3 abril, 2017. Por

Constelaciones. Poesía experimental…

La historia de la letra en proceso de búsqueda
Constelaciones. Poesía experimental…

La poesía visual es prácticamente tan vieja como la poesía escrita y así lo demuestra la existencia de caligramas y otros poemas figurativos desde hace milenios. Sin embargo la muestra Constelaciones. Poesía experimental en España, que podrá verse en el MUSAC hasta el 4 de junio, toma el año 1963 como punto de partida. Es la fecha en que surge Problemática 63, fundado por Julio Campa, un colectivo que fue en sus comienzos un grupo de músicos y más delante de pioneros en la poesía experimental del momento. Los comienzos de la década de los sesenta fueron ciertamente un momento difícil para plantear propuestas culturales de vanguardia en España. Con una escena literaria dominada por el neoclasicismo y la convención, inspirada en su mayor parte en la poesía del XVII (menos Góngora, claro) y por publicaciones oficiales censuradas o autocensuradas, este colectivo parecía un milagro que prometía actualizar el panorama literario español. Y eso hizo. Gracias a ellos pudieron conocerse en España los poemas de Hopkins, Mallarmé, Marinetti, Apollinaire, Tzara, Huidobro o los expresionistas alemanes.

Precisamente la raíz de esta poesía experimental se encuentra en las vanguardias históricas, cuando el espacio del poema es asaltado con procedimientos formales -o mejor, antiformales- que proponen un proceso de deconstrucción total del discurso poético que se ha mantenido hasta hoy en día en los engranajes de la creación artística: el futurismo italiano, el dadaísmo y el cubismo, el ultraísmo y el creacionismo. La muestra nos habla de la presencia y la repercusión de esta disciplina en España hasta la actualidad a través de las obras de más de 96 autores, entre las que se pueden encontrar desde obras originales de poesía visual y sonora a libros-objeto, poemas-objeto, vídeo-poemas y acciones poéticas; a través de un viaje por los modos de expresión recurrentes: la pintura, la acción poética, el teatro, la música y la lírica discursiva, vemos cómo estos dan lugar a diversas formas de poética: poesía visual que evoluciona desde Tristan Tzara (concretismo, letrismo, semiótica), poesía objetual, poesía fonética, poesía sonora, poesía de acción del grupo Zaj o poesía pseudo visual.

El resultado fue una mayor presencia de la plasticidad y de lo visual en las nuevas escrituras poéticas con sus caligramas y el uso más o menos innovador de la tipografía, el collage y una nueva disposición del espacio. Felipe Boso, José Miguel Ullán, Julián Alonso, Pablo del Barro o Justo Alonso, entre otros son los autores que unidos por el riesgo y el valor de enfrentarse a un territorio nuevo, forman figuras que han ido surgiendo de forma grupal, como estrellas en el cosmos. Lo que el espectador encontrará en esta muestra son trazos, heterografías, alfabetos inexistentes, manchas. Y en las vitrinas, a grandes autores de la poesía visual como Francisco Pino, Castillejo o Eduardo Cirlot, que realizan saqueos a los objetos de la vida cotidiana, invasiones a territorios inexplorados, agujeros para escapar que equivalen al silencio…

Los creadores se pasean por la frontera entre los géneros y las artes como Pedro por su casa, y es esto precisamente lo que la exposición pretende destacar: que la poesía es capaz de abrirse, desbordarse, esparcirse en múltiples direcciones formando constelaciones en las que la transgresión de los límites establecidos y la libertad expresiva son los principales planetas. Tras la Segunda Guerra Mundial, el ámbito de representación del poema se convirtió en un ejercicio de libertad expresiva que va desde la supremacía de lo más frágil hasta la complejidad que surge de contar con nuevos medios de reproducción para expandir el alcance del signo poético, que escapará aún más de la obsesión verbal hasta llegar a ser considerado como un auténtico objeto artístico. Y es que en la levedad de la poesía se esconde la complejidad de la belleza.

Constelaciones. Poesía experimental…