22 marzo, 2018. Por

Consentimiento

La banalización del terror. La trastienda de las injusticias.
Consentimiento

Magüi Mira vuelve al CDN con otro texto espinosito y potente después de Festen. En este caso le toca el turno a Consentimiento, de la británica Nina Raine, que viaja desde la privacidad a lo público y desde la condena moral hasta la laxitud jurídica con la historia de una mujer violada y los problemas que debe afrontar para condenar al violador, entre ellos la postura de fiscal y abogado defensor que veremos junto a otro colega y sus parejas (“And there’s doctors and lawyers, And business executives And they’re all made out of ticky tacky And they all look just the same”, como dice la canción Little Boxes que se utiliza como leit motiv y a la que la propia escenografía hace referencia) en fiestas variadas mientras el dolor de la mujer flota en el ambiente. Raine hábilmente cambia después el foco en la segunda parte de la función para dejar patente que el abuso y la injusticia también se cuecen en casa.

“La obra nos devuelve el aroma de clásicos judiciales como ‘Doce hombres sin piedad’ pero desde otra óptica, con el ojo puesto en lo que no se ve: las conversaciones de las fiestas de los abogados entre juicio y juicio”

Si bien es cierto que las casi tres horas que dura la función son muchas horas (que en ocasiones la cosa se hace un poco cuesta arriba) y que Consentimiento no llega a ser redonda, sí que resulta interesante, sugerente (esas transiciones coreográficas que expresan la demencia de la vida moderna la verdad es que tienen su punto) y ofrece un buen y coral trabajo interpretativo por parte de sus protagonistas: David Lorente (muy potentente, sencillamente perfecto en su papel), Nieve de Medina (la sufridora de la función, con una composición de personaje honda y espléndida), María Morales (que vuelve a demostrar su buen saber hacer, como siempre), Jesús Noguero (que consigue hacer odioso su personaje), Clara Sanchís (con un personaje que le vuelve a dar al drinking como el de Festen), Pere Ponce (equilibradísimo y comedido) y Candela Peña (que después de Los vecinos de arriba vuelve al teatro con un personaje bastante complejo con el que se luce en su parte final).

Consentimiento, lamentablemtente, pone sobre la mesa un tema de absoluta actualidad. Y nos devuelve el aroma de clásicos judiciales como Doce hombres sin piedad (aunque se encuentre más cerca de ese Acusados protagonizada por Jodie Foster) pero desde otra óptica, con el ojo puesto en lo que no se ve: las conversaciones de las fiestas de los abogados entre juicio y juicio. La banalización del terror. La trastienda de las injusticias.

Consentimiento