24 enero, 2017. Por

Criatura

Danza-poesía (o espacio vital)
Criatura

“Y tú, ¿de dónde vienes? ¿Has cerrado ya la puerta…? Beso beso beso besos…”. Las palabras, sencillas y evocadoras, se enroscan con la música y los cuerpos de Consuelo Trujillo y Borja Maestre para regalarnos una de las experiencias más bellas y serenas que se pueden ver en la escena de la capital. Más exactamente, en Nave 73: Criatura.

“Recuerdo cómo eras en el último otoño… ¿tú me recuerdas?”. La memoria del cuerpo, los ciclos de la vida y las sensaciones a flor de piel sobre un blanco infinito en los movimientos de estos dos intérpretes que, respirando(se) y queriendo(se), (se) comparten con el público en una danza íntima, en la que se juntan y se separan transmitiendo la soledad y el amor de una manera sutil y maravillosa. Una auténtica joya atravesada por la palabra y la belleza.

“Perdóname por andar así buscándote tan torpemente” dice Consuelo Trujillo, alma máter de este espectáculo, un proyecto de danza-poesía muy buscado, parece ensayo vital casi, en el que la acompañan Borja Maestre (haciendo ambos una pareja que transmite amor absoluto) y el director Andrés Waksman. Todos se dejan, sin excesos ni subrayados, el corazón en escena. Poesía y danza, respiradas y amadas, sobre un blanco infinito repleto de humanidad en estos dos seres y sus palabras.

“Te canto y te felicito”, dicen los dos protagonistas mirando a los ojos de los espectadores. Un momento de comunión difícil de explicar. Pues bien, toca cantar y felicitar a los creadores de este verdadero oasis poético entre la histeria de una gran urbe repleta de individuos que no se mira a los ojos. Sí: os cantamos y felicitamos por este regalo.

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