15 marzo, 2018. Por

Collateral

Vidas cruzadas y novela negra en la Inglaterra del Brexit
Collateral

La BBC tiene el honor de haber producido dos de las series policiacas que mejor han sabido manejar la presencia femenina en este tipo de productos de entretenimiento de los últimos años: The Fall y Happy Valley. Con Collateral la cadena británica vuelve a apostar por el género de la novela negra contada en clave femenina. Con la veterana S.J. Clarkson al frente del show y, de nuevo, con un marcado calado social. Pero, también, haciendo uso de la nueva realidad nacional que vive el Reino Unido desde hace dos años. La de una sociedad que, después de votar a favor de la salida de la Unión Europea, se encierra en sí misma, en su xenofobia, sus prejuicios y sus mezquindades más arraigadas.

«Como retrato, la serie de S.J. Clarkson cumple su cometido con solvencia. Como relato, no está tan claro»

Mientras en la gran pantalla estamos viviendo una oleada de algo que podríamos llamar “cine de Brexit”; una especie de traca de dramas históricos (Dunkerque, Churchill, La Reina Victoria y Abdul, El Instante Más Oscuro…) destinados a ensalzar la gloria pasada, aunque sea a base de medias verdades o de retratos hiperbólicos de los momentos más aciagos de la nación; la tele es otro mundo. Con Collateral la BBC se empeña en poner el dedo en varias llagas: el tráfico de personas, el trato denigrante con el que las autoridades británicas reciben a los refugiados, la obsesión de éstos por hacerse con la ciudadanía, la clase política que se pliega a los arrebatos xenófobos de las clases medias, los dobles raseros de la iglesia anglicana, el acoso sexual o el estrés al que están sometidos los soldados tras regresar de las zonas de combate.

Collateral arranca con un asesinato. El de un repartidor de pizza, aparentemente de origen sirio, en las calles de Londres. La intriga de la miniserie no se construye en torno a quién es el culpable (en realidad el espectador ya conoce este dato al final del primer episodio), sino alrededor del entramado de motivos que ha llevado a acabar con la vida de un inmigrante ilegal anónimo.

Los cuatro capítulos de la serie siguen las pesquisas de la inspectora Kip Glaspie (Carey Mulligan), en cuyo camino se van cruzando la historia de un parlamentario laborista en horas bajas (John Simm), su ex esposa irresponsable y chantajista (Billie Piper), las hermanas del joven asesinado (Ahd y July Namir) y una pastora anglicana (Nicola Walker) cuya relación sentimental con una inmigrante sin papeles (Kae Alexander) le complica avanzar en la jerarquía eclesiástica.

«Consciente de lo insuficiente que es su trama de asesinato para sostener cuatro capítulos de intriga, el guión gira hacia las interacciones entre varios personajes aparentemente no relacionados entre sí»

Si normalmente encuentro liberadora la capacidad de síntesis de la tele británica, que les permite armar temporadas de seis o incluso de cuatro episodios (como la que nos ocupa) sin tener que dedicar horas enteras a añadir rellenos que completen una temporada de 12 o 20 capítulos, este modo de operar a Collateral no le beneficia. Porque, consciente de lo insuficiente que es su trama de asesinato para sostener cuatro capítulos de intriga, el guión (obra de David Hare, para nada un recién llegado) gira, inteligentemente, hacia las intersecciones entre las existencias de varios personajes aparentemente no relacionados entre sí. Todo ello con la contradictoria y asustada sociedad británica como telón de fondo.

El tema de la homosexualidad dentro de la iglesia anglicana parece uno de los más atrevidos que se tocan en ‘Collateral’. Pero, como la mayoría, parece rematado de forma casi chapucera

Pero si a Collateral le sobra tiempo para contar su asesinato, que se resuelve sin demasiadas sorpresas para el espectador, solamente con la carismática e inteligente Kip como hilo conductor de éste; le faltan minutos para elaborar un discurso ininteligible acerca de las pequeñas miserias que nos ha ido mostrando por el camino.

Al final de la miniserie el espectador se queda con la sensación de que solamente la historia del joven asesinado y de su verdugo han hallado un fin, mientras que las otras han quedado suspendidas en el aire, sin principio ni final claro. Como si Collateral hubiera elegido el asesinato como excusa para tomar una instantánea de la vidas de un puñado de habitantes de Londres capaces de representar varios de los males y conflictos que aquejan a la sociedad británica de nuestros días.

«Si a Collateral le sobra tiempo para contar su asesinato, le faltan minutos para elaborar un discurso ininteligible acerca de las pequeñas miserias que nos ha ido mostrando»

Como retrato la serie de S.J. Clarkson cumple su cometido con solvencia. Como relato, no está tan claro. La mayoría de los personajes que desfilan por Collateral son lo suficientemente interesantes como para dejar al espectador con cierta intriga. Como para generarle la necesidad de algún tipo de cierre que, si llega, lo hace solo parcialmente. Ni siquiera está claro si volveremos a presenciar más historias de la inspectora Glaspie: de ella solamente sabemos un par de (graciosas) pinceladas biográficas y que éste es uno de sus primeros casos. El trabajo de Carey Mulligan, delicada pero carismática, deja con ganas de más. Es su personaje el que sostiene el delicado entramado de conexiones que nos quiere mostrar Collateral, pero también el que verbaliza las reflexiones que emergen de esta nueva realidad británica.

Otro de los temas más jugosos de ‘Collateral’ es el acoso y el estrés al que están sometidos muchos soldados, en especial si son mujeres. De nuevo, el espectador se queda con ganas de profundizar más en este asunto

Al final el espectador se queda con más ganas de más que otra cosa. Collateral no es un show adictivo que le mantenga a uno en vilo al borde del sofá. Es, más bien, una instantánea inteligente, bien tomada, de una sociedad que, vista desde fuera, no sabe bien hacia dónde va. Enriquecedora, sobre todo, de cara a comprender muchos de los conflictos que alimentan a las sociedades Europeas de estos días. Veremos si la foto tiene algún tipo de continuidad en el futuro. Por ahora, los cuatro episodios de Collateral pueden disfrutarse en Neftlix.

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