17 septiembre, 2018. Por

Club del Río

Tiempo de ‘sustancias’ para el comando hippie madrileño
Club del Río

Club del Río se estrenaron sólidamente en la escena nacional hace unos cuatro años. Sus ritmos melódicos, transmisores de alegría, y su peculiar explotación de las voces, los colocaron instantáneamente como uno de los grupos más singulares de nuestro panorama musical.

Ahora, vuelven con Sustancia, un álbum más maduro instrumentalmente que los define como banda y que ofrece una completa visión de los altibajos de la vida. “Este tercer disco nos representa mucho, ya que exploramos nuevos sonidos, nuevas formas… pero sobre todo en las letras; a dónde nos transporta cada una. Es una búsqueda de la magia que hay en la música y de nosotros como grupo de amigos que intenta sacar algo adelante”, sintetiza Esteban de Bergia, cantante y compositor de la banda.

“Es importante educar a la gente también en la melancolía. La música tiene que ser más real y honesta con la vida. Si fuera sólo fiesta, no sería coherente”

¿Cuál es la sustancia de Sustancia?

Llamamos Sustancia al tercer disco porque queríamos demostrar cuál era nuestra búsqueda a través de la música; vamos más allá de la forma, para indagar en lo que hay dentro. Nos representa mucho como banda, ya que exploramos nuevos sonidos, nuevas formas… pero sobre todo en las letras; a dónde nos transporta cada una. Es una búsqueda de la magia que hay en la música y de nosotros como banda de amigos que intenta sacar algo adelante.

Es por ello que las letras tienen una concepción muy introspectiva.

Yo, que soy el creador de éstas, las veo como un ejercicio de “rezo” conmigo mismo. Yo siempre me he tomado la música así porque la uso como tratamiento a nivel psicológico. Yo he tenido problemas de todo tipo y la música siempre me ha salvado. Por ello digo que para mí es como un “rezo” personal y un contacto espiritual con el mundo. En el primer disco, en Monzón, las letras se basaban más en la naturaleza, en cosas físicas, pero ya en el segundo y en el tercero han ido tomando formas más espirituales.

Este ejercicio espiritual lo representas a través de los altibajos de la vida.

Totalmente. “No importa si te has caído: vuelve a levantar”, dice una canción. Al menos, a nivel personal, yo lo he vivido. He pasado por situaciones muy complicadas y creo que toda la vida es una montaña rusa de esperanza y desesperanza, de seguridad y de inseguridad… y siempre va a ser así. Por mucho que te vaya bien.

Leí un libro que decía que ni la esperanza ni la desesperanza están en polos opuestos, sino que los dos están en el mismo plano de la realidad. Que el hecho de entender la esperanza, supone haber vivido la esperanza. Y al revés. Que nunca te puede dominar ningún plano. En mis letras yo intento hablar de esto, de afrontar las malas situaciones con amor, amistad, lazos… Parece que hay mucha pose en esto que comento, pero cuando te vas a las relaciones del día a día, lo que prima es el amor, el optimismo, la alegría… y eso es lo que quiero transmitir con las letras.

“Ni la esperanza ni la desesperanza están en polos opuestos, sino que los dos están en el mismo plano de la realidad: entender la esperanza supone haber vivido la esperanza. Y al revés. Que nunca te puede dominar ningún plano”

Esta montaña rusa que comentabas que es la vida, también aparece representada en los temas del disco: una canción es más melancólica, otra más animada… el propio disco te va llevando por esos sentimientos.

El disco es como un viaje astral, por las sensaciones humanas. Puedes escuchar La sed y ponerte en un punto más melancólico, pero luego llegas a Bahama Mamma y sentirte en un barco tomando copas con amigos. Creo que representa la vida desde todos los ángulos. Es una pena porque luego, cuando vas a tocar, la gente lo que quiere es la fiesta. Pero es importante educar a la gente también en la melancolía. Lo otro sería como la publicidad. La música tiene que ser más real y honesta con la vida. Si fuera sólo fiesta, no sería coherente.

Decías que te escuchas mucho a ti mismo a la hora de crear las canciones, pero también tienen mucho lirismo. ¿En qué te basas a la hora de crearlas?

Yo empecé a escribir con 12 años y si lees esos textos, te parecerían horribles. Son situaciones, complejos, etc., vomitados en un papel de manera horrible, muy rebuscado. Con los años he descubierto que para que tu música llegue tienes que buscar la poesía de una manera simple. Yo me baso en todas estas experiencias personales, pero cuando me pongo a escribir le doy muchas vueltas para encontrar la palabra adecuada que no sea muy compleja ni banal, que sea bonita pero simple. Creo que hay un arte enorme en esto y que todavía no manejo del todo, pero que estoy peleándolo.

“Veo las canciones como un ejercicio de “rezo” conmigo mismo”

¿Influencias que te ayudan a crear?

Muchísimas. Aparte de la música me gusta mucho pintar, esculpir, leer… Pero dentro de la música, tengo ciertos artistas que he escuchado toda la vida. Por ejemplo, desde Andrés Calamaro en el mundo hispanohablante, hasta Neil Young o Nick Drake en el anglosajón. Soy súper fan de los Beatles, pero también del flamenco: me encanta Enrique Morente. De este estilo he bebido mucho, porque se afronta el mundo espiritual de una forma muy sentida. A nivel de voces también, ya que no son sólo las palabras, sino cómo se cantan. La música latinoamericana. En definitiva, creo que hay que estar con las antenas abiertas e intentar beber de todo lo que te transmita.

Quizá sea por esto que es muy difícil encorsetar a Club del Río en un término.

Pero no sólo por mí. Somos una banda de siete y muy poco afines entre nosotros. Hay unos que van por la música progresiva, otros que se mueven un poco más en mi línea, otros que les gusta el latineo… somos muy ricos en ese sentido y nos aportamos mucho.

A mí una de las cosas que más me gusta de Club del Río es que, como las canciones son tan variadas, podemos llegar a muchísimo publico. Además, como no somos muy buenos en el tema de planificación de sacar discos y redes sociales, nuestra idea es publicar nuevos trabajos y seguir mejorando. Mi idea con el grupo es ir creando cada vez más público, no vivir de un fogonazo que se apague pronto, y que cuando tenga 50 años, pueda seguir creando y sea escuchado. Que Club del Río sea un proyecto a largo plazo. Para mí la música es mi vida, lo que yo siento como un oficio y no quiero que sea un relámpago de fama. Además, cada vez nos hacemos más raros, por lo que no creo que vayamos en ese camino.

“Para mí la música es mi vida, lo que yo siento como un oficio y no quiero que sea un relámpago de fama. Además, cada vez nos hacemos más raros, por lo que no creo que vayamos en ese camino”

Explica un poco mejor el adjetivo de ‘raros’ que has puesto a Club del Río.

Nosotros empezamos con Monzón y hemos ido haciendo más complicada la cosa. Por ejemplo comenzamos sin batería, lo que hacía una música más acústica. Ya en el segundo metimos la batería, pero las guitarras seguían siendo acústicas o españolas. Y, para este tercer disco, hemos incluido las eléctricas, algún sintetizador… Este camino hacia la complejidad se puede ver también a la hora de componer

A nuestro público las canciones que más les gustan son las acústicas, como Montaña o La sed, y a mí me encanta esto, pero ahí no está toda la banda involucrada. Nuestro público demanda más la sencillez que las canciones con cambios y nosotros tiramos más hacia lo segundo. En todos los discos vamos a sacar dos o tres cortes que sean acústicos, que rememoren esos viejos tiempos. Entiendo que nos estamos enrareciendo, pero tampoco a un nivel brutal.

Es por ello que vuestro single del disco ha sido Diablo.

Exacto. Esta canción es una propuesta nueva que nos gusta mucho y queremos que la gente sepa que somos un grupo que cambia, que no vamos a seguir siempre haciendo lo mismo. Es una representación muy clara de lo que estamos viviendo. Por eso te decía antes que no somos ningunos profesionales en estrategias, a nosotros nos da bastante igual todo eso. Esto que te voy a decir puede sonar bastante idealista, pero yo no veo la música como un negocio y creo que si alguien nos tiene que levantar y hacer de nuestra música nuestro oficio es la gente.

A día de hoy creo que esto es posible porque estamos muy conectados por las redes sociales y, si algo te gusta, se lo vas a pasar a tu grupo de amigos o pareja. De hecho, el hecho de sacar Diablo de single hizo que un nuevo público se acercara a nosotros, que pensaran que antes éramos un poco softy y ahora habíamos cambiado. Me gustó salir de la zona de confort y abrir nuevas puertas.

Próximas fechas de la gira otoño-invierno

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