29 junio, 2017. Por

Colossal

Nacho Vigalondo, monstruos gigantes y Anne Hathaway
Colossal

Bárbara Goenaga en Cronocrímenes, Michelle Jenner en Extraterrestre, Sasha Grey en Open Windows y Anne Hathaway en Colossal: chicas sexys y misteriosas, chicas inteligentes y luchadoras. Los personajes femeninos son algo crucial en el puzzle vigalondiano.

En esta ocasión, Gloria, la protagonista, representa la quintaesencia de todo esto: hablamos de una chica que emigra a la gran ciudad en busca de una vida mejor; pero, y como suele ocurrir en demasiadas ocasiones, las cosas no salen como uno las había planeado y los problemas se van amontonando encima de su cabeza hasta que la aplastan. Problemas de todo tipo: laborales, sentimentales, sentimentales…

Gloria decide entonces volver a su pueblo natal con la idea de empezar de nuevo, o simplemente huir, o todo a la vez. Y encima, al igual que John McClane en Jungla de cristal, deberá encarar todos estos problemas con una perpetua resaca que la persigue durante todo el metraje y que no hace sino enriquecer, tanto su personaje como su interpretación.

En toda esta primera parte, Nacho Vigalondo se enfrenta a uno de los peores enemigos de la ficción en general y del cine en particular, la normalidad. Es decir, hacer de lo normal algo vibrante, seductor, interesante y entretenido. Filmar lo normal, lo cotidiano e incluso lo ordinario, y hacerlo con gracia, con estilo y sin perder, ni el pulso narrativo ni la atención del espectador. Este es siempre un difícil y complejo reto que Vigalondo afronta con seguridad y personalidad.

No hay histrionismos, no hay sobre actuaciones, no hay Princesas por sorpresa ni nada por el estilo: Hathaway tiene el punto exacto de sal y logra una interpretación precisa y sorprendente. Director y actriz están tan conectados como el monstruo y Gloria y nos regalan un buen puñado de minutos de elegancia y madurez cinematográfica.

“Peli de catástrofes, comedia, ciencia ficción, Vigalondo tensa la cuerda de lo inverosímil, de lo absurdo, de lo disparatado, pero él sabe hacer que todo esto funcione”

 

Pero los problemas regresan cual boomerang, otros problemas, y es aquí donde la película gira 180 grados. Aparece en escena Dan Stevens como Oscar, un viejo amigo de Gloria que, al contrario que ella, nunca abandonó el pueblo y sobrevive como puede gracias a un bar. En este punto creo que podríamos empezar a hablar de un trío, ya que, en medio de ese posible o no posible affaire entre Gloria y Oscar, aparece también en escena el famoso monstruo antes mencionado. Una gigantesca y repentina criatura que está destruyendo Seúl y que, como digo, mantiene una conexión con Gloria, conexión de la que obviamente no hablaré a menos que quiera ser devorado por otro monstruo llamado spoiler.

De repente, somos testigos de un kaiju tipo Godzilla que cambia de escenario, esta vez no es Tokio sino las calles de la capital surcoreana las que sufren las devastadoras consecuencias de la gigantesca criatura. Peli de catástrofes, comedia, ciencia ficción, Vigalondo tensa la cuerda de lo inverosímil, de lo absurdo, de lo disparatado, pero él sabe hacer que todo esto funcione. Así que lo mejor es disfrutar y dejarse llevar por su inusitada capacidad de riesgo, por su inagotable virtuosismo visual, por su singular talento para el mix y por su insobornable auto-fidelidad.

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