi: Y homosexual… (Risas) Adolfo: Sí, es muy homosexual aunque él lo niegue. (Llegados a este punto nadie parece creerle pero seguimos riéndonos.) Santi quizás tenga más experiencia en cuanto a tocar con Paco. (Adolfo grabará las voces esa misma tarde.) Mi percepción es que es un tío que acepta lo que le viene, algo que es importante, pero que también cuando tiene que pegarse la ostia, se la pega y hace lo que le sale de los cojones. Esa mezcla es interesante ya que no es una especie de desatascador, no te absorbe la energía pero tampoco se inhibe, sino que le gusta imponer parte de sus ideas. Nosotros queríamos a alguien que se inmiscuyera en nuestro trabajo y eso creo que lo está haciendo muy bien Paco. Notodo: Háblanos de los colabores de este disco: Pedro San Martín (La Buena Vida), Alberto Matesanz (Mate, Plastic D´amour)… Adolfo: Se basan en las relaciones personales. Con Pedro, por mediación de Agredano, tenemos una relación fantástica. Si no hubiera habido una relación afectiva yo creo que tampoco hubiera tenido mucho sentido esta colaboración. Con Alberto, casi es una cuestión personal, lo conocimos antes por amistad que por trabajo musical, y luego, le descubrimos en Plastic D´amour. Además es el primo de mi mejor amigo (El otro Alberto Matesanz, responsable del diseño gráfico de los discos de Deneuve junto a Santi Carrillo). Las razones fundamentales para contar con ellos es que hay respeto, química y creemos en su trabajo creativo. Lo profesional está muy bien pero si no hay un mínimo de conexión personal… no nos interesa. Notodo: El disco finalmente va a estar compuesto por diez canciones. ¿Ya tenéis favoritas? ¿Cuál va a ser el hilo argumental de este “adiós salvaje”? Adolfo: Antes lo hablábamos en la comida, con las canciones se pierde mucho la perspectiva porque algunas de ellas tienen un recorrido largo, cuando sonaron por primera vez te querías morir porque te parecían espectaculares y con el paso del tiempo se convierten en tu banda sonora y pierden su sentido. Casi estás esperando con ansiedad que sean los de fuera los que te digan cuáles son sus favoritas. No me atrevo a opinar, es casi como elegir entre diferentes hijos, seguro que hay alguno un poco más cabrón… pero eso siempre te lo callas. En general estamos satisfechos de estos diez nuevos hijos. ¿Y de qué van? Fundamentalmente del tema de la ruptura. En casi todas las canciones hay alguna ruptura, alguna huída hacia delante, yo que sé… lo que queremos transmitir es que no somos unos acomodados, que en el fondo nuestras vidas son muy “destroyer”. Que sí, que tocamos con instrumentos de cuerda, que hay un violín pero en realidad, somos un grupo “punkarra”. Porque ser “punkarra” no es pegar guitarrazos sino que tu actitud vital sea “destructiva”, que cada uno de nosotros sea un poco desastre en nuestras vidas, qué seas caótico… y eso había que transmitirlo como fuera en el disco. Notodo: Seguramente sorprenda a mucha gente que pensaba que teníais una imagen más lánguida… Adolfo: Pero eso pasa… Afortunadamente hemos tocado mucho en directo y cuando nos han visto se han quitado esa impresión. Lo que nosotros tenemos claro es que no queríamos repetirnos aunque este disco sea una mierda… A lo mejor es una mierda… Es más, lo más seguro es que sea una mierda. (Risas) Santi (a carcajada limpia): ¡Es una mierda! Podemos adelantarlo a día de hoy: ¡Este disco va a ser una mierda! Ésa es la noticia… Notodo: Ya vemos el titular en Notodo… Deneuve: Este disco nos parece una mierda. ¿Se nos mosquearán los Astrud? Fin de trayecto, Puerto de Santa María, enero 2005 PD: Cuatro meses después podemos asegurar que este disco no es una mierda. Todo lo contrario… es espectacular. Madrid-Puerto de Santa María Viernes, 14 de enero de 2005 Hace unos dos años Adolfo se daba una vuelta con nosotros en el teleférico de Madrid. Eran los tiempos de promoción de El amor visto desde el aire, el primer álbum de su banda: Deneuve. Allí descubriríamos pasiones similares, demasiadas coincidencias personales y musicales sobrevolando la Casa de Campo. Y aquella entrevista acabó con una promesa: “Si hay un segundo disco, la exclusiva la tendréis vosotros”. No nos mintió… Hoy es 14 de enero. Tomamos un tren en la estación Atocha con destino a Córdoba. Allí nos esperan Antonio Manuel (guitarra del grupo) y Alberto Matesanz (Plastic D´amour, Mate). Destino: el estudio de Paco Loco en el Puerto de Santa María, donde se graba El adiós salvaje, segundo trabajo de estos cordobeses. No nos vemos desde hace tiempo -un concierto en la sala Moby Dick de Madrid- pero los e-mails se cruzan con bastante frecuencia: ellos nos cuentan los preparativos del disco, las “estrecheces” de la escena independiente, las ilusiones personales volcadas en la música…; nosotros, sobre todo, que nos morimos de ganas por oír sus nuevas canciones… Un buen día, nos sorprenden de sopetón: “¿Por qué nos os bajáis un fin de semana a la grabación?”. Dicho y hecho. Y aquí estamos, Córdoba. Tomando buena nota de lo que luego será un diario para nuestros lectores. Nos subimos a un coche en dirección a Cádiz. Antes de arrancar, Antonio se despide con un beso de su mujer y nos habla de su pequeño Liberto. Comentamos casi de pasada que Leonard Cohen tiene un hijo que se llama Lorca, en homenaje al poeta granadino. ¡Maldita la hora! Si hay una facultad que posean todos los miembros de este grupo es la de convertir en chascarrillo burlón cualquier frase que salga de tu boca. Durante 48 horas el hijo “lorquiano” de Cohen será broma recurrente en todas las conversaciones… Sospechamos que si el hijo hubiese sido de Nick Drake, esto no hubiera ocurrido nunca. Gracias a dios, Mate cambia de tercio para hablarnos de su primer trabajo en solitario, Sol de medianoche, que saldrá a la luz en pocos días (hoy ya es uno de los discos con mejores críticas en lo que va de año). Él y Antonio Manuel fantasean con la idea de formar un nuevo grupo de nombre imposible: Café Ubagoñi. Los juegos de palabras se suceden: “Nuestro manera de cantar será conocida como goñizar o ubagar” afirma rotundo Antonio. “¡No quijanes!”, respondemos nosotros. “Eso es un éxito seguro”. Son poco más de la cuatro de la tarde cuando aparcamos delante de la casa-bunker de Paco Loco. En ese momento nos cruzamos con otro coche, en su interior están Santi y Agredano, violinista y bajo de Deneuve, respectivamente. Ellos llevan ya varios días allí y aprovechan nuestro relevo para lanzarse en busca de comida basura como alma que lleva el diablo. Paco regaña a los chicos por el retraso. No es un buen día para él. Durante esta semana en la que Deneuve termina la grabación de su El Adiós Salvaje, debe compaginar estas sesiones con las de otro disco de un grupo escocés. El tiempo medio que pasa sentado a los mandos ronda las dieciséis horas diarias. Se le nota cansado. Aún así, en cuanto se coloca delante del ordenador y la mesa de mezclas, la energía reaparece con fuerza. Por algo se le considera uno de los mejores productores musicales de este país… Esa tarde le toca dar el callo a Antonio Manuel, grabando la totalidad de las guitarras acústicas de los diez temas que componen el disco. Tres horas después, ya nos sabemos de memoria todos los acordes de “El sabor de las cerezas”, uno de los preciosos temas que se incluirán en este trabajo. El afán de perfeccionismo de Paco parece no tener fin… Dentro del estudio nos damos cuenta realmente de lo que supone grabar un disco: ésta es la cara más “fea”, un duro y repetitivo trabajo que sólo cobra sentido cuando la suma de todos esos “retales” se convierten en un cd, cuando llega a los oídos de un oyente y lo recompensa con su escucha paciente. Sentados en un viejo sofá, mientras Mate afina su guitarra y Antonio repite notas, nos sentimos unos privilegiados. Hacer este viaje al sur para escuchar en primicia, aunque sean todavía fragmentos no pulidos de El Adiós Salvaje… ha merecido la pena. Nos sorprende y gusta la crudeza añadida respecto al disco anterior y por lo que nos han dejado espiar, intuimos que este disco lleva camino de convertirse en uno de los trabajos nacionales más sonados del 2005. Llega la hora de la cena. Poco después nos dejamos caer en una cama barata de hostal. Los chicos vuelven a la casa-estudio para ensayar lo que grabarán el día siguiente... Sábado, 15 de enero de 2005 Nos hemos levantado muy tarde. El viaje y la dura sesión del día anterior nos han dejado agotados. Nos preguntamos qué tal les habrá ido a los chicos en el crazybunker. Hemos preferido dejar que Mate y Antonio Manuel graben solos sin soportar nuestras “presiones mediáticas”. Esa mañana toca además la versión de “Cenando en París” para el homenaje a Mecano. “Cenando en Nashville”, la han rebautizado ellos. Después del café y el paseo de rigor para conocer el centro de El Puerto, Santi y Agredano nos llaman por teléfono. Acaban de recoger a Adolfo -que pondrá punto y final a la grabación ese fin de semana con las voces- y sugieren unos pescaítos fritos para la comida. ¿Cómo decir que no? Entre caña y caña y platos de calamares, japuta, chipirones y cazón aparece el tema por excelencia: el amor y sus sucedáneos. Hablar con los Deneuve de este “adiós” nos obliga a dar un repaso por esas historias amorosas, las buenas y las malas, que cada uno hemos sufrido en nuestras carnes. No importan las soluciones, en el amor no hay catecismo que valga. Mientras removemos con la cucharilla el café sumamos entre todos las experiencias, las ilusiones, las decepciones, los adioses... Cada cuál tiene su teoría sobre la ruptura, sobre el por qué de ese fin inevitable, sobre esos amores sin coincidencia que acaban destrozándonos... Sin embargo, todos creemos en que hay que tener la decencia de arriesgar, de vivir las relaciones de manera suicida... Se nos hace tarde, muy tarde. De vuelta al estudio, montados en el coche, improvisamos a toda velocidad una ENTREVISTA en la que desgranamos el contenido de ese Adiós Salvaje que hemos venido a ver nacer... Adolfo se disculpa: “Necesito estar sólo dentro del estudio o me muero de la vergüenza cantando”. A estas alturas de la vida y éste con vergüenzas e inseguridades. Nadie lo diría al escuchar su preciosa voz. Nos espera la carretera, luego un AVE con destino a Madrid. Es el adiós. Madrid, 3 de mayo de 2005 Hoy se publica el nuevo álbum de Deneuve: El Adiós Salvaje. “Quien podría haber adivinado que el corazón envejece del contacto con otros”. Sí, es Leonard Cohen. |