2 marzo, 2018. Por

The Cloverfield Paradox

En la tercera entrega de esta saga, a J.J. Abrams se le ha ido de las manos
The Cloverfield Paradox

Un mal sueño, una resaca de cojones, un colocón olvidable. Son algunos de los enunciados que podrían describir The Cloverfield Paradox; esos, y el de “una compra muy cara”. Los tabloides norteamericanos afirman que Netflix podría haberse gastado 50.000 millones de dólares en arrebatársela a Paramount y anunciar el estreno de la película en los anuncios de la SuperBowl. Un desastre.

J.J Abrams es el productor de La guerra del planeta de los Simios o Star Trek, pero claro, también lo es de Perdidos, y en Cloverfield Paradox vuelve a demostrar que lo está. Tú, que has llegado hasta aquí leyendo, imagínate que acabas de pasar una noche con tus amigos llena de humor, bebidas espirituosas y muchas anécdotas. Cuando llegas a la cama, el abanico de los sueños que puedes tener es muy amplio e imaginativo. Pero tu inconsciente te lleva a esta historia: un grupo de astronautas de todo el mundo se reúne en el espacio para testar un proyecto experimental que busca dotar a la tierra de una capacidad energética infinita.

«El reparto de personajes salva algunas de las escenas, pero las casi dos horas de película terminan siendo eso: un mal sueño. ¿Lo peor? Que ya ha anunciado que existe una cuarta parte y que será “una auténtica locura”. No lo dudamos»

Pero resulta que la tecnología no funciona y se terminan creando varios universos paralelos así, de la noche a la mañana. Al parecer, uno de ellos tiene tanta mierda dentro que termina creando a su vez, un monstruo que amenaza a la vida terrenal. Es decir, que tanto los que están en la nave como sus familias que lo esperan en la tierra, viven un infierno. Pero tú, que eres el espectador de tu pesadilla, solo puedes llegar a ver lo que les ocurre a los amiguitos de la nave. Que si se les cae un ojo, que si se les cae un brazo, que si uno es absorbido por una pared de metal, que si otro se ahoga dentro de un cohete…

El reparto de personajes salva algunas de las escenas, pero las casi dos horas de película terminan siendo eso: un mal sueño. Fue en 2008 cuando se estrenó la primera entrega de esta saga, que a pesar de lanzarse en un formato muy experimental, gustó al público. La segunda siguió la misma línea en 2016 e incluso tuvo más adeptos, pero la crítica coincide en que en esta ocasión, a Abrams se le ha ido de las manos. ¿Lo peor? Que ya ha anunciado que existe una cuarta parte y que será “una auténtica locura”. No lo dudamos.

The Cloverfield Paradox